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15 de enero de 2021 1 /

Hoy sobre todo: la única luz invencible

(Por José Fermín Garralda) –

Todo lo han probado con un rotundo fracaso. Ahora dicen sin tapujos: “Necesitamos los principios masónicos, juntarnos como una sola humanidad, eso es lo que somos”. Lo dijo, el 1 de diciembre, Bachelet Jeria, siendo Alta Comisariada de la ONU para los Derechos Humanos. Si esa es la luz, estamos perdidos. Ahora la Revolución quiere culminar ocultando su sino: un despotismo “ilustrado” soberbio y expansionista, oligárquico y no democrático, donde la burocracia del Nuevo Orden Mundial NOM sustituya la bayoneta y sable de carga de Napoleón.

Finalizado así un largo y accidentado proceso de cinco siglos, en todos los países,  y especialmente en los aún católicos, se advierte la absoluta necesidad de retomar el reinado social de Jesucristo. Sólo hay dos puertas. Tras abrir engañados la puerta de la mentira y la falta de representación, el capricho y la imposición, el asesinato y los ídolos… ahora es el momento de abrir lisa y llanamente la otra puerta: la de un poder civil rendido ante la realeza de Jesucristo, única luz invencible  y príncipe de la Paz. Esto es decir “basta” por elevación y fundamento. Esto no es una ideología, ni un totalitarismo al revés. Esto es vencer la opresión y corrupción en España y ese totalitarismo del NOM que nos abre los ojos.

La encíclica Quas Primas de Pío XI comienza así: “el mundo ha sufrido y sufre este diluvio de males porque la inmensa mayoría de la humanidad ha rechazado a Jesucristo y su santísima ley en la vida privada, en la vida de familia y en la vida pública del Estado; y es imposible toda esperanza segura de una paz internacional verdadera mientras los individuos y los Estados nieguen obstinadamente el reinado de nuestro Salvador”. Dicha encíclica, de obligada meditación, es de 1925.

Por entonces el mundo era un volcán. En 1918 finalizaba la Iª guerra mundial, en 1923 Francia y Alemania chocaban en el Sarre, y era reciente el tratado de distensión de Locarno en 1925. Más: las democracias liberales engañaban con su falsa libertad, degradación e incapacidad ante el comunismo y anarquismo. Eran un fruto del panteísta Spinoza (s. XVII). En 1917-1918  se imponía el comunismo en Rusia, en 1923 Hitler fracasaba en su golpe de Múnich y escribirá Mein Kampf, para llegar al poder en 1933, en 1922 Mussolini triunfaba en la Italia, ocultando su afán totalitario. Surgirá Stalin. Recordar la realeza universal de Jesucristo -el Todo, el alfa y omega-, hacía frente a los nuevos ídolos: los totalitarismos democrático, comunista, nazi y fascista, considerados entonces como definitivos. Pues bien y como ayer, hoy es el momento de la afirmación solemne y rotunda.

Tras la IIª guerra mundial, pocos aprendieron la lección recordada por Pío XII. La aprendió España, la Iglesia de la persecución y la Cruzada, Iglesia de Fe, la vencedora del comunismo, a la que no perdonan su sumisión a Cristo Rey, ni su éxito temporal de desarrollismo y progreso. El clero de la ruptura de 1978, con una Constitución agnóstica, la Iglesia del confort, el modernismo y el politiqueo, cayó en la trampa, sumándose al engaño que se hizo caer a una sociedad materializada, acomplejada y seguidita de las sirenas exteriores. La engañosa ruptura en la Constitución de 1978 ocultó el pretotalitarismo. Unos pocos obispos y fieles, teólogos que no cedieron ante el bloque de los políticos -eclesiásticos y laicos-, lo advirtieron, pero no les hicieron caso. El liberalismo, engolado, vendió promesas, apariencias de bien, y un iniciático camino… donde la mentira y el asesinato se perpetúan.

En España, elegida por Dios para hacer el bien, la anti-España se desencadena siempre con una rapidez y profundidad inusitadas. Si tras 1931 los gobiernos no respondieron “a la fe que profesa la inmensa mayoría de los ciudadanos”, según advirtió Pío XI en Dilectissima Nobis (1933, nº 15-22), tras 1978 ha pasado lo mismo: ¡qué apostasía pública la del Estado! ¡cuántos católicos votaron y votan a los peores! ¡qué continua traición al electorado católico y clerical!

Pues bien: basta que el mal empuje tanto y como todos sabemos (Suárez, Aznar y Rajoy…), para que sea urgente proclamar el fundamento cristiano de la política. Que nos hundan cada vez más, expresa el odio en los que paradójicamente crean el delito de odio. Su odio es a la España evangelizadora de medio mundo, lo que indica que el ¡Viva Cristo Rey! es más necesario que nunca, pues el supuesto término medio de 1978 (agnosticismo del Estado) generó el extremo actual. Es bien fácil: en vez del camino de la puerta abierta en 1978, elijamos ahora la puerta con otro camino. Sólo se trata de abrir y entrar por otra puerta: la puerta del bien, la verdad y el bien común.

¿Quién romperá la atadura? ¿Será una tal Simonovic, relatora especial sobre la violencia contra la mujer de la ONU, cuando el 9 de diciembre presionaba a Argentina desde la burocracia del NOM para que legalizase el aborto? ¿Quién salvará, iluminará el camino, y dará fuerzas para la gran reconstrucción…? Quien lo haga, deberá ser proclamado. Sólo Cristo lo puede hacer. Por eso, quien gobierne deberá declararle Señor. Sólo Él muestra la realidad, necesita la ayuda de todos, hace posible una verdadera participación social, y es buen pagador.

Cristo rechaza los totalitarismos -democrático o comunista-, sintetizados en el mundialismo que viene. Cristo, fundamento del bien, Nombre sobre todo nombre, Sol,  luz y calor, único protector del débil. Polonia, Hungría y algunos políticos internacionales marcan el camino. Sin Cristo como estrella, faro y única Luz Invencible… nada es posible. Con Él, todo.

José Fermín Garralda

Publicado en el quincenal “Siempre P’alante” nº 847 (10 de enero de 2021) p. 14

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Un comentario en “Hoy sobre todo: la única luz invencible

  1. Carlos Ibáñez Quintana.

    Maravilloso artículo, por su realismo.

    Responder

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