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20 de septiembre de 2022 0 / / / / / / / / / / / / / / /

Crónica del tradicional Vía Crucis de Montejurra 2022.

(Por José Fermín Garralda) –

En Montejurra besamos la Santa Cruz como en la fiesta de su Exaltación el 14 de septiembre. ¿Quién no se unirá a ellos con entusiasmo? Lo han hecho los miembros de la HCVC y muchos de sus amigos convocados y asistentes con sus propios signos. ¿Quién no servirá en lo que pueda? De nuevo es la hora del relevo escalonado (1939-2022)

Sin calor y con un sol reluciente, los peregrinos subieron por el empinado Vía Crucis de Montejurra. Vía encajonada y suelo éste roto, pero no incómodo por los millones de pisadas anteriores. Día espléndido e insuperable. Los campos de la llanada de Tierra Estella seguían mostrando su color de oro y el horizonte nos dirigía a un indefinido y brillante claro-azul.

¿Por qué subieron al alto? Pues porque, éste año, la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz se ha abierto de nuevo, y ha llamado a personas amigas que comprenden y hasta viven sus objetivos y Reglas. La asociación juvenil Cruz de Borgoña, entre otros, ha sido puntual a la llamada.

Para evitar las confusiones que excitan los malévolos, dejemos claro que, entre la masa asistente, una realidad es la Hermandad canónica -no política- que convoca, y otra los invitados que le acompañan, cada cual con sus propios signos, respetando siempre las enseñas de la Hermandad: la Cruz con el aro santo que dirige las miradas, y la bandera de España cargando en ella la cruz de la Hermandad canónica. Otro distintivo de los caballeros es el capote pardo,  con el cual –el capotillo de verano- subieron algunos. La boina roja nunca fue un distintivo de los Caballeros, pero siempre la llevó quien lo deseaba. Decimos que la Hermandad no es política. Entre los signos de la Hermandad destaca la Cruz, y no en vano han sido 14 cruces las que una mujer de un pueblo cercano, generosa y buena, ha prestado para acompañar las 14 estaciones que ascienden al Calvario.

Calvario también el de nuestra sociedad, nuestras familias, y nuestros hombres y mujeres de hoy: pobreza, enfermedades y cosificación, desvíos provocados y extorsión. No es que España esté como Venezuela, o el mundo como Ucrania, sino que están mucho peor y sobre todo con peores presagios. Si no asociamos estos calvarios al Calvario de Cristo, todo, esfuerzos y sacrificios, alegrías y la vida misma, resulta inútil y estéril. Con Cristo, todo se diviniza.

Los invitados procedían de los campamentos de jóvenes Cruz de Borgoña, más otras personas –conocidos unos y otros siempre nuevos- procedentes de diversas partes de la geografía española, entre La Coruña y Barcelona, Vizcaya y Madrid. Una encantadora diversidad se reúne en torno a la Cruz y al Cristo negro de Montejurra. Una vez más, muchos han mostrado de nuevo que saben por Quién y para Quién viven, y por quienes viven y vivirán hasta su último aliento.

Tras el Vía Crucis ascensional, el joven pater que lo dirigió, celebró la Santa Misa en la gruta del Cristo Negro. La comunión sacramental fue larga y se recibió de rodillas.

Tras ello, vino la hora del almuerzo bien ganado, pasando el rato entre risas y chanzas.

Al fin, un joven organizador y padre de familia numerosa –Sancius puede llamarse-, pidió al presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra poner palabras al Acto. Éste leyó un texto del archivo de la Hermandad convocante, donde el voluntario y caballero José Ángel Zubiaur Alegre –de entusiasta y siempre limpia trayectoria- explicaba qué movió por un lado a los voluntarios a solicitar al señor Obispo de Pamplona la creación de la Hermandad,  y por otro cuál fue el afán apostólico y pastoral del obispo, quien acogió, dio calor y desarrolló la idea. En  éste testimonio se aprecia cómo el Montejurra de septiembre de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, surge de la devoción mostrada en el Montejurra de las madres, esposas e hijas del 3 de mayo de 1939. A la primavera avanzada que comienza a aventar la implícita tristeza de aquel Vía Crucis del Mayo inmediato al fin de la Cruzada, le sucedió el Vía Crucis de final de verano enclavado en la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, maduro tras el estío y con afán de perpetuarse.

El orador habló de esta manera, lo que se recoge gracias a que en buena parte llevaba su intervención escrita:

* * *

“Ayer Teresa nos explicaba con brillantez, rigurosa y sentidamente, qué significa Montejurra en la historia del Carlismo. Montejurra es la historia de la fidelidad de un pueblo cristiano por su Dios, la patria con sus derechos forales y el rey legítimo que sirve a todos. Una fidelidad de gente corriente y heroica.

“Fue la Revolución liberal primero, la socialista/separatista después, y ahora las dos juntas, las que buscan ARRASAR la civilización cristiana y hasta la misma naturaleza individual y social, personal. Lo estamos viendo ante nuestros propios ojos. Nada de lo que nos decían cuando éramos chavales nos resulta hoy extraño. Ciego sería quien no lo reconociese. El espectro de la anti-creación desfila bamboleándose, cayéndose como vencido, a la vista de todos. Y con él, ¡a cuantos arrastra!

“El 14 de septiembre fue la gran fiesta anual de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz: la exaltación de la Santa Cruz. El domingo siguiente a ella, la Hermandad peregrina siempre al Vía Crucis de Montejurra, desde su fundación el 26-XII-1939. Hubo algunos años que subían dos personas, una de las cuales no ha podido venir hoy. No es sólo que viéndoos a vosotros se vea multiplicar aquella pequeñita llama, sino que, sobre todo, viéndoos a todos vosotros, se muestra la importancia de perseverar y sobre todo de saber que la Causa no es nuestra, sino de Dios Jaungoikoa, que hace nuevas todas las cosas buenas y necesarias.

“Por Dios salieron los voluntarios de la última Cruzada del s. XX. Una Cruzada para defender la santa Cruz en la sociedad, en las iglesias con sus campanarios vistos desde calles y plazas, en las escuelas, en las familias y las mismas conciencias. Hoy de nuevo se pone todo en entredicho, antes de arrasarlo. Así ha sido desde la Constitución de 1978 hasta la actualidad, sumándose –o adelantándose—la derecha conservadora a lo que hace la izquierda ideológica. Hoy ya se arremete contra el sagrario íntimo de la propia conciencia, se niega la legítima objeción de las conciencias, se corrompe directamente a los niños en las escuelas, se mata a los niños aún no nacidos y se comienza a matar a los viejos,  se pudre la memoria que nos sostiene, la forma de sentir (las imágenes), de pensar (el “discurso) y de qué y cómo decir o callar.

“La HCVC fue fundada por mons. Olaechea Loizaga el 26-XII-2939. Es una hermandad canónica. Desde su fundación sube esta santo Vía Crucis de nuestros padres y abuelos.

“¿Qué les movió para fundar la HCVC? Leamos una memoria manuscrita, al parecer por José Ángel Zubiaur –amigo, muy amigo de aita Teodoro-. El escrito parece ser de 1940 aunque pudiera ser de 1963. Zubiaur  divide su exposición (dos cuartillas a tres caras manuscritas, 218 x 156 mm.), en tres partes: los antecedentes, cómo surge la idea y cómo la idea es realidad. Con la Victoria no acababa todo, sino que en realidad empezaba. Como es la primera vez que este documento sale al público, lo leemos íntegro:

Antecedentes. La dura guerra española de Cruzada que se iniciara aquel apoteósico 19 de julio de 1936, hizo convivir durante largo tiempo a los voluntarios uniéndoles íntimamente, con la intimidad profunda de los que a diario (diariamente: tachado) se sacrifican en común. Aquella hermandad de ideales, de correligionarios, adquiría, después de esa áspera vida de campaña, un nuevo carácter, la de hermandad en el servicio de las Armas. Aquellos hombres que juntó la profesión de unas mismas creencias ya no se separarían jamás, estaban vinculados no sólo por la Idea, sino también por el recuerdo de los que por Ella murieron, por el dolor de las heridas y por la alegría de la anécdota. Pero además, había deseo de que esta unión adquiriese forma y se perpetuase. Quizá todos no manifestaron su ánimo (en ese sentido: tachado), pero en la subconsciencia de los combatientes bullía la misma ansia: seguir unidos en la paz como antes en la guerra”.

“La idea en potencia se hizo realidad en el Vía Crucis del Montejurra del 3 de mayo de 1939, organizado por varias mujeres –madres, esposas e hijas-. Debió impresionar enormemente a Zubiaur ver a los mozos voluntarios subir 14 grandes cruces de madera, una por cada estación. ¿Qué hacer con esta explosión cristiana de lealtad, recuerdo y amor? Dice:

Surge la idea. El propósito seguía en nebulosa: la idea, en potencia. Pero he aquí que un grupo de mujeres organizan un acto en Montejurra para inaugurar el Vía-Crucis conmemorativo de la Cruzada. Romería imponente. Allá van los voluntarios y allá, en aquel precioso día de Mayo, entre rezos fervientes y emociones de escalofrío, surge la idea: mejor dicho, se actúa la que ha tiempo estaba ya en potencia. Ha sido el chispazo que iluminó la nebulosa. Hay que recoger el espíritu de estos voluntarios heroicos; sí, de esos que siguen el Calvario de Montejurra cargados con la Cruz que recuerda la que les guiara en el frente, de esos que vuelven a cantar sus himnos de fe. Hay que sublimar ese entusiasmo dándole un culto: el de Dios, España, y sus Mártires. Hay que agrupar junto a los voluntaros supervivientes, a estos padres y madres de los voluntarios que murieron, y hay que mantener, aquí en Montejurra, por siempre, un Vía-Crucis que recorra esta misma senda con igualdad de intención”

“Se iba a lo fundamental y se distinguía  esto de lo secundario. Este es su tercer punto:

La idea es realidad.  Cuesta más llegar a aclarar una idea que llevarla a la práctica. Esto se consigue con entusiasmo. Y entusiasmo había a raudales. El primero el del Sr. Obispo que veía en los Voluntarios un abierto campo de apostolado cuajado de esperanzas. Él fue quien dio calor a la idea y trabajó hasta hacerla realidad. Junto a él un grupo de voluntarios. Comenzóse a perfilar la organización. Esta no podía ser una liga de ex – combatientes a semejanza de la surgida después de la Guerra Europea, la guerra española fue de Cruzada y aires de Cruzada había de tener la organización que intentase perpetuar su recuerdo. En España no era difícil encontrar el molde para tal fundición y se encontró. Los voluntarios se agruparían a semejanza de las antiguas Órdenes de Caballería, observarían sus normas en todo aquello que fuese compatible con la diferencia de los tiempos; las innovaciones serian dentro de lo tradicional. Con este espíritu se redactaron las reglas de la que se llamaría Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, que fue erigida canónicamente por el Excmo. Y Rvdmo. Sr. D. Marcelino Olaechea y Loizaga, Obispo de Pamplona, en la Iglesia Monasterio de Irache el 26 de diciembre de 1939”.

Miembros de la HCVC y amigos hacia 1980
Miembros de la HCVC y amigos hacia 1980. Viven seis y de ellos dos estuvieron el 17-IX-2022. Nicanor Arbeloa Egüés con el cristóforo. Ana de la Quadra Salcedo, Vda. de Aldaz, sentada a la derecha. Carlos Etayo a la izquierda de pie.

“Estas palabras recogen lo que vivieron nuestros padres y abuelos, por qué lo vivieron y cómo quisieron mantener el ideal de Cruzada cuando urgía la legítima defensa. Porque aquello fue una Cruzada, no nos engañen. Una Cruzada en defensa de la conciencia cristiana, de sus manifestaciones más sagradas, de la misma existencia del clero y la Iglesia de Cristo. Expulsado Dios de la Constitución de 1931 –como hoy en 1978-, y plantado por ello el árbol en mala tierra, el camino de la degradación y la persecución descubierta ayer -hoy cada vez menos encubierta- es un hecho lógico. Las consignas del comunismo estalinista estaban claras y se hicieron realidad: destruir la Iglesia. Y con ella lógicamente a los cristianos. Y el clero fue destruido, sin una sola apostasía. Por eso, que los quejicas de hoy que no pongan tronos a las premisas y cadalsos a las consecuencias, como decía Vázquez de Mella.

“Lleguemos al presente.

“Estamos aquí muchos y variados. Nuestra unidad se funda en la variedad. La Hermandad nos une aquí a unos y otros, coincidentes más que en lo fundamental para un cristiano, y en lo básico para ese español que no podemos dejar de ser. Y lo hace con el alma puesta en la Cruz, en el Cristo negro de una gruta orlada por los colores de la Patria.

“También en el andar más político, los Fueros, España, la hispanidad, un rey legítimo –el que Dios al final nos dé- tenemos que vivir y trabajar unidos.

“Debemos saber claramente que la revolución nos quiere desunidos. La revolución sabe que unidos todos, somos invencibles, que unidos no moriremos como tradición. La Revolución ya está vencida por Cristo, y cada cuál debe cooperar en lo que ya Él realizó.

“La Comunión Tradicionalista Carlista, refundada en 1986, se esmera con todo cuidado por mantener la unión de todos, en la legítima diversidad, ante la Revolución hoy triunfante.

“Estamos viendo desfilar los desechos y ruinas de nuestra sociedad. El mal se hunde sólo, pero arrastra a muchos tras sí. Y eso lo tenemos que evitar. Por eso, no nos podemos permitir las pequeñeces personales, sino que cada cual aporte lo muchísimo que puede y debe dar, siendo reconocido por todos como un Adelantado allá donde viva.

“Las antítesis están claras: O Revolución o Tradición; O Roma o Moscú; O Cristo o el nuevo orden  mundial –y Satanás que está detrás-, nuevo Orden que es todo desorden, y diciendo esto nos acordamos del capitán don Carlos Etayo que predijo lo que vemos con nuestros propios ojos. Y seguimos: O paganismo, o bien Cristianismo y verdadero futuro; O desunión y derrota, o bien unión y victoria; O retroceso a la barbarie más inhumana, o bien lo que defendamos con el todos juntos en unión de todo lo bueno y noble. Por eso, no nos queda más que decir: Viva Cristo Rey, Viva España y los Fueros, Viva el Rey legítimo”.

* * *

Hasta aquí lo que expuso el presidente de la CTC de Navarra, distinguiendo  la presencia de la HCVC de la asistencia de muchos amigos.

El presidente de Comunión Tradicionalista Carlista, don Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo, con la bandera de Navarra en una mano, y con el altavoz por necesidad en la otra, hizo presente la historia y realidad de la Navarra que recibió de sus padres y mayores, de esa Navarra cristiana, socialmente bien configurada y española. Hizo presente la variedad de todos los peregrinos al Vía Crucis y la capilla del Cristo Negro, la necesidad de unir toda aportación personal y peculiaridad a la causa común de la Tradición, pues ésta sana diversidad es la que configura la unión, y en ella ésta el futuro.

Todos quisieron que Sancho, el principal organizador de la convivencia y subida al Vía Crucis de Montejurra -junto con el prior de la HCVC-, dijese unas palabras amables y sentidas. Sancius agradeció la presencia de todos los asistentes, en especial de aquellos que más se han esforzado en venir a la montaña sagrada. Agradeció el esfuerzo de los que han subido con esfuerzo la empinada y escarpada pendiente. A aquellos que han hecho posible estos días de convivencia. Desde la montaña convocó a una nueva Cruzada. No la del ruido, las voces y las apariencias, no la del estruendo de antaño a fuerza de necesidad imperiosa, sino una cruzada pacífica de servicio, de evangelización y apostolado cristiano, de expansión de todo aquello que haga posible la restauración e nuestras sociedades y de España en todo lo bueno ante Dios y los hombres.

La bajada de la montaña que tantísimo evoca, se hizo despacio para no resbalar. El sol seguía luciente. En ánimo estallaba en canto.

(Amigos de la HCVC entre otros convocados y miembros de la HCVC. Año 2022)
Miembros y amigos de la HCVC. Año 2022

Para terminar: agradecemos también a aquellas margaritas que, sujetando a sus hijos y sosteniendo a sus maridos en el esfuerzo, son las que verdaderamente  hacen posible el esfuerzo de la vida. Que sigan sosteniéndoles, que si no caemos. Los hay que ya muerden el polvo aunque se levanten. Todas las margaritas mantuvieron a los voluntarios en la guerra. En la Hermandad (HCVC), las damas fueron un puntal no tan oculto. Las hijas de la Caridad fueron y son el alivio de todos los enfermos, sean del color político que sean. Las mujeres, madres, esposas en lo humano y lo divino, hermanas e hijas… son la primera bendición de nuestra sociedad enferma.

Es la hora del testigo de Cristo, y en el mundanal ruido también del testigo de la tradición, de las buenas obras más que palabras, de los jóvenes guiados por la segunda o tercera… juventud.

 

El Prior de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, en encrucijada de servicio a todos.
El Prior de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, en encrucijada de servicio a todos.
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