11 de noviembre de 2020 0

El gobierno de España insiste en enfrentarse a la Divinidad: echamos en falta a Jonás

(Por CarlosIbáñez Quintana) –

No hemos experimentado ninguna revelación sobrenatural. Nos limitamos a ver lo que tenemos delante. Y esto es:

1º: Una sociedad enfrentada al Creador. Por todo el mundo hay gobiernos que se empeñan en dictar leyes criminales contrarias a la naturaleza.

2º: Una terrible pandemia que se incrementa de día en día.

Ante ambas realidades recordamos la Sagrada Escritura en sus relatos del Diluvio Universal y el Libro de Jonás y no podemos evitar estar convencidos de que se trata de un castigo de Dios.

En España. Hace meses que el gobierno difundió la consigna: “Este virus lo paramos unidos”. Y el virus sigue avanzando. No sabemos si porque el sistema democrático actual es incapaz de unirnos o porque el virus es más poderoso que los humanos. O por ambos motivos.

Ante tal situación el gobierno de España insiste en enfrentarse a la Divinidad. Amplia las leyes contrarias a la Creación. Contrarias al Autor de la naturaleza. Nos fijamos especialmente en dos: la que facilita el aborto a las menores y la de la transexualidad.

La primera es repugnante por lo que autoriza: el asesinato de los no nacidos. Horrendo crimen que se realiza en las condiciones más rechazable, sobre las que se echa un tupido velo.

La segunda es expresión de la máxima soberbia humana y de la supina estupidez de quienes la proponen.

De nuestra niñez y adolescencia recordamos las rogativas. Cuando la sequía persistía, la Iglesia organizaba aquellas manifestaciones cuyo núcleo era la petición de perdón por los pecados colectivos. Para creer que eran eficaces hay que tener Fe. Pero el hecho es que por toda la antigua Cristiandad hay erigidas ermitas y altares en honor de San Roque y se celebra su fiesta. Recuerdo del agradecimiento de los pueblos por haberse visto libres de pandemias.

Hoy su Santidad ha compuesto una oración a Nuestra Señora pidiendo el fin de la calamidad. Pero echamos en falta una petición pública de perdón por nuestros pecados colectivos. Especialmente los que hemos citado más arriba. Echamos en falta a Jonás. Es decir: a alguien que nos predique que el arrepentimiento y la penitencia.

Desde estas líneas invitamos a los cristianos a pedir ese perdón. Individualmente o en grupo. Todos somos culpables, en mayor o menor grado, de los pecados públicos que se fomentan desde el Gobierno. Nosotros mismos porque no fuimos capaces de asentar la victoria de 1939, de manera que se asegurase a España la no recaída en un sistema liberal. Otros porque trajeron el actual sistema. Otros porque lo sostienen.

No criticamos las medidas que los gobiernos, central y autonómicos, están adoptando frente a la pandemia. Es cierto que no están resultando eficaces. Aunque los gobiernos actuales sean acreedores de muchas críticas por su incompetencia, en el caso presente creemos que se enfrentan a un enemigo poderoso, por su agresividad y por lo poco que la ciencia sabe de él. Hemos visto cómo el gobierno central ha dejado en manos de las autonomías la adopción de determinadas medidas. En ello vemos una declaración de impotencia.

Ante tal situación, no nos queda más que pedir la ayuda de Dios. Pero primero pedir perdón por nuestra rebeldía. Creemos que así se pararía la pandemia. Son muchos los que se reirán de nuestra Fe. Peor no podrán negar que, sin recurrir a Dios, la pandemia se sigue extendiendo.

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