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Difícil situación de los cristianos perseguidos en China

Iniciamos esta noticia advirtiendo a los lectores que no queremos inclinar la balanza hacia ninguna de las partes de este conflicto en la Iglesia. Las actas de los mártires ya recogían algunos enfrentamientos entre obispos, presbíteros y demás miembros de la Iglesia fiel en los tiempos de Santa Perpetua y Santa Felicidad. No es que queramos hacer sangre con el conflicto, sino más bien que se conozca al menos la situación de la Iglesia Católica en China. No tomamos parte y solo queremos recoger las informaciones que nos llegan en estos momentos delicados. 

ANÁLISIS – El cardenal Joseph Zen, obispo emérito de Hong Kong, está muy activo últimamente en su denuncia de las conversaciones de la Santa Sede y el Gobierno Chino. Le preocupa enormemente la situación de las dos iglesias que hay en China. Una, la verdadera, es clandestina, con obispos, sacerdotes y fieles perseguidos por el Partido Comunista Chino durante décadas. La otra es un sucedáneo llamado “Asociación Católica Patriótica China”, con obispos nombrados por el Gobierno y ordenados por obispos que sirven bajo ese control del Estado. Este diario tiene conocimiento de que al menos algunos obispos de la iglesia oficial han pedido al Nuncio de Hong Kong la comunión con el Papa a lo largo de estos años. No debían querer permanecer, al menos espiritualmente, en cisma. No sabemos si es un acto suficiente. No obstante, el cardenal Zen considera acertadamente que este tipo de actos no son suficientes para validar a la ACPC frente a la Iglesia Católica China, paciente en sus sufrimientos bajo la persecución.

En medio de este huracán, es comprensible que el Papa Francisco y Parolin, su secretario de Estado, quieran normalizar las relaciones con un Gobierno con el que no tenían relaciones diplomáticas oficiales desde la Revolución Comunista. El Vaticano solo reconoce al Gobierno de la República Nacional China –Taiwan– actualmente como interlocutora válida de los Chinos; y no a la República Popular China. No obstante, la realidad de los hechos es que Taiwan no es China continental hoy por hoy y que es normal que el sucesor de Pedro quiera normalizar las relaciones ante un Estado totalitario que tiene en su mano la vida de numerosos católicos. Normalizar no es aceptar o tener buenas relaciones.

El problema es difícil. Los católicos perseguidos en China se sienten ninguneados en ocasiones por la diplomacia vaticana según el cardenal Zen. La diplomacia vaticana en cambio está buscando una salida digna para ellos en medio de las tribulaciones que están viviendo en medio de sus comunidades.

El Gobierno Chino no obstante no está colaborando mucho. Exige que la Iglesia rompa relaciones diplomáticas con Taiwan y que renuncie a su prerrogativa de meterse en los asuntos de China aún en materia religiosa. Así ha declarado Wang Zuoan, director de la Administración Estatal de Asuntos Religiosos de China.  A cambio se baraja la posibilidad de que el nombramiento de obispos en China se haga por medio de una terna de candidatos presentados al Papa. Una solución, sin duda, que solo beneficia al Gobierno Chino y su dictadura de partido.

Los únicos culpables de este conflicto son los perseguidores, los que matan o maltratan por ser seguidores de Jesús, el Hijo de Dios.

MÁS INFORMACIÓN:

RELIGIÓN DIGITAL – El cardenal Zen acusa a Parolin de tener una “mente envenenada” sobre China

INFOCATÓLICA – Gobierno de China: El Papa debe someterse a dos condiciones para normalizar las relaciones

INFOCATÓLICA – Los malos consejeros e informadores traicionan a la Iglesia en China

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