31 de diciembre de 2017 0

Un anuncio me sorprende

El prospecto de un medicamento con la cadencia de un poema sorprendería igual. Cuando el destello rompe la oscuridad el resultado es más llamativo.  Un fogonazo que ilumina en lo más oculto. Eso me ha ocurrido con un anuncio. Qué cosas. Uno ve la tele apenas, pero aún así estos publicistas saben colocar inesperadamente sus treinta segundos. Así me llegó este anuncio de un tal Samsung:

Os enseñaron a soñar que con esfuerzo todo se puede. Héroes. El cuerpo obedece la inquebrantable voluntad… Qué ingenuos. Creéis que sois capaces de cualquier cosa… Pero hay algo que no podéis. Ni tú ni nadie. No intentéis vencerme.

¿No es para enarcar las cejas? Buscando sobre el anuncio, leo que “para dar a conocer esta aplicación gratuita de la empresa coreana y concienciar sobre los riesgos del cansancio al volante, se ha lanzado una campaña de comunicación en contraposición a la cultura del Todo es posible tan en boga en nuestros días. “Los conductores son conscientes de que tienen algo de sueño, sin embargo sienten que tienen mucho menos sueño del que realmente tienen, y lo peor, creen que pueden vencerlo”, comenta Joaquín Espagnol, Director General Creativo de Cheil. “Vivimos en la cultura del “tú puedes”. La que nos enseñó que con esfuerzo y perseverancia podemos lograr cualquier cosa. Pero la verdad es que hay algo que no podemos: ganarle al sueño cuando ya tenemos sueño”, explica Espagnol.

En estos tiempos nuestros los cojos corren y los inválidos escalan, un fotógrafo ciego lo peta y sólo los enfermos de cáncer que no luchan, mueren. Se vive en la voluntad, si no en el capricho: porque quien desea, obtiene y si careces es que no tuviste ambición. No te faltó el esfuerzo sino  esa cosa que el mundo protestante llama fe. El mundo moderno propone la felicidad como objetivo y la voluntad como escala para alcanzarla. Es su gran engaño. Sin embargo, en este mundo sólo un equipo, y un equipo de sólo once, gana la final. Quienes yacen en el camino forman la sociedad frustrada en que moramos. Así hay varones que desean ser lo que no son y tienen reconocido el derecho a que prevalezca el deseo sobre la realidad, y enfermos de nacionalismo que buscan lo mismo.

Alguien en Corea se ha dado cuenta de que no todo lo vence la voluntad. El sueño, no. El exceso de sueño nos impide seguir la carretera y llegar al destino.

El sueño y más cosas. Una voluntad sin ayuda de la razón, quizá un exceso de sueños, también.

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