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30 de julio de 2021 13 / /

Nueva manipulación de las palabras del Santo Padre

(Por Javier Garisoain) –

Diversos medios y periodistas del entorno liberal, neocon o incluso algún presunto tradicionalista que ha caído en la trampa, han aprovechado una nueva catequesis del Papa sobre el milagro de la multiplicación de los panes y los peces (25 de julio) para acusar al Papa de comunista, materialista, pobrista y hasta de modernista negador de los milagros.

Libertad Digital, por ejemplo titula: “El Papa corrige a Cristo: “El milagro no es multiplicar los panes y los peces”. Este titular es una manipulación como una casa. Aunque, la verdad, cualquiera que sepa un poco de historia sabrá que nada mas propio de los liberales que mentir. Siempre lo han hecho. Resulta muy hipócrita hacerse pasar por guardián de la fe y la ortodoxia y, al mismo tiempo, ser un adalid de la ideología liberal. ¿De verdad alguien cree que van a ser los redactores de Libertad Digital, anticlericales por naturaleza, quienes van a salvar la recta interpretación del Evangelio de las supuestas herejías que afirme el Obispo de Roma en sus homilías o catequesis?

Infovaticana, medio que no siempre hila demasiado fino en sus análisis eclesiales titula: “Francisco insiste en que el milagro de los panes y los peces fue “compartir”. Se trata de un desafortunado artículo de Carlos Esteban, a quien por lo demás aprecio y sigo. Pero en esta ocasión creo que él e infovaticana han entrado al trapo y están haciendo un servicio a los liberales neocon que no soportan al Papa. Además, ¡Qué malo y qué difícil es resumir un texto tipo homilía en un titular! Por definición, este tipo de discursos podrían ofrecer tantos titulares como oyentes. Que a Infovaticana o a uno de sus redactores le llame la atención eso de “compartir” es lo más alejado de la neutralidad periodística pues se basa en un criterio absolutamente subjetivo.

A veces por otra parte, entre los católicos, parece que quienes más obsesionados están por todo lo que dice el Papa son los que nos acusan de papólatras sólo porque reconocemos su legítima autoridad. Cuando el papa patine -que todo es posible- o diga cosas que no me cuadran me podré callar o mostrar una disconformidad respetuosa, lo que nunca haré es sumarme al carro de los neocon o de los liberales que no se preocupan por la ortodoxia del Papa sino que tratan de manipular a la Iglesia al servicio de sus ideologías.

Por su parte, un redactor de Electomania.com ha escrito: “El Papa Francisco pide cambiar el “multiplicar” de los panes y los peces por “compartir”. Resulta que en el Evangelio no aparece la palabra “multiplicar”. Así que no hay nada que cambiar. ¿Cuál es el problema entonces?

En esta ocasión el Papa no niega ningún milagro, lo que hace es explicar en qué nos concierne el mandato de “Dadles de comer”. ¿De verdad vamos a ser tan simples de creer en Jesús sólo porque un día hizo aparecer de la nada cinco mil panes? ¡Por favor! ¡Que ha creado el Universo! Para quien tiene fe en el auténtico Jesús lo de los panes y los peces es una anécdota. Para los más simples -o para los materialistas- era un acontecimiento que les llevaba a querer proclamarlo rey. El Papa, como digo, pone el foco no en el fenómeno milagroso en sí sino en el hecho de repartir. Y nos recuerda que si damos con fe, si repartimos en nombre de Dios poniendo lo poco que tengamos con amor, aun nos sobrará. En eso consiste realmente la caridad, en dar sin medida, sin cálculos. Así lo han hecho todos los santos y así lo pueden confirmar por ejemplo las familias numerosas. Todo lo que se da con generosidad al final vuelve con creces, y rebosa.

En este mundo tan polarizado parece que cada vez cuesta más defender la verdad y poner las cosas en sus justos términos. Si apoyas al Papa te tachan de comunista. ¿Comunista yo? Lo que siempre he sido es antiliberal. O, en todo caso, comunionista… Aunque siempre he pensado que los -ismos los carga el diablo y por eso cuanto menos se usen mejor.

No se si esta maniobra farisaica de ir a buscar la paja en el ojo papal se hace para utilizar a la Iglesia como arma arrojadiza contra las ideologías adversarias o si se emplea directamente para provocar división e inquietud entre los católicos. En cualquier caso, no se fíen ni un pelo de los titulares ni de los comentarios periodísticos. Acudan a la fuente, oigan con buena fe la palabra del Papa y verán que no ha dicho nada terrible, ni comunista, ni modernista. Lo ha dicho en el típico estilo jesuítico, sí, ese que a veces nos pone un poco nerviosos porque obliga a pensar. Sólo es eso. Además, las enseñanzas o reflexiones de sus homilías o catequesis -como las de cualquier otro sacerdote de Dios- aprovecharán más o menos, estarán más o menos inspiradas, moverán más a unos que a otros, serán más o menos ocurrentes o agudas. Pero aprovecharán mucho más si se escuchan con buena intención, tratando de encontrar la viga propia.

Aquí está lo que realmente dijo el Papa el 25 de julio:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
El Evangelio de la Liturgia de este domingo narra el célebre episodio de la multiplicación de los panes y los peces, con los que Jesús sacia el hambre de cerca de cinco mil personas que se habían congregado para escucharlo (cf. Jn 6,1-15). Es interesante ver cómo ocurre este prodigio: Jesús no crea los panes y los peces de la nada, no, sino que obra a partir de lo que le traen los discípulos. Dice uno de ellos: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es esto para tantos?» (v. 9). Es poco, no es nada, pero le basta a Jesús.
Tratemos ahora de ponernos en el lugar de ese muchacho. Los discípulos le piden que comparta todo lo que tiene para comer. Parece una propuesta sin sentido, es más, injusta. ¿Por qué privar a una persona, sobre todo a un muchacho, de lo que ha traído de casa y tiene derecho a quedárselo para sí? ¿Por qué quitarle a uno lo que en cualquier caso no es suficiente para saciar a todos? Humanamente es ilógico. Pero no para Dios. De hecho, gracias a ese pequeño don gratuito y, por tanto, heroico, Jesús puede saciar a todos. Es una gran lección para nosotros. Nos dice que el Señor puede hacer mucho con lo poco que ponemos a su disposición. Sería bueno preguntarnos todos los días: “¿Qué le llevo hoy a Jesús?”. Él puede hacer mucho con una oración nuestra, con un gesto nuestro de caridad hacia los demás, incluso con nuestra miseria entregada a su misericordia. Nuestras pequeñeces a Jesús, y Él hace milagros. A Dios le encanta actuar así: hace grandes cosas a partir de las pequeñas, de las gratuitas.
Todos los grandes protagonistas de la Biblia, desde Abrahán hasta María y el muchacho de hoy, muestran esta lógica de la pequeñez y del don. La lógica del don es muy diferente de la nuestra. Nosotros tratamos de acumular y aumentar lo que tenemos; Jesús, en cambio, pide dar, disminuir. Nos encanta añadir, nos gustan las adiciones; a Jesús le gustan las sustracciones, quitar algo para dárselo a los demás. Queremos multiplicar para nosotros; Jesús aprecia cuando dividimos con los demás, cuando compartimos. Es curioso que en los relatos de la multiplicación de los panes presentes en los Evangelios no aparezca nunca el verbo “multiplicar”. Es más, los verbos utilizados son de signo opuesto: “partir”, “dar”, “distribuir” (cf. v. 11; Mt 14,19; Mc 6,41; Lc 9,16). Pero no se usa el verbo “multiplicar”. El verdadero milagro, dice Jesús, no es la multiplicación que produce orgullo y poder, sino la división, el compartir, que aumenta el amor y permite que Dios haga prodigios. Probemos a compartir más, probemos a seguir este camino que nos enseña Jesús.
Tampoco hoy la multiplicación de los bienes resuelve los problemas sin una justa distribución. Me viene a la mente la tragedia del hambre, que afecta especialmente a los niños. Se ha calculado —oficialmente— que alrededor de siete mil niños menores de cinco años mueren a diario en el mundo por motivos de desnutrición, porque carecen de lo necesario para vivir. Ante escándalos como estos, Jesús nos dirige también a nosotros una invitación, una invitación similar a la que probablemente recibió el muchacho del Evangelio, que no tiene nombre y en el que todos podemos vernos: “Ánimo, da lo poco que tienes, tus talentos y tus bienes, ponlos a disposición de Jesús y de los hermanos. No temas, nada se perderá, porque, si compartes, Dios multiplica. Echa fuera la falsa modestia de sentirte inadecuado, ten confianza. Cree en el amor, cree en el poder del servicio, cree en el poder de la gratuidad”.
Que la Virgen María, que dijo “sí” a la inaudita propuesta de Dios, nos ayude a abrir nuestros corazones a las invitaciones de Dios y a las necesidades de los demás.
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13 comentarios en “Nueva manipulación de las palabras del Santo Padre

  1. Muchas gracias por el artículo.

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  2. María

    La beata Madre Pilar Izquierdo en la posguerra también repartió y se multiplicó sin que se notara a simple vista la comida ¡sobraba más de lo que ponía! Acudo con cierta frecuencia a su tumba.

    De otras santas mujeres como la Venerable Teresa Gallifa también se sabe que realizó prodigios de este tipo, sin que apenas se notara.

    Habrá más ejemplos, pero por razones de cercanía conozco estos dos. Ambas fueron fundadoras que no llegaron a ser ni monjas, mujeres muy desprendidas de todo lo que no fuera el amor a Cristo y al prójimo por Cristo.

    También me admira el efecto ‘multiplicación’ de todo lo que se hace desde la pobreza evangélica, como los cottolengos que ni siquiera pueden pedir aunque les falte. Hay que darles a corazonada limpia y como decimos por estos pagos, aunece.

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  3. identicon

    Porfirio Gorriti

    Un articulo muy oportuno, sr. director. Los que critican a Francisco no saben lo que hacen porque los anticristianos que lo alaban sí lo saben.

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  4. Había leído la información “periodística”, consideré que era sesgada y malintencionada, ahora le agradezco que me lo haya aclarado

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  5. Ricardo Seguí

    Francisco emplea una hermenéutica engañosa, una vez más. No es injusto que el muchacho aporte lo que tiene. Hay una real creación de la nada: la que supone la efectiva multiplicación de panes y peces, por mucho que el texto evangélico no emplee esa palabra. Es evidente que hay multiplicación: de pocos peces resultan muchos; de pocos panes resultan muchos.

    El muchacho no comparte. El muchacho da todo.

    Otra cosa es la elevación a “categoría de la economía” esa aportación. ¿Ese milagro (la multiplicación real), es regla de la economía? Si yo pongo en la calle, a disposición de quien quiera, todos mis bienes, ¿habrá realmente una multiplicación, de manera que viviremos mi familia y todos los demás?

    Pues no.

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  6. José Juan Escandell Cucarella

    No puedo entender esta defensa de las sinuosidades de Francisco. Las borrosidades de las doctrinas de este papa se inclinan siempre hacia la interpretación mundana o mundanizada. ¿Hace falta volver a decir que el papa defiende a los homosexuales, tras sus citas con el jesuita J. Martin?

    Lo que me pregunto es si esta defensa extemporánea de Francisco en este periódico de la Comunión tiene algún significado, una vez publicada “Traditionis custodes”. El cristianismo no es defensa de todo papa que se presente.

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    1. Gustavo

      No puedo entender esta defensa de las sinuosidades de Francisco.
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      Es la naturaleza humana. El ser humano es un animal jerárquico y muchos no son capaces de superarlo. Siempre ha habido, hay y habrá sujetos que defenderán cualquier cosa del que mande. Si además es un líder religioso con más motivo. Y si el líder religioso dispone de un carácter mesiánico aún se refuerza todavía más, hasta llegar a fenómenos de tipo sectario.

      Un ejemplo claro habría sido el de Maciel y sus víctimas, hechos que los legionarios se negaron a creer, cuando no ocultar. Hasta tal punto alcanzó esa convicción que ni San Juan Pablo II prestó atención al clamor de acusaciones contra Maciel, puesto que se vio imbuido en esa situación. La institución lo canonizó. En otros tiempos se habría dejado correr el tiempo.

      Otro tanto ocurre con Francisco y sus víctimas. Aunque sus comportamientos y predicamentos son erróneos desde el principio de su pontificado y ha dejado un reguero de víctimas en instituciones religiosas tradicionales intervenidas, los católicos en general, han defendido tales arbitrariedades y re-interpretado sus prédicas para volverlas sinuosas, como usted dice.

      Javier Garisoain es un buen ejemplo. Lea cualquier columna a pasado de esta persona y verá que no ha podido escribir nada razonado , ligeramente crítico, respecto a Francisco, a pesar del papado que está protagonizando, y que incluso está siendo contestado no solo por obispo tradicionalistas sino conservadores. Y después del último motu proprio hasta por obispos “centristas”.

      Estas personas cuando pasan del escrito a la palabra ,al ser confrontados en sus opiniones, suelen entonces aducir razones de conveniencia para no criticar algún aspecto de algún ejercicio erróneo del papado. Así pueden decir que es mejor pasar por alto algo porque así no hay escándalo o no se pone en duda la fe de los pequeños,…etc etc. Son mecanismos similares a los que se ponen en juego cuando un escándalo de pederastia homosexual alcanza algún sacerdote y es preciso taparlo por el bien de la Institución.

      En el fondo son comportamientos sectarios, muy característiscos de la sociabilidad animal humana, y que afectan sobre todo a personas en las cúspides de sus organizaciones. Así, la camarilla de Maciel lo protegía, lo cual se reproduce en las cúpulas de las asociaciones políticas. Nada nuevo.

      El mecanismo es de caracter reforzativo pues el hábito refuerzo el sesgo “sectario”. Puede usted comprobarlo siguiendo por ejemplo, durante un año a futuro, las columnas de Garisoaín. Comprobará que no puede criticar aspecto alguno relativo a este papado, para lo cual posiblemente opte inconscientemente por no tratar asuntos de temática religiosa, que puedan obligar a uno a definirse.

      Estos fenómenos sectarios se rompen por la acumulación de víctimas. LLega un momento en que tal es el número de víctimas, que el fenómeno se disipa a pesar de la propaganda.

      Lo estamos viendo hoy por hoy en España con Sánchez, que ha perdido su crédito en un mes, precisamente en la campaña de Madrid, al proyectar un imagen belicosa y radical contraria a la de estadista, a la que jugó durante la pandemia (gracias al cierre del parlamento).

      El problema de Francisco es que con “Traditionis custodes” sobrepasó el límite de víctimas. No es lo mismo intervenir una por una las órdenes tradicionales, que tienen pocos vínculos entre sí, como ha ido haciendo, que atacar a toda una familia religiosa (los tradicionalistas) de golpe y porrazo, que como los madrileños tienen vínculos. Esos vínculos se refuerzan ante la agresión.

      Roto el hechizo, los textos de Francisco se van a analizar con lupa. Y también sus actos.

      Respecto a lo que pregunta que es si esta defensa extemporánea de Francisco en este periódico de la Comunión tiene algún significado, entiendo que sí.

      Los carlistas están divididos en dos grupos siendo quizá la principal línea de división el CVII. Esta división es de fondo, pues unos rechazan acríticamente el concilio y los otros aceptan acríticamente el posconcilio (mi posición personal es intermedia: acepto el concilio pero critico el posconcilio).

      Francisco, en la medida que está protagonizando una regresión muy agresiva al posconcilio, sin las disculpas que sí tuvo el beato Pablo VI, sitúa en una situación compleja a quienes vienen de esa propuesta. En este caso la CTC, que vendría sufriendo el “acoso” intelectual de los carlitas que rechazaron el Concilio, que lógicamente se aprovechan de este lamentable papado para arrimar el ascua a su sardina.

      Y esto lo hacen de manera inconsciente. De hecho es casi imposible no actuar así, si uno ha estado muy involucrado en los acontecimientos. Los cambios de paradigmas tan fuertes no son soportados por las personas que los vivieron. Sería imposible pedirle a Jorge Bergoglio, al que el CVII lo pilla en el seminario, reconsiderar después de toda una vida algunos algunos de los hitos posconciliares a los que emocionalmente esta aferrado.

      Lo estudió Khun en la estructura de las revoluciones científicas. Los cambios de paradigmas ocurren porque la vieja generación muere. Estamos asistiendo a los últimos coletazos del posconcilio, aunque sean muy violentos.

      La situación no es definitiva. La Gracia, lógicamente tiene la primacía. Gracia, que precisamos, para la renovación de la mente (como dice la escritura). Renovación de la mente que no es más que un cambio de perspectiva que permita ver a través de esos dos paradigmas que están en contradicción.

      Esa disonancia se empieza a tener cuando se empieza a percibir la realidad críticamente sin querer romper con ella. Por ejemplo: para una persona con dos dedos de frente sin apego emocional a esta cuestión, digamos un marciano, es evidente que Francisco presenta en esta prédica una situación engañosa.

      De una situación armónica -y católica- que presenta el evangelio de multiplicación y distribución, el las disocia, enfrentando la distribución con la multiplicación. Lo hace inteligentemente en una serie de pasos para que no percibamos el engaño.

      Primero asocia a Jesús al reparto, de modo que todo lo bueno que representa Jesús lo adhiere al reparto al tiempo que los disocia de la multiplicación. A continuación, adhiere a la multiplicación lo malo que hay en nosotros, pero lo hace de una manera genial, pues pasa desapercibido para nosotros. Es decir, nosotros tendemos al mal por el pecado original, y así asocia la multiplicación al pecado.

      A continuación pervierte nuestra inteligencia muy sagazmente. Francisco observa que la multiplicación no aparece en el relato. Muy pillo, porque al argumento que trae con pinzas, precisa reforzarlo con un argumento de autoridad de Sagrada Escritura. La inteligencia está en que cuando ese texto fue escrito a penas había judíos que supieran multiplicar. Es más, que supieran meramente el concepto.

      La multiplicación de griegos y romanos era defectuosa. De hecho, ellos calculaban con geometría. El motivo de esta defectuosa multiplicación es que griegos y romanos no disponían del cero. Hasta que los musulmanes trajeron a Europa el cero desde la India, calculábamos con ábacos y la física era geométrica. Yo soy ingeniero pero no puedo leer a Newton porque su matemática es geométrica, como la de griegos y romanos. Desde Leibniz nuestra matemática en arábica y analítica.

      Pues bien, esos avances en la matemática es lo que permite a un colegial de hoy multiplicar mejor que un sabio romano contemporáneo de Jesucristo.

      Ahí está en el engaño. El concepto no aparece en la Biblia porque no era de uso común. Si no hay concepto no hay palabra para describirlo. Algo que para nosotros es pan comido no eran concebible para la mayoría de los judíos.

      Claro que la multiplicación existió. Lo que no existía era la herramienta. Y de esa forma tan sutil le permite cargar el argumento de autoridad de la Sagrada Escritura.

      Y Remata el ataque a la multiplicación con el argumento emotivo. Dice que mueren 7.000 niños al día de hambre. Ya nos ganó.

      No entra a analizar. ¿Cómo podría hacerlo? A poco que lo intentara se le caería el castillo de naipes. En el siglo XX hemos pasado de 2.000.000 a 8.000.0000 millones de personas.

      ¿Cómo se ha podido hacer? Por la multiplicación.

      ¿En qué naciones se producen esas muertes? En estados fallidos, donde la economía de mercado brilla por su ausencia, y donde el Black Lives Matter funciona desde el periodo de descolonización con los resultados de todos conocidos.

      Lo que subyace es una análisis marxista puro y duro. Puede que Bergoglio ni lo detecte. Viene de un país que es puro socialismo con la suficiente demagogia peronista, que es inmersiva para todos, de manera inconsciente. Es como la leyenda negra para los españoles. Da igual que sea falsa. Nos la hemos creído.

      ¿Conoce usted a algún comunista – tan solo uno- que abogue por la multiplicación de los bienes?

      ¿Conoce usted a algún comunista – basta con uno- que no apoye la distribución de los bienes?

      El problema de Bergoglio es doble. Y es mucho problema. Tanto por posconciliar, como por pertenecer a un pais fallido, piensa extraño. Es como si hubiera llegado a Papa el obispo Setién.

      Hay que ser muy Garisoaín para no darte cuenta de estas cosas. Quizá si Setien hubiera llegado a Papa lo habría entendido mejor.

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  7. Muy clarificador. Gracias

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  8. Ángel García

    Me ha quedado todo meridianamente claro. Muchas gracias

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  9. Javier Garisoain

    RESPUESTA A LOS COMENTARIOS Y UNA APOSTILLA AL ARTÍCULO

    Hombre, señor Gustavo, eso de que “Hay que ser muy Garisoaín para no darte cuenta de estas cosas” se lo podría haber ahorrado. Tampoco hace falta ir en plan insultante para argumentar. Comparto varias ideas de su comentario pues yo también, como usted, “acepto el Concilio pero critico el postconcilio”.

    El Papa Francisco tiene un estilo que nos pone nerviosos a todos con frecuencia. A veces parece que dice lo que se le ocurre sin filtro y se mete en unos líos que ponen en bandeja las cosas a los manipuladores. Pero también, y sucede muy a menudo si se le escucha o lee directamente sin interpretadores por medio, dice cosas muy oportunas. En esta catequesis a la que estamos dando vueltas Francisco relaciona el milagro de la multiplicación de los panes (que no niega en ningún momento aunque utilice la expresión coloquial de “el verdadero milagro”) con el asunto candente de la distribución de los bienes. Es por eso que han saltado las alarmas de los liberales y neocon y es por eso que se empeñan en ponerle la etiqueta de comunista. También -es cierto- porque hay ambigüedades previas, y decisiones muy discutibles previas del Santo Padre, que han creado un caldo de cultivo de prejuicios que, como usted bien dice, hace que se mire con lupa todo lo que diga.

    Pero intenten leer sin esos prejuicios lo que dice el Papa:

    “El verdadero milagro, dice Jesús, no es la multiplicación que produce orgullo y poder, sino la división, el compartir, que aumenta el amor y permite que Dios haga prodigios. Probemos a compartir más, probemos a seguir este camino que nos enseña Jesús.
    Tampoco hoy la multiplicación de los bienes resuelve los problemas sin una justa distribución. Me viene a la mente la tragedia del hambre, que afecta especialmente a los niños. ”

    Para empezar, el Papa está diciendo “que Dios haga prodigios”, o sea, que no niega los milagros. Los milagros no los hacemos nosotros por empeñarnos en repartir bien sino que es Dios quien los hace. Quítense de la cabeza la idea de que el Papa va por ahí diciendo que no hay que creer en los milagros.

    Además el Papa nos enseña que, de alguna manera, Dios quiere que nosotros pongamos algo de nuestra parte, aunque sea poco, aunque sea la limosna de la viuda, o un poco de barro, o cinco panes y dos peces. No necesita nuestra ayuda, pero quiere contar con ella. Eso es catolicismo puro.

    Por último -y ahí va la denuncia fuerte al sistema de producción capitalista que es lo que en realidad ha despertado las alarmas entre los manipuladores liberales, conservadores y neocon anticomunistas-, dice el Papa que: “la multiplicación de los bienes (no) resuelve los problemas sin una justa distribución”.

    El sistema capitalista calcula los datos macroeconómicos, la renta per cápita y hasta el nivel de felicidad de la gente teniendo en cuenta la producción, una fabricación masiva, admirable e ingente de bienes… que suele ser una producción sin sentido, producción de cosas que en gran medida terminan en la basura antes que en manos de una persona que las necesita. ¿Es comunismo denunciar esto? No. Es una denuncia del sistema económico liberal. Es pura y simple Doctrina Social Católica. No es justo interpretar esta denuncia del Papa al modelo hiperproductivo liberal como una bendición del sistema económico socialista, porque el socialismo o comunismo, no lo olvidemos, no rechaza el sistema de producción liberal sino que simplemente lo pone al servicio de un partido.

    En fin, gracias a todos por la lectura y por todas estas reflexiones (multiplicadas y compartidas). Gracias también a aquellos que, con santa libertad cristiana, se atreven a escribir en un medio contra su propio director y utilizando un tono que cualquier otro director no podría soportar.

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  10. Frederic

    Como siempre, el Papa Francisco le gusta ser ambiguo. Dice textualmente: “Jesús no crea los panes y los peces de la nada, no, sino que obra a partir de lo que le traen los discípulos”. Esta frase se puede interpretar en los 2 sentidos, o que niega la creación los panes y peces de la nada, o que efectivamente crea nuevos panes y peces a partir de unos pocos.

    No es la primera vez que se muestra ambiguo, en este tema. Ahora y otras veces, da más importancia al repartir que al multiplicar de la nada. Cosa absurda, ya que incitar a repartir lo puede hacer cualquier líder, pero crear de la nada sólo Dios.
    Es un hecho que, desde hace años hay teólogos y curas que se esfuerzan a negar los milagros de Cristo, incluso la Resurrección, como si fueran interpretaciones subjetivas de los Apóstoles.

    Si, es cierto que la distribución de los bienes es muy católica, pero también es cierto que la distribución obligatoria que propugna la izquierda, solo trae la ruina económica. Y que el capitalismo, con todos sus defectos, ha conseguido que en 1 siglo la pobreza mundial pase del 90% de la población a un 10% actual. Mientras que el comunismo ha conseguido arruinar a millones de personas, a parte de negarles la libertad. No fue por casualidad de que la Virgen de Fátima, advirtió que el comunismo expandiría sus errores por todo el mundo, como uno de los mayores males a que se enfrenta la humanidad.

    Si entramos en el terreno político, este Papa no esconde sus afinidades con dictaduras comunistas, y esto tiene molesto, no solo a los pobres católicos chinos que han sido entregados a manos del Partido Comunista, sino a mucha gente que ha visto el desastre de la Teología de la Liberación (cuyos lideres han sido rehabilitados por Francisco) y no podemos ni entender ni aceptar que un Papa actúe de este modo.

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  11. Conrad

    Es demasiado difícil para un tío sencillo como mi menda distinguir entre papolatría y sana doctrina hoy día … Lo que tengo muy claro es que a SS le gusta mucho el peligro … porque jamás evita la ocasión, pero nunca conjura el peligro. Al final .. sólo queda la propia conciencia … ¿He dicho “sólo”? ¡¡¡Válgame Dios!!! Por suerte en ese feudo no estamos solos

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  12. El milagro de los panes y los peces hay que ponerlo en relación con el pasaje del Evangelio en el que Jesús no cayó en la tentación del diablo de convertir las piedras en panes para que todo el mundo le siguiera. La respuesta de Jesús: “No solo de pan vive el hombre”

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