27 de agosto de 2018 0

Vivimos en dictadura

Que la democracia es una farsa, una ilusión, una entelequia, un engaño, una ficción, una quimera, un imposible y, en definitiva, una mentira los tradicionalistas españoles lo sabemos muy bien y lo llevamos denunciando años. Siglos, incluso. Estamos al cabo de la calle. Más si cabe cuando hablamos de la (supuesta, aparente) democracia española trocada en partitocracia, sin separación de poderes y sin auténtica representación social ni participación real del pueblo en las decisionesimportantes de gobierno.

Pero lo que estamos viviendo últimamente tras la llegada ilegítima (pero legal, por tanto muy democrática) al gobierno de este conglomerado de socialistas, comunistas, separatistas golpistas y etarras legalizados previa entrega en bandeja del gobierno más cobarde y traidor que se recuerda en años (pero muy democrático él, que no se diga), está superando los límites de la democracia liberal para entrar en terrenos más propios de una dictadura. Porque sólo así se puede denominar a quien gobierna autoritariamente a golpe de decreto-ley. ¡Y qué decretos!

Mediante esta figura jurídica se pretenden cuestiones como retirar la custodia de los hijos aún cuando no haya denuncia de malos tratos, acabar con el veto del Senado y lo que es más grave, criminalizar a al menos media España que no piense como ellos mediante una nueva vuelta de tuerca totalitaria a la ley de memoria histórica.

Este último decreto entrará en vigor mañana mismo y entre otras cosas en su artículo 50 llamado Competencias sancionadoras, en su disposición adicional segunda, hay una modificación de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de Noviembre del Código Penal añadiendo un artículo 510bis que en su apartado 2 dice lo siguiente:

“Serán castigados con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses
b) Quienes enaltezcan o justifiquen por cualquier medio de expresión pública o de difusión el franquismo (…)” Y sigue en el apartado 3: ” Las penas previstas en los apartados anteriores se impondrán en su mitad superior cuando los hechos se hubieran llevado a cabo a través de un medio de comunicación social , por medio de internet o mediante uso de tecnologías de la información, de modo que, aquel se hiciera accesible a un elevado número de personas.” Y finaliza en el apartado 5: ” El juez o tribunal acordará la destrucción, borrado o inutilización de los libros, archivos, documentos, artículos, y cualquier clase de soporte objeto del delito a que se refieren los apartados anteriores, o por medio de los cuales se hubiera cometido. Cuando el delito se hubiera cometido a través de tecnologías de la información y la comunicación, se acordará la retirada de los contenidos. En los casos en los que, a través de un portal de acceso a internet o servicio de la sociedad de la información , se difundan exclusiva o preponderantemente los contenidos a que se refiere el apartado anterior, se ordenará el bloqueo del acceso o la interrupción de la prestación del mismo.”

Es decir, censura y represión pura y dura a eso que ellos llaman genéricamente “franquismo” y que abarca todo aquello que no sea lo que ellos mismos decidan que no sea. O dicho de otra forma, cualquier cosa que se me ocurra escribir de ahora en adelante y que sea disidente con la visión (falsa, manipulada) de la historia, o de la política, o de la antropología, o de la ciencia, o de la religión de este gobierno y sus adláteres (aunque aquí no está claro quien es el subordinado de quien) de la antiEspaña puede ser susceptible de censura, de multa o de cárcel. Incluso aunque no hable de Franco ni del franquismo. Dictadura.

Pues bien, a la dictadura se le combate. Y se le combate oponiéndosele. Donde más le duele. Poniendo en cuestión esa verdad oficial que quieren imponer dictatorialmente. Y dándola a conocer. De cualquier modo. Cueste lo que cueste, como nos dice nuestro Oriamendi.

Y eso pasa por gritar a los cuatro vientos que la segunda república no fue ninguna democracia. Que llegó tras un intento de golpe de estado y unas elecciones municipales ganadas por mayoría por los monárquicos. Que al mes de proclamarse mediante la táctica de los hechos consumados la república, llegaron los incendios de iglesias y conventos.  Que la constitución se republicana se aprobó contra al menos media España (particularmente la católica). Que se aprobaron leyes particularmente totalitarias como la Ley de Defensa de la República, incompatibles con una verdadera democracia. Que los primeros levantamientos contra el régimen fueron de revolucionarios de izquierda, particularmente anarquistas, contra los que se ejerció una represión feroz. Que la revolución de 1934 fue un golpe de estado de la izquierda contra la república, capitaneado por el PSOE. Que este mismo partido estuvo implicado en gran cantidad de atentados terroristas. Que el PSOE, por boca de su máximo dirigente Largo Caballero, anunció que si no ganaban las elecciones del 36 irían decididamente a la guerra civil. Que las elecciones de febrero del 36 fueron un fraude y un pucherazo masivo. Que el Frente Popular en el gobierno ejerció de facto una dictadura contra partidos, personas y medios de comunicación considerados de “derechas”. Que el asesinato del líder monáquico Calvo Sotelo fue obra del Frente Popular, cayendo sobre la conciencia básicamente del PSOE. Que el levantamiento cívico-militar del 18 de julio de 1936 fue justo y necesario como autodefensa de media España que no se quiso dejar matar. Que la persecución religiosa de los autodenominados “rojos” fue la más brutal y despiadada desde el Imperio Romano. Que la represión roja fue más cruel y más salvaje tanto cuantitativa como cualitativamente hablando sin comparación alguna. Que el Frente Popular estuvo sometido absolutamente a la URSS. Que los asesinatos de Paracuellos del Jarama fueron un auténtico genocidio. Que la zona roja se dedicó a asesinar sin contemplaciones artistas, escritores, poetas e intelectuales (Hinojosa, Muñoz-Seca, Ramiro de Maeztu, Delgado Barreto y tantos otros). Que en zona roja fueron asesinados políticos incluso republicanos, como Melquiades Álvarez o Salazar Alonso. Que Negrín, presidente del gobierno rojo, trató por todos los medios de alargar la guerra. Que el gobierno rojo regaló la reserva de oro del Banco de España a la URSS. Que tras la victoria nacional el partido comunista, por medio de sus juventudes (las JSU) iniciaron acciones terroristas al estilo de ETA. Que más tarde intentaron una invasión (el maquis) para provocar una nueva guerra civil. Que la mayoría de dirigentes socialistas se enriquecieron corruptamente por medio de latrocinios como el del yate Vita. Que durante el franquismo, la inmensa mayoría de la izquierda se dedicó a sestear, cuando no a integrarse y a aprovecharse del propio franquismo. Y que la actual “democracia” se la debemos a los propios franquistas.

Esta dictadura de chichinabo (pero democrática, que no se olvide)a la venezolana no nos va a callar. Al menos no a mí. Seguiré escribiendo que estamos en manos de la antiEspaña, heredera del Frente Popular que provocó la guerra civil y que el 18 de julio fue un acto heróico y martirial por Dios y por España.

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