15 de marzo de 2018 0 / /

“los del ciento cincuenta y cinco” (Hundertfünfundfünziger)

Suponemos que habrán modificado el Código Penal alemán. Lo decimos porque, cuando en nuestra juventud estuvimos en aquel País, el artículo 155 de dicho código era el que castigaba a los homosexuales. Ello daba lugar que a los tales se les conociera como “los del ciento cincuenta y cinco” (Hundertfünfundfünziger)

En la España actual, como todos sabemos, el 155 es el artículo de la Constitución que permite al gobierno central reprimir las extralimitaciones de los gobiernos autonómicos.

También sabemos todos que ese artículo se ha aplicado en Cataluña. Y ha servido para muy poco. Para nada servirá en Alemania porque, con toda seguridad, también allí los antes castigados han pasado a ser unos privilegiados.

Por eso, así como antes calificarle a uno como “un ciento cincuenta y cinco” significaba en Alemania su condición de homosexual, para decir que algo es inútil, que no sirve para nada, podíamos emplear en España la expresión “es un ciento cincuenta y cinco”.

Lo confirma nuestra Constitución.

Zortzigarrentzale

 

Post scriptum:

Ciento cincuenta y cinco milímetros era un calibre de piezas de artillería que se utilizaron en nuestra Cruzada. Los rojos tenían emplazadas dos de ellas en Saracho-Lezama (Álava). Con ellas, dirigidas por un experto artillero, hostigaban a las posiciones nacionales del noroeste de Álava y de la Sierra Salvada. Su precisión causaba grandes destrozos en las posiciones nacionales.

En el monte Charlazo, de la Sierra Salvada, hay erigido un monumento a Nuestra Señora de la antigua de Orduña. Se trata de una reproducción, en hormigón armado de 25 metros de altura. Un día de febrero de 1937, con las piezas en cuestión intentaros destruir el monumento. Lanzaron 48 disparos. Solamente uno alcanzó el blanco. Pero lo atravesó sin explotar, haciéndolo al caer a tierra. También aquí fracasó el “ciento cincuenta y cinco”.

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