29 de marzo de 2020 1 / /

Don Juan Carlos ante la historia

Es reciente la noticia de que Don Juan Carlos recibió cien millones de dólares y trasfirió más de la mitad a Corinna.

Esto ha dado lugar a muchos comentarios. A nosotros nos ha llamado la atención uno de ellos que contraponía la, según el autor, ejemplar y benéfica conducta como protagonista de la transición, con la observada en los últimos tiempos, lamentando lo que calificaba de cambio en su proceder.

Don Juan Carlos no ha cambiado nada en su conducta, al menos desde que ha comenzado a desempeñar un papel importante en la historia de España. Lo que sucede, es que a la Revolución le ha convenido ocultar sus chanchullos pasados mientras se realizaba el cambio que nos ha llevado a la situación actual.

Para deshacer España la Revolución necesitaba un tiempo. Un sistema de gobierno desde el que se pudiera ir destruyendo la Victoria de la Cruzada. Un sistema de gobierno estable. Pues para hacer algo se necesita estabilidad. Aunque sea para destruir. Un gobierno republicano no habría sido capaz de llevar a cabo la labor de destrucción que hoy lamentamos. La experiencia de 1931 demostró ampliamente la incapacidad de la República hasta para destruir.

Por eso la Revolución recurrió a la familia que siempre había tenido a su servicio. Y, según sus propósitos, acertó. Por eso respetaron a Don Juan Carlos y taparon sus actividades que ahora se airean.

Don Juan Carlos comenzó a cobrar comisiones desde los principios de su reinado. Un compañero de trabajo, profesor de la asignatura de “Hidrocarburos” en una escuela de peritos de minas, nos reveló, hacia 1980, que habíamos comenzado a importar crudo desde Méjico. Las refinerías españolas tenían dificultad para elaborarlo dada la distinta composición con relación a los que hasta entonces refinaban. Don Juan Carlos cobraba comisión. Quien hace un cesto hace ciento.

A nosotros no nos extrañó la noticia. Le dimos credibilidad, dada la fuente. Pero además comprendíamos la conducta del sucesor de Franco. Sabía que el trono sobre el que se sentaba no tenía bases sólidas. Recordaría que sus antepasados, desde el siglo XIX, habían sido expulsados de España en tres ocasiones. Es lógico que se previniera ante un cuarto destronamiento y constituyera una fortuna que le librara de la indigencia en tal eventualidad.

Nos atrevemos a decir que entonces tenía más motivos para ello que en la actualidad. Con los años disminuye la codicia dado que cada uno ve más cerca su fin y el momento de dejar aquí todo lo que ha acumulado. Respecto a la posterior transferencia a Corinna, también los años le imposibilitan a uno a practicar ese deporte.

Parece que la Revolución piensa que su labor en España ya está completa y que ha llegado a coronarla con la implantación de la III República. De ahí que saque a relucir las hazañas de su principal valedor en los últimos cuarenta años.

No creemos les sea fácil traernos otra república. El mismo poder que la Revolución ha alcanzado, llevando a sus hombres a los puestos de gobierno, ha demostrado la inutilidad de éstos como gobernantes. Un antiguo refrán dice: “vale más lo malo conocido que lo bueno por

conocer”. Pero es que en nuestro caso no hay nada bueno por conocer. Ya hemos visto para lo que valen los posibles gobernantes de una III República.

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Un comentario en “Don Juan Carlos ante la historia

  1. Ramón de Argonz

    Muchas gracias por su aportación. Me ilustra y coincido con Vd.

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