Sobre el derecho de autodeterminación
Algunos somos aficionados a la fotografía. La foto refleja un instante. El vídeo refleja un proceso. En realiad son miles de imagénes en rápida sucesión temporal. Pasa igual con el derecho a la autodeterminación, es un derecho (al menos yo lo creo así) pero no es un instante sino un proceso. Hace falta un diálogo previo sin imposiciones. En definitiva elaborar una película en la que todos puedan hablar por igual, expresar opiniones, contrastar hechos, dejar a un lado mentiras. Y, en un clima de paz y concordia, llegar a una decisión.
Si nos fijamos en los modelos de Estados, caben muchas posibilidades. Enumeremos algunas, el Estado Federal, el Confederal, la Autonomía tal como es actualmente, la autonomía mejorada, ausencia de autonomía y que todo sea gobernado por un sitema centralizado, descentralización absoluta favoreciendo la autonomía de los municipios, el régimen foral (el que yo prefiero). A su vez, todo eso puede ser con monarquía ,con repuública, con un sistema de representación proporcional o con otro mayoritario. Si es una monarquía habría que decicir muy bien los verdaderos derechos dinásticos. No olvidemos tampoco el Estado libre asociado al estilo de Puerto Rico.
En definitiva es algo tan complejo que no puede reducirse a “sí” o “no”. Además el sí tiene muchas pecualiaridades: a la mayoría nos cuesta decir “no”. Sin saber de qué se trata es más fácil contestar sí. Por otra parte, si ya se dice que da igual lo que salga, porque no abrá independencia, se atrae el voto de castigo: todos los enfadedos y desencantados, los que arrastran pretendidos, o reales, agravios familiales, los marginados, etc.
En definitiva se crea un choque de vías entre la necedad y la locura. Y no es un choque sino un enfrentamientos de dos tontos manipulando la sociedad, lo que nunca debiera ser consentido.