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15 de marzo de 2024 0

Leyenda negra en los libros de texto: España, 1939-1975

(Por José Fermín Garralda) –

¿Qué estudian nuestros hijos y nietos en los libros de ciertas editoriales algo emblemáticas, y ayer mucho más fiables que hoy? Abordemos con nuevos ojos los libros escolares (4ºESO) de las editoriales Edelvives (E), la conocida SM, y Vicens Vives (VV) del presente curso 2023-2024, para calibrar la leyenda negra con la que se está adoctrinando a la juventud sobre la historia de España más o menos reciente. Algo tiene España, que una y otra vez se manipula su pasado de la forma más grosera.

La adecuación de dichos tres libros al poder frentepopulista dominante es evidente, e injusta. Su coherencia y cohesión interna no es sinónimo de ciencia, ni de verdad. Leerlos despacio, con espíritu crítico y un saber suficiente, permite advertir los apriorismos de la propaganda dominante, las distorsiones y desenfoques, sus errores, así como el sesgo de las fotos y términos, creando una falsa imagen de lo que llaman franquismo (1939-75). Ésta imagen es ariete contra la reconstrucción y progreso de  la España de entonces, tergiversa la percepción de la sociedad católica y fiel a la ley natural, generadora del mayor progreso y prestigio de España, e identifica en adelante como franquismo todo lo no revolucionario, matando el futuro por matar antes el pasado.

Por lo que respecta a su extensión, los seis conflictivos años de 1931 a 1939 tienen más páginas que la España que superó el estalinismo, la guerra mundial y la Guerra Fría, y logró su reconstrucción en todos los ámbitos. Edelvives (1931-75) utiliza 28 páginas: 10 para la República, 6 la guerra, y sólo 12 para el franquismo. SM distribuye sus 28 páginas en 7 para la República, 8 la guerra, y sólo 13 para el franquismo. Vicens Vives dedica 42 páginas: 6 a la República, 10 la guerra, y, al revés que los anteriores, 26 al franquismo,  pero tratado éste de forma sombría.

El desequilibrio entre las distintas etapas del franquismo (1939-1975) es intencionado, creando negruras y callando éxitos. Edelvives trata la postguerra en 4 páginas, los cambios de 1945-57 en 1, el desarrollismo en 4 (incl. p. 267 y sólo 1 a economía), la oposición política en 2, y en 1 la etapa final. El libro SM dedica 1 a fundamentos, 3 a la postguerra, sólo 1 a los cambios de 1945-1957, 5 al desarrollismo (sólo 1 a economía y criticando), 2 a la oposición política, y 1 a los años finales. La editorial Vicens Vives dedica 26 páginas, soslayando casi tanto los notables cambios políticos en la cúpula del régimen como el desarrollismo: 3 a los fundamentos, 6 a la postguerra, 3 a los cambios de 1945-1957, 8 al desarrollismo de 1956-1973 (incl. p. 248-249 aunque sólo 2 y media a economía), 2 a la oposición política, 2 a la etapa final y 2 de resumen. No perdonan que si el comunismo es la ruina, la España que le venció supusiera un enorme progreso material y no sólo moral y educativo.

El método reduce la bulliciosa y pasional sociedad española a un mecano marxistoide de estructuras de clase y poder, y a herramientas de dominio. El pueblo sublevado en 1936, sería la aristocracia y alta burguesía, los partidos de derecha, los mandos militares, la estructura eclesial, los medianos propietarios agrarios y parte de las clases medias (E. p. 166), olvidándose a propósito de los campesinos, pequeños propietarios, sectores artesanales, obreros, y el clero en su enorme diversidad. También se olvida al pueblo tras 1939, (SM p. 229, VV p. 180), declarándole subordinado a sus amos: el Ejército y Partido, la Iglesia y la gran burguesía (¿?).

Como contenidos, es llamativo el afán de igualar la España de entonces con el fascismo y, tras 1951, con el nacionalcatolicismo (VV. 180, 186, SM p. 229, E. p. 213), mote que suena mal y ataca no directamente a Franco sino a la Iglesia romana en España. Usan el término “ultracatólico” (SM, p.235), quizás por utilizarlo hoy.

Para los comienzos, magnifican y tergiversan la represión de postguerra (vid. SP nº 26), y para los finales lo mismo sobre la oposición posterior a 1950. El desarrollismo queda “emparedado” y casi ninguneado. Como SM reconoce que los comunistas cambiaron de táctica centrándose en la movilización de masas (SM p. 236), no era el pueblo español espontáneo quien actuaba.

En los libros rigen los verbos suprimir y reprimir, y el adverbio férreamente. Se repudia la época en bloque y se escamotea que España se librase del estalinismo, totalitarismo y ruina comunista, achacando en falso al franquismo muchas prácticas comunistas.

Se tergiversa la restauración moral y cristiana, y la enorme mejora educativa. Se focaliza todo en la censura. Todo tenebrismo (SM p. 233-235) y ridículo es bienvenido (SM p. 241, VV. p. 184). La realidad moral y religiosa de buena parte de la sociedad se atribuye a la iniciativa del Gobierno y su voluntad impositiva, y no al revés. Se debiera reconocer que los padres querían libertad y veían bien la educación moral y católica de sus hijos, unida al progreso social, contra el cúmulo de engaños de la época anterior. También se confunde educación y adoctrinamiento, y organizar a algunos con encuadrar a todos (VV p. 184).

En un contexto de crítica, de ceremonias religiosas, escotes y minifaldas se dice: “Además se prohibió el matrimonio civil y el divorcio y se penalizó duramente el aborto, el amancebamiento y la homosexualidad” (VV p. 184). Junto al machismo, el maltrato y sumisión de la mujer: “se anuló el divorcio y se prohibió el aborto” (E. p. 213). Pero lo mismo ocurría muchos países del momento. Con esto querrán hacer propaganda del presente.

Así era antes la industria pesada; hoy es mucho más limpia y ecológica pero está en proceso de desmantelamiento.

Lo último por hoy, es llamativo que los tres libros minusvaloren hasta el extremo el gigantesco desarrollo material, sanitario, educativo  y cultural, que España alcanzase la 8ª ó 10ª potencia económica mundial, y que la vida de todos diese un vuelco para bien. Aún así, desprecian todo mérito, y critican las migraciones internas.

El nuevo comunismo atribuye al otro en falso parte de lo que él mismo hace, saca de contexto, envidia los resultados de la España de entonces, y miente a nuestra  juventud.

José Fermín Garralda

Publicado con algunas modificaciones en “Siempre P’alante. Unidad Católica de España”, nº 28 (1-III-2024), pág. 14

 

 

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