8 de febrero de 2018 0 /

Recuerdos de juventud

La festividad de San Martín de Tours trajo a nuestra memoria el dicho: “a todo cerdo le llega su San Martín”. Ello ha evocado otros recuerdos de nuestra ya lejana juventud.

En aquellos tiempos el cerdo era un elemento fundamental en la economía de muchas casas. Cada familia tenía el suyo. Algunas, más pudientes o numerosas tenían dos. El animal se engordaba durante el año. Se sacrificaba en invierno, cuando llegaban los fríos, evitando fuera un día “de viento sur”. Porque, en tal caso, se perdía la carne. En su alimentación, se aprovechaban los residuos de la cocina familiar: peladuras, sobras etc. Por muy poco precio, dado su rápido desarrollo, proporcionaba a la familia carne para todo el año. Por otra parte. Los asilos solían rifar un ejemplar en la fiesta de San Antonio Abad.

Del bicho se consumían inmediatamente las vísceras. Con su sangre se elaboraban las morcillas. De los cuartos traseros se obtenían los apreciados jamones. Los lomos se conservaban en adobo. Del resto de las carnes se elaboraban los chorizos y el tocino se salaba para con él sazonar el cocido diario durante todo el año.

El día de su sacrificio era como una fiesta en la familia. Recuerdo de la misma son las “txarribodas” que en Vizcaya anuncian los restaurantes típicos. Una comida a base de productos del cerdo, “txarri” en vascuence.

¿Qué tiene que ver todo ello con la política? En estos tristes momentos la imaginación calenturienta de unos ha llegado a soñar grandes diferencias entre las distintas regiones de España. Exagerando diferencias accidentales, las han constituido en fundamento de unas soñadas naciones y reclaman su independencia. Nos ha parecido oportuno resaltar este aspecto de la vida cotidiana de nuestros mayores que era común a la región castellano leonesa y a las provincias de Álava y Vizcaya. Eso que hemos comprobado. Posiblemente la costumbre se extendiera a más regiones de España.

Hoy se anuncian las morcillas “de Burgos”. Pues iguales a ellas eran las que se elaboraban en la casa de mis padres, en nuestro pueblo y, como he llegado a saber, en toda Vizcaya. Componente fundamental de las mismas es el arroz, que en aquellos tiempos provenía exclusivamente de Valencia. Para los chorizos se utilizaban pimientos procedentes de la Rioja.

Si Santa Teresa decía que “entre pucheros anda el Señor”, nos atrevemos a parafrasearla y afirmar que “las morcillas demuestran la unidad de España”. Y con las morcillas el cerdo que las familias, después de engordarlo durante el año, sacrificaban a partir del día de San Martín.

Zortzigarrentzale.

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