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Los pensionistas siguen siendo los más afectados por la crisis

Bajo los gobiernos de Mariano Rajoy se sigue empobreciendo a la tercera edad

La inflación (el incremento del Índice del Precio de Consumo (IPC) ha crecido durante 2016 un 1,5% y, por causa del encarecimiento de los recursos energéticos, es posible que la tasa llegue a ser de un 2%. La situación hace que -en teoría- se pueda ahorrar en las cuentas públicas sin la necesidad imperiosa de subir los impuestos, hacer recortes y deprimir la producción de las empresas. Son buenas noticias para una campaña electoral y muy malas noticias para los pensionistas. Tampoco mejoran mucho las cosas para el ciudadano medio.

El pasado 30 de diciembre, el Gobierno en Consejo de Ministros aprobó que las pensiones subirían un 0,25%: el mínimo estipulado por la ley. El incremento no cubrirá el encarecimiento de la vida de las personas.

Para empezar: ¿Qué es perder nivel adquisitivo?

Foto: ABC

El nivel adquisitivo se pierde por un primer factor evidente: la bajada de salarios. Desde 2008, los salarios han bajado un 0,7%, según el Instituto Nacional de Estadística. Podría parecer por la cifra que la crisis económica se ha anunciado más dura de lo que realmente ha sido para España. Entonces debemos tener en cuenta el segundo factor: los precios. El dinero sirve para comprar, y si suben los precios, puedo comprar menos. Los precios han subido estos años un 8,5% en total. Por lo tanto, unido al decrecimiento de un 0,7% en los salarios, el poder adquisitivo del ciudadano ha disminuido un 9,3%.

El nivel adquisitivo es un valor muy importante para la economía de las personas reales. Mientras que a las entidades como el Banco Central Europeo o al Gobierno, puede interesarles que los precios suban, para las clases más desfavorecidas puede ser demoledor.

Los pensionistas son los que más sufren

Los precios crecen a mayor velocidad que las pensiones. Todo eso unido a que la mitad de los pensionistas se sitúan debajo del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) (707 €). La consecuencia es que el nivel adquisitivo de los mayores decrece y por tanto, consumir se hace más difícil.

Un dato interesante es el histórico de la capacidad económica de las pensiones, que indica que éstas se han desvalorizado un 4,22%. La causa es que la bolsa de la compra de los mayores se ha encarecido un 9,36%. Las pensiones han crecido mucho estos años pero también ha crecido mucho el IPC Senior, que refleja las necesidades peculiares de los pensionistas.

Teniendo en cuenta que la pensión media es de 900€ y que el salario medio es 2200€ al mes, una pérdida del 10% del nivel adquisitivo en la clase media es asumible y no lo es en el caso de una pérdida del nivel adquisitivo del 4% entre la tercera edad o las personas que no pueden sostenerse por sus propios medios. El Gobierno se escuda en que han subido más las pensiones que los salarios de los trabajadores durante la crisis económica. Lo que no dice es que si no hubieran hecho esa subida, la mitad de los pensionistas viviría ya el umbral de la pobreza.

Las soluciones mágicas de los sindicatos y de la patronal, y la inacción de la partitocracia

“Gobierno y patronal tienen que ser conscientes de que el incremento de los salarios es fundamental para afianzar nuestro crecimiento económico y la generación de empleo”, cacarean los sindicatos. Exigen un crecimiento del salario al 1,8% y un máximo del 3% para los trabajadores. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) quiere condicionar parte del crecimiento salarial a la productividad.

Analicemos de manera muy sencilla los datos: que crezcan los salarios es igual de complicado que aumentar el consumo en un país donde el ahorro familiar sigue bajando y donde la depresión de la natalidad es creciente. Si el ahorro cede más terreno al consumo; si la masa de adultos envejece cada año, no siendo relevada por jóvenes; y, también, si los pensionistas de hoy se sitúan en los 900 € mensuales… podemos suponer o que el sistema de pensiones es insostenible o que será más precario para la clase media trabajadora actual cuando llegue a su edad de jubilación. Gastamos el dinero en el día a día y por tanto lo perdemos a largo plazo. España prepara su tumba si quiere establecer su crecimiento económico en el consumo de los ciudadanos que por definición es algo caduco. Los sindicatos no miran a largo plazo, sino que son deudores del nivel adquisitivo de su afiliado,  plegado a los intereses de las grandes empresas. La patronal tendría que ser consciente de que su lucha a favor de las empresas no puede limitarse a conseguir más productividad para entidades privadas, sino que debe procurar reformas que estabilicen el crecimiento a largo plazo, para que los beneficios no se pierdan en tiempos de envejecimiento de la población. ¿Los empresarios españoles no son ciudadanos? ¿Acaso no les interesan a los empresarios españoles que vaya bien el país? Claro que una cosa es la CEOE y otra son las PYMEs.

El Partido Popular, a la vez que apoya el crecimiento de los salarios para beneficio de su gestión económica, la campaña electoral y su permanencia en el Gobierno, deja en la estacada a 5 millones de pensionistas que cobran menos de 1000 euros. Es el 10% de la población del país. Es lógico que el 10% de nivel adquisitivo que se ha perdido, se quiera recuperar. Pero no hay que olvidar las diferencias entre una bajada del 10% del poder adquisitivo de un empleado del sector privado con un sueldo de 2000 euros y una bajada del 10% para una persona que está al final de su vida y probablemente se dirija hacia la dependencia total con una prestación por debajo de los 900 euros.

Finalmente, no sólo se castiga a los pensionistas con esta desvalorización de la prestación, porque los salarios reales de los trabajadores no son más altos por causa de los elevados impuestos directos (IRPF). Los votantes más jóvenes tampoco tolerarían una mayor pérdida de poder adquisitivo a estas alturas. Hay demasiada diferencia entre el salario real y el salario nominal.  Y además el IVA sigue creciendo.

La solución pasa por cambiar las prioridades. El alto nivel de gasto público: políticos, partidos, administraciones, subvenciones, amiguismo… obliga a cargar en los más débiles una responsabilidad que no se quiere asumir.

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