8 de diciembre de 2020 1

Sobre la obligatoridad de la vacunación contra el coronavirus

 

(Miguel Ángel Pavón Biedma) –

Los comentarios, en los últimos días, acerca de la vacunación contra el coronavirus hacen hincapié en la “obligatoriedad legal” o la “recomendación moral”. Existen, al parecer, instrumentos legales para hacerla obligatoria (https://vacunasaep.org/documentos/manual/cap-44). No obstante puede imponerse “de facto”. La OMS recomienda que no sea obligatoria (https://news.un.org/es/story/2020/12/1485182). Debería tratarse de una “necesidad moral”. Este debate no es baladí. Sabemos que los efectos secundarios de la vacunación son escasos a los noventa días. Diversos estudios, dotados de credibilidad, así lo manifiestan. Lo que no sabemos es qué ocurrirá a los seis meses, a los dos años, a los diez años, etc. Es una absoluta incógnita. Los medios hablan y escriben muy poco sobre los efectos tardíos del coronavirus. Son curiosos. Situaciones de cansancio crónico, episodios psiquiátricos, alteraciones psicológicas, mayor propensión a ciertas enfermedades como es el Parkinson. Es interesante que estas complicaciones tienen más correlatos clínicos que por técnicas de imagen o de laboratorio pero están allí. El llamado “Covi crónico” existe y con consecuencias importantes. ( https://www.bbc.com/mundo/noticias-54434271).  No sabemos si los vacunados, un porcentaje de ellos, padecerán en el futuro estas patologías.

Llegados a esta situación muchos pensamos que será imposible vivir sin estar vacunados del Covi. El futuro ya está aquí. Parece claro que las famosas PCR serán sustituidas por test de antígenos, mucho más baratos y rápidos. Sólo cuando el test de antígenos sea positivo, usarán la PCR como confirmación. Por otra parte el certificado de vacunación acabará por ser exigido para cualquier actividad como viajes, desempeño de trabajos que no sean “on line”, acudir a eventos públicos, etc. En la práctica será imposible vivir sin estar correctamente vacunado.

En ese contexto muchos piensan que la vacunación debiera ser obligatoria. Al ser obligatoria el Estado y las autoridades sanitarias adquieren la responsabilidad de sus efectos y complicaciones secundarias. Si no existe esa obligatoriedad, para hablar con términos sencillos, “se lavarán las manos” pues fue una decisión personal. Ese asunto, con el paso de los años, puede dar lugar a problemas judiaciales interminables. Si hemos sido inoculados ” a la fuerza” nosotros, y nuestras familias tendremos derecho a algún tipo de compensación. Para complicar más el asunto, una vacuna no es igual a otra. Concretamente, en opinión de algunos expertos, las que utilizan el ARN mensajero pueden conllevar mayores reacciones imprevisibles (https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/different-vaccines/mrna.html). Como la decisión de qué vacuna nos administramos no será nuestra, también debiera estar dotada de “obligatoriedad”.

Este debate de “obligatoriedad” no es nuevo. En las Fuerzas Armadas solía exigirse un escrito “mandatorio” antes de proceder a inocularnos distintas vacunas para acceder a misiones internacionales que, algunas veces, no llegaban a tener lugar. Es la única forma de que el Estado asuma los posibles efectos secundarios y a largo plazo.

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Un comentario en “Sobre la obligatoridad de la vacunación contra el coronavirus

  1. efren

    ¡Menuda barbaridad!
    ¿Es que no has oído jamás hablar del NOM?
    ¡Por decir algo!

    Responder

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