El Sagrado Corazón de Jesús es el centro de gravedad del universo

“…uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.” (Jn, 19, 34).
La lanzada abrió el Corazón de Cristo, del que brotó su sangre redentora, y el agua de la nueva vida en el Espíritu.
Muerte y Resurrección, recapitulación entera del Evangelio y sinopsis de la Encarnación del Verbo.
Santa Margarita María recibió la iluminación sobre el amor de Dios guardado en el Corazón de Cristo. El Padre Hoyos la Gran Promesa de un Sacratísimo Corazón que se derramaría de manera especial sobre nuestra patria. A Santa Faustina se le reveló que el Corazón de Cristo era la fuente de la Divina Misericordia, cuyos rayos de amor alcanzan a cuantos se acercan a Él.
Los campesinos de La Vendée, los católicos franceses en la Guerra Franco-Prusiana, los carlistas en tres guerras, los cristeros mexicanos y los requetés durante la Cruzada, prendieron en sus camisas un detente con el Corazón de Cristo en el lugar del suyo propio.
El instinto sobrenatural del pueblo cristiano vuelve en la actualidad a Él sus ojos. Jóvenes de muchos paises llevan hoy un detente en su cartera o en la funda de su móvil, o portan en peregrinaciones banderas de sus paises con el Sagrado Corazón y muchas miradas se dirigen a Él como refugio y como esperanza.
El Sagrado Corazón de Jesús es el centro de gravedad del universo.
Y lo es de nuestra vida. Es el punto en que se concentra el peso total de nuestra existencia, el lugar por el que pasa la resultante de todas las fuerzas que experimentamos y nos mueven.
Como centro de gravedad, es el punto en el que nuestro ser se mantiene equilibrado, el que hace que no nos inclinemos o caigamos si nos sostenemos y apoyamos en él.
El Corazón de Jesús es la prenda de nuestra salvación.
¡Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío!
