6 de febrero de 2019 0

Herenegun

 

Con esta palabra que significa “anteayer” el Gobierno de la CAV ha intentado elaborar una unidad didáctica para exponer a los escolares vascos lo que fue ETA.

De momento, por el presente curso, se ha suspendido el proyecto. Durante su elaboración se ha producido la polémica. Que es la que ha conducido a la suspensión del proyecto.

El fracaso del mismo está motivado, a nuestro juicio, porque va contra la realidad. Sus promotores pretendían que reflejase un conflicto que ha sido superado. Para ellos vivimos en paz. Anteayer se dio una violencia que hoy se expone para que no se vuelva a repetir.

Y no es cierto. Eta ya no mata ni extorsiona. Pero para una capa muy extensa de la sociedad vasca hizo muy bien en matar y extorsionar. Prueba de ello son las frecuentes manifestaciones a favor de los presos de Eta y los homenajes que se les tributan cuando regresan al pueblo después de haber cumplido la condena. El Gobierno Vasco ha pretendido mostrarnos como realidad lo que es falso. La clásica ceguera de los regímenes democráticos que dan por cierto que el poder puede cambiar la realidad.

A nuestro modo de ver, todo lo que se intente hacer desde instancias oficiales para explicar el fenómeno de Eta no sirve para nada. Los hechos son los hechos. Ocurrieron y no hay quien los cambie. Las leyes de memoria histórica son inútiles. Podrán engañar durante algún tiempo. Pero, al final, la verdad se impondrá por sí misma.

La exposición de lo ocurrido con Eta corresponde a los historiadores. Ya se han escrito bastantes obras. Todas ellas estremecedoras por la crueldad que reflejan. Con sus defectos, como toda obra humana. Pero los fallos de una se corrigen con los aciertos de otra.

Quien quiera enterarse de lo que ocurrió puede hacerlo leyéndolas. Lo que es absurdo es que el Gobierno Vasco fabrique una verdad para imponerla, como dogma de fe, a los escolares de hoy.

Quienes hemos vivido durante la actuación de Eta, incluso nos hemos sentido amenazados por ella, tenemos algo que decir. Y es que la restauración de la democracia ha sido favorecida por la acción de Eta. Eta paralizó, en todos los pueblos del la CAV, la formación de grupos contrarios al nuevo sistema democrático, que ya veíamos como funesto. Por eso favoreció su implantación. La democracia es deudora de Eta.

Y los demócratas así lo entendieron desde el primer momento. Porque hoy en todos los campos políticos, incluido el PNV, se cuentan víctimas de Eta. Pero no fue así en el principio.

Los primeros ataques de Eta se dirigieron exclusivamente a personas vinculadas con el régimen que terminaba. También a los destacados en cada pueblo por su adhesión al Tradicionalismo o a la falange. También a los de AP en quienes concurrían, de algún modo, las circunstancias indicadas. Pero de momento, a nadie más. Las víctimas no recibían ninguna acogida de los no afectados por la amenaza. El “algo habrá hecho” era una frase corriente en los labios de todos los que aceptaban la implantación del régimen democrático. Aunque sus ideas estuvieran lejos del separatismo. Aunque su procedencia familiar fuera ajena al País Vasco.

Eso duró poco tiempo. Pero se dio. Y como lo padecimos, lo tenemos que hacer constar. Pocos meses pasaron para que comenzasen a caer miembros de UCD que estaban impulsando la democracia. Siguió algún empresario simpatizante con el PNV. Con ello fue cambiando la percepción que la sociedad tenía de Eta.

Pero el mito separatista está muy arraigado. Y hoy una amplia capa de la sociedad da por buena la pasada actuación de Eta. Y eso no solo en los que votan a partidos de la izquierda abertzale. En el PNV se da toda una gama; desde quienes consideran a la banda una asociación criminal, hasta quienes agradecen que “agitaran el árbol para que ellos pudieran coger las nueces”.

Hoy se pretende arreglar no que no tiene arreglo. Aquello ocurrió y no hay vuelta de hoja. Los males ocasionados no tienen más cura que la que proporciona el tiempo. Por eso recomendaríamos a las víctimas de Eta que no esperen nada del Gobierno Vasco.Por tanto, que no se presten a la elaboración de nada parecido a la unidad didáctica, que ha fracasado. Ni que participen en los homenajes oficiales que hoy se rinden a las víctimas. Porque suelen se motivo para otros homenajes “de compensación” a los etarras que cayeron en manos de las fuerzas de orden público.

No hay violencia. Es cierto. Pero tampoco hay paz. Lo demuestran las pintadas, homenajes a quien concluye la condena y gestiones de cierto sector del sistema a favor del acercamiento de presos. No digamos nada de la paliza recibida en Vitoria por un estudiante y la débil reacción de las autoridades académicas ante el hecho. Por eso, la elaboración de “Herenegun”, o algo que se le parezca, no puede conducir a otra cosa que a una falsificación de la realidad.

Que no nos hablen de “anteayer”; “herenegun”. Y que presten la debida atención a los problemas de hoy.

Carlos Ibáñez.

 

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