8 de julio de 2018 0 /

Los peligros de la noche

El relato de la Creación empieza así: “Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era una soledad caótica y las tinieblas cubrían el abismo, mientras el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas”. Y dijo Dios: “Que exista la luz”. Y la luz existió. Vio Dios que la luz era buena y la separó de las tinieblas. A la luz la llamo día y a las tinieblas noche.

Dios, cuando crea todo, pone unos límites: el mar lo separa de la tierra, las estaciones del año, cada cosa en su lugar. Si todo el tiempo fuera de día el suelo se calentaría y no se podría vivir; así mismo sería la noche, pues el frío helaría la tierra. Hasta los astros se rigen por unas leyes. Si todos los  seres humanos fueran hombres o todos mujeres, a la muerte de éstos, la especie humana se extinguiría. Si no hubiera un orden todo sería un caos. Las diferencias son necesarias en el orden natural y todas ellas se complementan. Dios todo lo hace bueno.

En la caída del hombre en el pecado, vinieron la enfermedad y la muerte y la concupiscencia, que es el deseo de bienes o placeres materiales, especialmente los placeres sexuales. Se puede decir que es la fragilidad con que el ser humano tiende al pecado, y que antes de la caída no existía.  Toda persona desde el vientre materno tiene una sexualidad que la define, como hombre o mujer, de ahí la buena educación y la religión con sus normas morales, para poder dominar la debilidad humana. Están también los diez mandamientos de la ley de Dios, el evangelio de Jesús, junto con una conciencia bien formada. Todo este conjunto de cosas deben regir nuestras vidas.

En las Sagradas Escrituras hablan de la noche, pero ésta es el momento más propicio para el pecado, junto al diablo, que es el príncipe de las tinieblas. La verdad es que muchos delitos graves, se cometen en estas horas, asesinatos, robos, actos inmorales, prostitución. Sin embargo Dios hizo la noche para dormir, y descansar de la jornada laboral.

En un sermón me llamó la atención lo que un sacerdote dijo: “En la antigüedad el pecado se ocultaba, es decir, quedaba en secreto. Hoy todo lo malo y perverso que se hace en la intimidad, se hace público en pleno día”.  Deberíamos de hacer una reflexión de cómo se ventila en televisión lo que se hace de puertas adentro por los famosos y muchas veces entrados en edad, o sea que no son unos jovencitos, qué ejemplo dan a los niños y a los jóvenes. Si a la luz se ventilan estas cosas cuántas más se harán en la obscuridad.

Hace unos días fui a una ciudad y hablando con un señor, empezó a decirme: ”Mire usted, este ayuntamiento está haciendo las cosas muy mal, y la mayoría de los ciudadanos estamos descontentos, en las próximas elecciones estos irán fuera”. Yo le respondí: “Que hoy no se diferencian los partidos políticos unos de los otros”.

El hombre siguió hablando: “Mire yo no creo en Dios, y a mis hijos no les he bautizado.  Pero antes se tenía una enseñanza católica en las escuelas, los niños aprendían a respetar a las personas, pero hoy les enseñan cosas que a mí me da hasta vergüenza decírselo a usted”.

Me alegré de esta conversación, de ver que gente que dice no creer, reconozca y valore la educación de nuestra religión. Y palabras duras tiene Jesús en el evangelio para aquellos que escandalizan y manchan a los pequeños.

Es triste que hoy para muchos jóvenes, el sexo, el alcohol, y las drogas son su prioridad. Aquí vemos el caso de la manada, cinco jóvenes con aspecto de ser bastante maduros, los cuales ya no son unos muchachitos, violan a una chica de dieciocho años, y encima la someten a las más bajas humillaciones y lo graban en un móvil. Una vez más la noche es la protagonista. La libertad es muy bonita, pero hay quien hace uso de ésta para someter al otro. No hay leyes justas porque son demasiado benignas para aquéllos que cometen delitos. Las grandes victimas son los más débiles.  Como bien se dice, el que una joven vaya de noche, tome unas  copas, lleve minifalda o pantalones, no es motivo para que se abuse de ella a la fuerza.  Los animales no hacen daño a los de su especie pero está visto que la maldad de las personas supera a la de los seres irracionales.

Tanto en la enseñanza como en la familia, de cara a los niños y a los jóvenes, se ha desterrado a Dios. Los padres han perdido la autoridad delante de los hijos, y da la sensación de que no avisan con insistencia de los peligros de la noche. Es necesario, para evitar cosas  graves y lamentables, que los padres tomen la responsabilidad ante los hijos de su función, en muchas cosas, y desde su más tierna infancia, que se tenga una disciplina, sobre todo en las horas de la noche para llegar a casa. Pues en la obscuridad es donde los lobos se visten con piel de oveja, para coger a sus víctimas y destrozarlas para siempre. Hombres de bajos instintos que buscan las tinieblas, para nutrirse de películas de violencia de todo tipo, y que su pensamiento se ensucia de tal manera que hacen realidad aquello que ven.

El diablo, el príncipe de este mundo no descansa. Cuando a los que estamos en casa, el insomnio nos ataca con excesivas preocupaciones que nos hacen sufrir, la oración es el mejor antídoto. Rezad por vosotros y por los muchos que vagan a altas horas de la madrugada, para que no caigan en la maldad y no ofendan a Dios. No dejéis a vuestros hijos siendo menores salir por la noche. En ésta se debe orar y dar gracias a Dios, porque de Él recibimos todos los bienes. Estas buenas prácticas os servirán a todos para encontrar vuestro descanso, y el sueño entrará porque Dios no abandona a aquellos que lo aman.

Que Dios os bendiga

2,8
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