Subsidiariedad y atenuación mecánica.

Subsidiariedad (1/16) Atenuación Mecánica
( Por Manuel Gutiérrez Algaba — )
En un engranaje mecánico con muchas rótulas y ruedas dentadas, a medida que se aumenta el número de ruedas y ejes entre donde se genera el movimiento, la fuerza, y donde se consume, ya sea una rueda de un coche, o una maquinaria industrial, se va perdiendo fuerza. Cada conversión, cada desmultiplicación o multiplicación, implica una perdida por rozamiento, una perdida por fricción. También ocurre en los procesos de consumo, en general, por ejemplo, la comida, cuanto más se procesa, menos nutrientes tiene y más porqueria ( fricción ) acumula. Así el jamón de pata negra es casi «alimento puro», o cualquier verdura, y un preparado de pizza de jamón con berenjena ya tiene conservantes, estabilizantes, harinas ultraprocesadas.
En comunicación, o política, ocurre exactamente lo mismo. Desde el problema — sí, la política va sobre problemas y no sobre robar– hasta la solución hay un camino de «convertidores» de poder, de acción. Cuánto más corto y más directo sea este camino de convertidores más eficiente y eficaz será la resolución. Por ejemplo, el problema del aborto, el problema es que la madre gestante cree que está bien matar a su hijo, ese es el problema. La solución es que deje de pensarlo. ¿Cuáles son las fuentes motoras de la solución? Pues activistas, los carlistas, católicos comprometidos — cuasi carlistas– . Son estas personas las que con su acción pueden cambiar el problema. Ahora veamos los factores de conversión de esa energía. Imaginemos que el carlista– por simplicidad y por retórica vamos a hablar solo del carlista– decide ir al Sagrario a rezar por esas personas. Entonces el esquema queda así: «carlista->Sagrario->Dios->alguien o algo que habla con la madre gestante, o el propio Dios-> madre cambia de opinión». Aquí también entra el tema de pedir a Dios algo que nosotros podemos hacer por nosotros mismos. El esquema que podía ser tan simple como «activista->madre», se ha convertido en una «petición» incontrolable. Es cierto que Dios está omnipresente en todos los asuntos, y es cierto que Dios es más poderoso para actuar, pero el plano «espiritual» no se opone al físico, más bien lo acoge, lo penetra, lo llena, de modo que una acción «pura» entre carlista y madre no se ve ensuciada porque sea directa, Dios puede actuar igualmente, y más cuando ve valentía y arrojo en la situación, y no timoratos y precavidos, o desconfiados en la ayuda de Dios a los que se manchan las manos actuando y haciendo cosas.
Imaginemos que el carlista manda un correo al obispo para que rece o hable con madres gestantes. Aquí introducimos un nuevo engranaje, el obispo. De nuevo surge la duda de si estamos pidiendo al obispo resolver algo que podemos hacer nosotros, tanto rezar como hablar. Es verdad que el obispo tiene más recursos y más santidad que nosotros, Dios también. En cualquier caso hemos introducido un nuevo engranaje. Imaginemos ahora que el carlista se afilia a una asociación antiaborto para rezar y para hablar con el obispo o las madres, de nuevo, la asociación pretende hacer algo que el individuo ya puede hacer por si solo. De nuevo, la asociación tiene más fuerza que un individuo. Imaginemos ahora que el carlista se apunta a la CTC, de nuevo , para rezar y para hablar con madres, de nuevo, otro engranaje, otra «dejación» a otro organismo más potente. Imaginemos ahora que el carlista se apunta a Vox, Vox es más potente que la CTC, podría hacer más, ahora es más evidente que nuestra pereza o cobardía está aniquilando nuestra fuerza. Imaginemos que no se apunta a Vox sino al PP, ya se ha disuelto del todo.
Imaginemos otro ejemplo. Imaginemos el diseño y reparto de octavillas dentro de un partido político o asociación. Supongamos que tenemos al activista puro y deseoso de hacer activismo. La «máquina» más simple, la estructura más simple, es que este activista diseñe y reparta sus propias octavillas cuando pueda. Aquí el recorrido entre el activista y el receptor de la caridad informativa es mínimo. Claro, en seguida, saltan las alarmas en la organización sobre el mensaje y la imagen que esos diseños pueden estar dando. ¿Son escandalosas ?¿Son coherentes? El siguiente paso es introducir un engranaje «multiplicador-desmultiplicador» de «coordinación» con la «propaganda» definida en la organización, que hace que solo se vaya a repartir los contenidos «aprobados». Ni que decir tiene, de repente, el «sistema» se ha vuelto mucho más lento, inflexible e engorroso. Añadamos otro engranaje, exijamos ahora que el reparto de octavillas se siempre en grupo, por cuestiones de seguridad y de imagen. Acabamos de introducir otro engranaje más «multiplicador-desmultiplicador» que implica la coordinación con otras personas, con un grupo entero. Ahora repartir requiere una coordinación de personas y una limitación de mensajes. Es fácil ver que a medida que aumenta la «burocracia», la energía del activista se va triturando en los engranajes y ejes internos de la organización.
Imaginemos otro caso, este sobre acciones locales. Ahora introducimos el engranaje multiplicador-desmultiplicador «viajes-manifestación», este engranaje sirve para «conectar» varios activistas y hacer «acciones grandes» perooo distantes. ¿Qué ocurre aquí? La acción local, directa inmediata del activismo puro se ve ahora «condicionada» y «limitada» a : tiempo, dinero, salud, encaje en mi vida…. La fuerza (y la paciencia ) del activista se ve degradada si o sí frente a la plena potencialidad del aquí y ahora. Dicho de otro modo, una manifestación de cien manifestantes puede tener un efecto X, pero si esos mismos manifestantes actuan individualmente cerca de sus domicilios, las perdidas de energía son menores, y la suma total del efecto puede ser mayor. De hecho, yo sospecho que una «herramienta» de desmovilización del sistema son las propias manifestaciones, que acotan en tiempo, lugar y frecuencia al activismo, lo esterilizan. Algo parecido ocurre con conferencias y demás. Y no es que no «todo sume» o que «sean cosas distintas» o que «surgen sinergias», sino que también estamos consumiendo unas energías valiosas y escasas.
La subsidiariedad no es más que caridad estructurada. Sin caridad, el «mercao» no proporciona servicios de salud, ni servicios de educación, ni de seguridad suficiente, estamos en la misma situación que en un estado fuerte y moderno. Sin caridad no es posible acabar con el estado liberal liberticida. Pero para que la caridad se estructure de forma correcta, necesita que sea efectiva, que no sea un teoricismo.
La estructura de la caridad y de la subsidiariedad es radicalmente distinta a la del jerarquicismo del estado. A medida que aumentamos el control estamos matando la naturalidad, la mano de Dios, estamos siendo más desconfiados de la providencia y más soberbios en nosotros mismos.
¿Cuál es la moraleja? Que la caridad es potente cuando quien la da la da al próximo directamente de inmediato, que nosotros somos más dignos y más valientes cuando somos directamente quienes solucionamos las cosas. Ese es el principio de la subsidiariedad, la caridad cristiana y la efectividad de hacer las cosas de manera natural.
