¿Qué fueron las Cortes tradicionales?
En la España de siempre, cuando había que tomar una gran decisión, no se hacía desde un despacho lejano, ni entre tecnócratas sin rostro, ni bajo el dictado de partidos ideológicos. Se reunían las Cortes del Reino: asambleas donde tenían voz y voto los distintos brazos de la sociedad: los territorios, los oficios, los municipios, los gremios, las universidades… y también la Iglesia.
En la tradición política hispánica, el Rey no es fuente de soberanía absoluta, sino custodio del orden. Las Cortes eran la forma que tenía la Monarquía Católica de escuchar al Reino entero, como expresión viva de la autoridad que brota del derecho natural, de los fueros y del deber cristiano de buscar el Bien Común.
No eran políticos de carrera. Eran procuradores: enviados con mandato concreto y limitado, responsables ante su comunidad, no ante un partido. No hablaban en nombre de todos —soberanía abstracta—, sino en nombre de quienes los habían enviado para ese asunto. No venían a perpetuarse, acumular riqueza y poder, sino a cumplir una misión.
Esa era, y es, la manera católica y española de gobernar: escuchando al reino, con justicia, con verdad, con respeto a la ley natural y a los fueros de cada tierra.
Hoy que muchos sienten que nadie les representa, que todo se decide lejos, que la política ya no entiende ni de verdad ni de Dios, que eligen a un dictador cada cuatro años que no cumple lo que prometió y muchas veces hace lo contrario… ¿no es hora de pensar en algo distinto?
Las Cortes tradicionales permitirían:
– Dar voz real a las familias, los profesionales, los gremios, los agricultores, los barrios.
– Respetar los fueros, las costumbres vivas, lo que hace única a cada comunidad.
– Escuchar también la voz de la Iglesia, guía moral y salvaguarda del orden natural.
– Recordar que la autoridad verdadera nace de la justicia, no del poder sin alma.
No se trata de volver al pasado. Se trata de recuperar lo que funcionaba.
No es nostalgia. Es necesidad.
El Bien Común.
La Verdad.
La Libertad real.
La Ley de Dios.
El Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo.
Como recuerda León XIII en Immortale Dei:
Es un grave error pensar que donde no se reconoce a Dios como fuente de la autoridad, pueda existir una paz verdadera o una justicia duradera.
Y yo creo que ha llegado el momento de restaurar las Cortes del Reino.
¿Vos qué opináis, hermano en Cristo?
Y si estáis de acuerdo conmigo, decidme:
¿Cómo debería organizarse esa representación verdadera del pueblo, fiel a la Tradición?
✠ Dios, Patria, Fueros, Rey
Luis M.ª Flórez-Estrada Orlandis-Habsburgo
Miles Christi semper paratus.
Non prævalebvnt.
