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¿Cual será el resultado de la partida entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen en una segunda vuelta?

ANÁLISIS – Los resultados de las últimas elecciones presidenciales francesas (23 de abril) están causando revuelo en Francia y en toda Europa. La derecha liberal de François Fillon ha fracasado frente a Frente Nacional (FN). Macron es la última esperanza para el establishment político de desbancar las posibilidades de Marine Le Pen para ser Presidenta de Francia. FN se ha convertido en el partido obrero principal de Francia y se está transformando día tras día en el nuevo fenómeno populista europeo. El triunfo de la izquierda neocomunista hace algunos años en Grecia y en nuestra querida España está dando paso a un triunfo sonado del populismo chovinista en Estados Unidos y en Francia.

Emmanuel Macron ha sido el ganador de esta primera vuelta en las presidenciales francesas por solo el 2% de los votos frente a Marine Le Pen. El movimiento que ha liderado se llama En Marché! y pretende ser una especie de renovador de la vida política en el país. Esta corriente salida del Partido Socialista (PS), ha derrotado a los antiguos partidos, guillotinados por las nuevas corrientes preocupadas por la economía, por el futuro del país y la inmigración. También preocupados por la corrupción y por los escándalos que han salpicado a François Fillon, acusado de desvío de fondos públicos y apropiación indebida por el caso “Penelopegate”, con el que salto el escándalo a principios de 2017 por la contratación ilegal de su mujer como asistente parlamentaria.

Marine Le Pen ha quedado en un segundo puesto a muy poca distancia de Macron. Ahora libraran una batalla directa por los votos que han dejado libres los perdedores en una segunda vuelta. Le Pen ha jugado el día después de las elecciones un nuevo movimiento en esta partida electoral. Ha abandonado la Presidencia del Frente Nacional para ser solo “candidata a la Presidencia de la República”. Quiere atraer a los votantes del Frente de Izquierda (LFI) que han sido representados por Jean-Luc Mélenchon en estas votaciones.

La situación actual es compleja. La ultraizquierda de Mélenchon tiene electores pro-Frente Nacional (el 9% según las encuestas) y un 29% no escogería ninguna formación ajena al Frente de Izquierda. Ese 38% del electorado es importante y, por tanto, la dirección del partido no recomendará el voto para Macron directamente, aunque sí ha dicho que “ningún voto debe ir a parar para Le Pen”. Es un cambio con posiciones anteriores del partido en 2002 o en 2012, cuando se apoyó a Chirac y a Hollande respectivamente. El juego ha cambiado sin duda. La coordinadora del LFI, Danielle Simonnet, también advirtió que “Macron, como todas las derechas ultraliberales en Europa, es responsable del ascenso de la extrema derecha”. Una frase acertada aunque el resto de posicionamientos ideológicos entre este diario y el LFI sean muy diferentes.

François Hollande, en cambio, no ha dudado en apoyar a Macron en la preparación de esta segunda vuelta. Los socialistas del PS no dudan en apoyar a sus socios de En Marché! No se sabe si será muy efectivo para la nueva plataforma, dado el fracaso estrepitoso (solo consiguieron el 6,4% de los votos). En cualquier caso, que el Presidente de la República Francesa apoye a Macron es un paso más hacia el acoso y derribo contra FN. Fillon, candidato de los Republicanos y Hamon, candidato de los socialistas, harán campaña por el centrista.

Marine Le Pen se queda sola en el campo de batalla. No obstante, aún sin su partido y sin los apoyos de otros, sigue triunfando en el campo electoral. Desde Ahora Información dudamos que eso sea positivo para Francia. Le Pen ha destruido la imagen tradicionalista de su partido, ha suavizado su posición frente al aborto y en 2013 se desmarcó de las masivas protestas contra el matrimonio de personas del mismo sexo. Sin duda, Le Pen está creciendo como la espuma en una parte de la sociedad francesa caracterizada por el miedo a la inmigración sin control. Hay un sector tradicional que sigue siendo el partido que defendió la cultura católica y de la vida. Sin embargo, los nuevos votantes podrían apoyar a una candidata que se caracteriza por despreciar lo más importante (y no es la inmigración musulmana).

No es nuestro país y por tanto, tampoco nos corresponde decidir. Sin embargo, hay que vigilar tanto las alegrías y las penas.

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