8 de diciembre de 2017 0

La patrona de nuestra infantería

 

 

Hoy es el día de la Infantería. Su patrona. No está mal, para empezar, recordar algunos versos de Calderón:

“Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto.
Sólo no sufren que les hablen alto”

Atrás quedaron los años de Irak donde el señor Vicealmirante paseaba por la cubierta, haciendo ejercicio con calzoncillos rojos y lunares blancos. Queden atrás sus comentarios en los que nos decía que debíamos abandonar nuestra mentalidad occidental para tratar al sufrido pueblo iraquí. Un día fue a visitarnos y no duró ni cinco minutos en el hospital, espantado, como estaba del ambiente. Eso sí, siguió obsesionado con hacerse una foto con un recién nacido y que tuviera repercusión en la prensa. Lo consiguió.

Y es que hay mucho que olvidar y mucho que recordar. Prefiero dejar en el olvido lo que merece ser olvidado (mayormente coincidente con la intervención de los políticos). Quiero olvidar el rostro de infinita soberbia con que pasaba revista aquella ministra que luego falleció de muerte súbita (y sabe Dios que lo lamento).

Prefiero recordar el valor de nuestros soldados y también quiero soñar. Hacerlo con aquellos reyes carlistas que compartían la comida y la vida de los soldados. El asalto de la infantería española era temido en toda Europa. Los ingleses, siempre amantes de su seguridad, los llamaban “los demonios del sur”. En fin, la Legión Inglesa, derrotada, acabó deshecha con sus componentes pidiendo limosnas por las calles de Londres. Nos dejaron la música de nuestro magnífico Oriamendi.

Y para terminar, sólo un par de citas que dijeron otros. La primera del Marqués de las Almenas después del desastre cubano: “muchos fajines debieran pasar de la cintura al cuello”. La segunda aquella tan repetida de: “que buen vasallo si hubiera buen Señor”.

2,5
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