26 de noviembre de 2020 8

Paleobandoleros y libertarios

(Por Jose Bustinza) –

Aunque no veo todavía en mis hijos inclinación alguna por el arte de Cúchares, no he perdido la esperanza. Le confesé a mi mujer que la razón para matrimoniar con una rondeña era mi deseo de tener un hijo torero, único oficio que me causa admiración. Ya sé que es un tío vestido ridículo que se la juega en un baile con la muerte, y me parece lo más serio que se puede ser en la vida. Ella -mi mujer- se ríe, como de todas las cosas mías. Ronda fue reino de Sevilla y se encuentra hoy en la provincia de Málaga y no sé si parte en Cádiz. Los naturales dicen que sí. Entroncar en la serranía incorpora además a nuestra familia un rasgo bandolero que me cae simpático.  Encontré entre documentos de un ayuntamiento guipuzcoano una solicitud para averiguar las circunstancias de la muerte de mi antepasado Muguerza tras el paso por el pueblo de soldados franceses. Todavía no han ayudado a esclarecerlo, pero como el retraso de la administración pasa ya de dos siglos, la respuesta tiene que estar al caer.

Fue esta ocupación francesa la que desencadenó la aparición del bandolerismo. Hombres despojados que se echaron al monte y vivieron perseguidos por el francés y después por el Estado que se dejaron aquí los franceses al marchar y sus beneméritas instituciones. Esta simpatía que nos generan algunos de estos sinvergüenzas creo que es común en España, aunque eran tipos brutales que tomaban lo ajeno y contrabandeaban con Gibraltar. El elenco de artistas tiene nombres divertidos: Tragabuches, de los siete niños de Écija, Pasos largos, Tempranillo, Diego Corrientes llamado el bandido generoso y muchos más perseguidos por una sedicente justicia. Romántico y bondadoso alguno, pero gente que modificaba sus armas para que fueran más dañinas. Así, ampliando la boca, hacían trabucos que suplían la falta de puntería en momentos que podían ser decisivos.

No es mi propósito hablar aquí de esta gente bruta, puesto que supongo la falta de interés del lector en mi familia política, sino de las simpatías que pueden producir individuos y movimientos con los cuales podemos los carlistas tener coincidencias en los análisis y en la descripción de síntomas que padece nuestra sociedad, e incluso con quienes podemos compartir trinchera,  -aunque es peligroso estar en la cercanía de quien para protegerse a sí mismo y a lo suyo no duda en usar un trabuco con la boca modificada- pero quienes no subrayan con sus vidas la devoción a nuestros lemas: Dios, Patria y Rey. Y en ese orden.

Aparecen por nuestros círculos quienes se presentan con confusas etiquetas paleo-modernas, y ya sé del oxímoron.  Bien estará que quienes no gastamos etiqueta compartamos un vinito y les acompañemos haciendo coro en alguna canción que nos sepamos, pero poco más. Digo yo. Porque el principio de subsidiaridad y los fueros, que son la libertad, no ocupan para ellos el lugar que deben. Uno no suele nombrar el lema distinguiendo Fueros porque lo aprendió dentro de Patria, pero lo tiene presente. No parece posible andar mucho tramo con quienes comparten tan poco. Me acuerdo de aquello que se decía en los años treinta de los miembros de Renovación Española, que se tocaban con boina verde: “no están maduros”.

Recordemos que en ocasiones la fruta se pudre sin madurar.

N.A. Pido perdón por el recurso a mi familia política en afán de darle comicidad al asunto. En su compañía, el gárrulo es uno.

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8 comentarios en “Paleobandoleros y libertarios

  1. Ángel Manuel García Carmona

    Buenos días,

    Lo que no parece muy congruente, con todo mi respeto (y aplauso a su interés en contribuir a un debate intelectual) es pretender conciliar patriotismo con nacionalismo/estatismo cuando la comunidad no es análoga a ese accidente del Estado-nación (que encarnó la llamada “soberanía nacional”, que valida el absolutismo democrático).

    Por otro lado, nadie de ese sector/corriente al que aludes tiene algo contrario al lema de Dios, Patria, Fueros y Rey (si en el extranjero se da, es porque cada país tiene sus tradiciones). Aunque puedo asegurar que la creencia (si es el caso) en la teoría de los dos reinos de Arquilliére sí que es revolucionaria, y luterana (lutericionalismo).

    Dicho esto, le recomiendo esta ponencia: https://www.youtube.com/watch?v=9j97rwkDwhk.

    Un cordial saludo,
    Ángel Manuel.

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    1. identicon

      Jose Bustinza

      Qué contento estoy de tener las tradiciones de mi país. Quizá por algo disfruto cada vez más de nuestro autores y nuestra cultura. A ver si un día nos vemos en una buena corrida. Un abrazo Ángel

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      1. Ángel Manuel García Carmona

        Exacto, la tradición hispana católica no es nada vergonzoso (de todos modos lo que digo sobre el extranjero es que por ejemplo en EE.UU no habrá tanto interés a día de hoy en la forma monárquica, que no es lo mismo a decir que haya hostilidad a esos principios que señalas; de hecho, foráneos de referencia como Kuehnelt-Leddihn tienen aportaciones muy dignas, y ojo, que centrarse solo en autores nacionales rompe con la universalidad católica).
        Por otro lado, coincido en que tenemos grandes autores y pensadores, como Álvaro D’Ors, muy atinado sobre estatalismo y foralidad.
        Dicho esto, yo encantado de echar un rato contigo cuando el estatismo covidiano lo permita.
        Un abrazo.

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  2. Gabriel

    Como católico en política, debería de abrirse a una caridad que no necesariamente tiene que llevarle a abjurar de esos principios que defiende (ojo, no condenados por personas de esa corriente a la que alude).
    No obstante, independientemente de la inmoralidad de ese defecto (criticado en un artículo titulado “La desnaturalización del carlismo”, publicado en este digital), creo que mofarse de gente que con buena fe puede seguir a tradicionalistas o colaborar física y virtualmente en actividades de correligionarios no solo no conduce a ninguna parte, sino que LE DESAUTORIZA INTELECTUALMENTE para manifestar cualquier discrepancia.
    Por lo demás, sin problema en la “sana discusión”.

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    1. identicon

      Jose Bustinza

      Gracias querido lector por sus palabras. Lamento sinceramente haberlo alterado. Si me permite sincerarme más, le diré que mi deseo es solamente mantener las banderas en alto y que si me mofo, verá que lo hago siempre de mi mismo y mis circunstancias. Es posible que de esta manera, como de cualquier otra, no llegue a ninguna parte, pero como tampoco tengo mucho interés en partir hacia un lugar no me preocupa. Si le vale como disculpa, le aclararé -aunque me pareció siempre obvio- que carezco de cualquier veleidad intelectual y mis comentarios, desahogos y opiniones son de carácter personal.
      …Y perdone que pregunte ¿es porque es Vd. bandolero?

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      1. Gabriel

        Llamarme “bandolero” tras disculparse es como si un asesino, tras pedir perdón por sus crímenes, comete una masacre de magnitud duplicada.

        De todos modos, yo soy simplemente un católico que recela de la modernidad por coherencia, que cree, como se dijo sobre San Bernardo de Siena en un acto, que en un segundo uno podía arrepentirse o salvarse. De todos modos, perdonar y compadecerse es la actitud cristiana.

        Saludos

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        1. identicon

          Jose Bustinza

          Vaya. Está claro que uno no hace nada bien. Un recurso me queda y es animarle a que rece conmigo la oración de Sto. Tomás Moro que termina así:
          “Dame, Señor, el sentido del humor. Concédeme la gracia de comprender las bromas, para que conozca en la vida un poco de alegría y pueda comunicársela a los demás. Así sea.”

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          1. Mateusz

            Polacos hemos derramado demasiada sangre como para que algunos se pongan tiquismiquis en vez de librar la CONTRARREVOLUCIÓN.

            Admiramos el tradicionalismo español, pero lamentamos la tentativa filoprotestante de praxis de algunos de sus miembros.

            El socialismo es tan corruptor y destructor de almas, incluso genocidas, como para ponerse puntilloso con quienes se oponen al mismo sin renegar de la tradición y la fe.

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