Pensamiento funcional.

Aprendiendo a pensar (3 de 64). Pensamiento funcional
(Por Manuel Gutiérrez Algaba–)
El pensamiento funcional es una forma elegante de tener una perspectiva interesante sobre un problema. Fíjese bien en que me cuido de aseverar que es una forma de llegar a la verdad. Sin embargo, es una forma de verdad, algo que conserva verdades simples.
Esta forma de verdad, al contrario que la aproximación del pensamiento «organicista», no pretende explicarlo todo, sino sólo sus efectos. No se trata de comprobar todas las relaciones y elementos de un problema, ni la bondad de los componentes de un todo.
Imaginemos al ateo típico que pretende demostrar que la Biblia es falsa, que hay incoherencias, que alguno de sus elementos es fantástico, incomprensible o irracional, este tipo de razonamiento es organicista. Trata de reconstruir el «órgano» de una realidad, trazar un modelo idéntico y verídico de la realidad.
Todos los razonamientos están viciados por la indefinición del lenguaje y, peor aún, la inaplicabilidad de las reglas de inferencia lógica a conceptos vagos y ricos semánticamente. Es decir, la lógica matemática que sólo opera con variables sin contenido y es rigurosa no es aplicable a razonamientos naturales. Esto ya lo expresó claramente Wittgetstein y es una realidad aceptada entre los estudiosos del lenguaje y la lógica. Por tanto, cualquier razonamiento filosófico adolece de un defecto de forma. También cualquier razonamiento que apoye cualquier ideología, religión o la ataque. No es discutible. Ahondaremos más en más artículos sobre esta indecibilidad de la lógica natural humana, incluso con referencias bibliográficas.
Todo Aristóteles, Platón, Santo Tomás, los libros de teoría del derecho, teoría de la sicología, etc. en tanto en cuanto contienen inferencias lógicas de lenguaje natural son imperfectos y no tenemos garantizada su validez lógica. Eso no significa que no tengan hallazgos, que no tengan verdades, ni siquiera que sean completamente ciertos algunos. Significa que la lógica contenida en ellos, sus razonamientos no son fiables desde el punto de vista científico.
El pensamiento funcional es mucho más simple. Se trata de inferir cosas por su «función» o «efecto» inmediato. Por ejemplo, un martillo funciona para golpear algo, bien para clavarlo. Así que si tenemos una máquina llamada «Función» que cuando se le mete un «martillo» como entrada a esa máquina, como salida obtenemos «golpe». Función(martillo)= golpe.
Esta simpleza es muy potente cuando se aplica precisamente a problemas muy complejos, donde hay muchas fuentes de información, mucha confusión, muchas formas de interpretar las cosas, en una palabra, donde el «organicismo» está haciendo de las suyas, patinando sobre el barro y revolcándose sobre él.
Veamos algunas aplicaciones de pensamiento funcional sobre realidades complejas:
– La función del carlismo ha sido mantener viva la llama de la tradición.
– La función de la tradición es mantener el nervio y personalidad de un grupo humano, sin el cual su colapso y desaparición físicas son seguras.
– La función de la religión católica es acercarnos a Dios, llegar a ser santos. (Notése que no hacemos ningún curso de teología, ni de exégesis, ni de hermenéutica, … solo vemos los efectos de una realidad).
– La invasión de Venezuela tiene como funciones inmediatas: prestigio para USA, reforzar al dólar, alejar Venezuela de los BRICS ( aparentemente),… Nótese que el pensamiento funcional no se mete en pensar si ha sido una entrega pactada, un secuestro, si ha habido armas mágicas con las que han sido atacados, si ha sido traición, si no lo ha sido, si los rusos y los americanos son los mismos y millones de razonamientos organicistas que no suelen llevar a ninguna parte.
– La propaganda sirve para propagar nuestras ideas. Nótese que no indica como se construye la propaganda, ni siquiera si tiene que ser fidedigna, ni digna, ni moral, ni nada.
En efecto, el pensamiento funcional es como una navaja, tremendamente simple, un filo, tremendamente indiferente a todo, pero tremendamente potente, porque extrae una, dos o tres verdades.
El pensamiento científico es de este estilo, el físico no sabe porque un electrón salta y crear corriente eléctrica, simplemente constata que funcionalmente es así.
El pensamiento inductivo casi se podría considerar un subcaso del pensamiento funcional.
Bueno, y si el pensamiento funcional es tan potente, ¿por qué no se usa más? Pues es muy simple, volvamos al caso del ateo y la Biblia, el ateo disfruta emocionalmente (aunque él cree que está razonando friamente) cuando descubre esa «inconsistencia» o ese hecho histórico sobre la Vulgata, o esa hecho que le hace subir su autoestima, su certeza de estar en lo correcto. De igual manera ocurre con los sesudos lectores de análisis geopolíticos que escuchan a analistas que dibujan fantásticos paisajes especulativos con operaciones estratégicas, conceptos que explican la realidad ( como la teoría de juegos y la mutua destrucción asegurada o el rim y el heartland de McKinley o las teorías del peak oil, peak everything,… ).
Yo de hecho caí de bruces en una «trampa» de pensamiento organicista manipulador con el tema de los virus, con un «comunicador» llamado Chris Martenson. Sé lo que es.
Ahora ya pienso en términos funcionales exclusivamente, ya que tengo claro que no tengo acceso a toda la información, hay multitud de envenenadores de la verdad. Y las razones últimas, los «para qué», la funcionalidad es mucho más importante que la anécdota.
Es mucho más importante saber que «función» tiene que el Sr. Kennedy a cargo del departamento de Salud de EEUU se dedique a desmontar el chiringuito de la dieta con hidrocarbonos o el de las vacunas, más que el hecho de desmontarlos en sí.
Igual ocurre con youtube, ¿qué función tiene que haya una incesante ristra de vídeos «interesantes» y formativos y buenos, incluso contestatarios? ¿De qué les sirve a ellos ? ¿Nos quieren entretenidos ? ¿Quieren a toda costa que estemos siempre con los móviles? ¿Se sustituye la «acción» por una «erudicción castrante»? No lo sé.
Otra característica desagradable del pensamiento funcional es que nos descubre las vergüenzas. ¿Cuál es mi función en la vida? ¿Una secuencia de sensaciones? ¿ Una secuencia de aprendizajes? ¿Cuál es la función del carlismo? Y si la función es la «propagación de España», ¿ lo estamos haciendo bien ?
¿Cuáles son las funciones de una conferencia? ¿ O de una Misa? ¿Son de cáracter «organicista», de principios estrátegicos, dogmáticos,…? ¿ O tienen un función clara, cercana e inmediata con la función principal. Está claro que cuanto más coherentes sean las «subfunciones» de «organismo» con las «funciones estrátegicas o a grosso modo» más podemos hablar de coherencia, de eficacia.
¿Tiene sentido, como ha hecho algún grupo, gastar miles o millones de euros en perseguir a Pedro Sánchez, cuando éste va a ser sustituido sin mucho ruido por otro globalista de otro partido y color, pero con la misma función?
¿Acaso no tiene más sentido centrarse en la hegemonia cultural, la propaganda simple, establecer lazos,… para cambiar la mentalidad de la gente, tal y como hacen los globalistas con todo su aparato de medios y propaganda?
El organicismo crea muchas veces monstruos, propios de una lógica humana que se desboca y se cae por los acantilados de la imprecisión. Por ejemplo, se habla de «rey legítimo», que no es otra cosa que literalmente un rey escogido por Dios, via profeta, via hechos milagrosos o via algo gordo. Ese «rey legitimo» acaba degradando en lógica humana en una «dinastia», «dinastia» que puede llegar a ser inacabable, o que se puede alejar tanto como guste de Dios. Entonces, entran los «razonamientos organicistas», los «matices», los peros, que son complejos, no universales y la disensión. Lo mismo que se acumulan errores en matemáticas en cálculo númerico cuando cada paso tiene un error, es un estimación, al igual le ocurre a la lógica humana que va acumulando las aproximaciones entre los semas de cada una de las palabras que juntamos en los razonamientos.
¿Cuál es la definición funcional de un «rey legitimo» ? Pues simple, el Evangelio está lleno de «pensamiento funcional»: Quien quiera ser el primero de vosotros, que sea quien más sirva. Y oiga, si no está sirviendo como un loco ya, no puede ser rey, por mucho aparato filosófico-legal que intente hacer de cohete.
No hay confundir pensamiento «utilitarista» con pensamiento funcional, el pensamiento utilitarista, el que trata de ver utilidad a todo, es un subcaso del pensamiento funcional.
Y termino con el mejor pensamiento funcional de todos: Amarás a Dios sobre todas tus cosas y al prójimo sobre ti mismo. Nada de organicismos, solo la función, solo un resultado.
Un saludo en Cristo Rey, como no puede ser de otra forma.
