26 de enero de 2021 0

Javier Barraycoa: “Ningún republicano estuvo dispuesto a dar su vida por Cataluña”

(Una entrevista de Javier Navascués). –

Javier Barraycoa, profesor de Sociología de la Universidad Abat Oliba de Barcelona, nos explica la importancia histórica de la liberación de Barcelona y todas las circunstancias que lo rodearon, como el asesinato injustificado del obispo Polanco.

En la documentación de la Causa General sobre Pont de Molins, se recoge el testimonio del coronel Francisco Barba Badosa, que afirmó que el cadáver del obispo Polanco no tenía heridas, y que por tanto no murió en el fusilamiento, sino que fue quemado vivo. Se señala también que el cadáver del obispo no ofrecía señales de putrefacción y el médico forense quedó enormemente sorprendido al ver brotar sangre fresca de las encías cuando las punzó para reconocer la dentadura.

Hoy 26 de enero se cumplen 82 años de la liberación de Barcelona, ¿Por qué seguir conmemorándolo?

Hay hitos en la historia de España y la liberación de Barcelona por parte de las tropas nacionales el 26 de enero de 1939 es uno de ellos. Entre otras cosas no podemos hablar de una “caída” o “toma” de Barcelona, sino de una “liberación. El recibimiento entusiasta de las tropas nacionales por parte de la población, la ausencia de resistencia, la huida tanto de Negrín como de Companys dejando Cataluña a su suerte, rompen el mito de un pueblo catalán republicano y resistente. Desde la gran Santa Misa celebrada en la plaza Cataluña de la Ciudad condal, nunca se ha dejado de celebrar con misas este aniversario en acción de gracias.

¿Cómo se concreta la caída de ese mito de la Resistencia republicana?

Tras la batalla del Ebro, en noviembre de 1938, la desmoralización de las fuerzas republicanas fue total. El 23 de diciembre de 1938, las tropas nacionales cruzaban el Segre y se iniciaba la campaña de Cataluña. El 26 de enero caía Barcelona. Las tropas republicanas huyeron a la frontera y el 10 de febrero un parte de guerra daba por terminada la campaña. Podemos afirmar que prácticamente ningún republicano estuvo dispuesto a dar su vida por Cataluña.

¿Companys tampoco?

Menos que nadie. El gobierno de Negrín y el de la Generalitat, el 22 de enero llamaban a la población a una resistencia numantina y a imitar un nuevo 11 de septiembre. Pero Negrín, el mismo 22 se trasladó a Figueras y Companys marchó a Olot el 24 intentando que esa población fuera la nueva sede de la Generalitat. Pero no hubo forma de reunir a los diputados del Parlament, pues ya estaban en Gerona dispuestos a pasar la frontera y abandonar el pueblo que decían representar. Companys, en su línea, dejó en el castillo de Montjuich a los militantes del POUM que había purgado, con la intención de que cuando llegaran los nacionales los fusilaran.

Se ha creado el mito de las tropas republicanas siendo bombardeadas en su huida…

Sí, claro que fueron bombardeadas, pero huyeron tan rápido que apenas dio tiempo para mucho hostigamiento. Las pocas veces que se ordenó a ciertas unidades parapetarse y hacer frente a los nacionales, fueron desbordadas rápidamente. Lo mejor que pudo ocurrir fue un hostigamiento para provocar una rápida huida a la frontera y evitar combates estériles. Ello no quita que las tropas en retirada tuvieran tiempo para varios desmanes y asesinatos injustificables, como el del obispo Polanco.

¿Cómo murió el Obispo Polanco?

Como un verdadero mártir. El obispo Polanco había sido tomado como un valiosísimo rehén en la batalla de Teruel y llevado primero a Valencia y luego a Barcelona, con intención de utilizarlo como pieza de cambio o negociación. Cuando los republicanos emprendieron la huida se llevaron a muchos prisioneros que consideraban de valor para los nacionales, entre ellos a Polanco. Desobedeciendo las órdenes de Negrín, el 7 de febrero de 1939 unos treinta soldados del General Líster -mandados por el comandante Pedro Díaz- se llevaron a 42 presos. Cerca de la frontera, en Pont de Molins (Gerona), en un barranco llamado Can Tretze, en el cauce seco del río Muga, fueron fusilados. Los cuerpos luego fueron incinerados para ocultar el crimen. Diez días después fueron hallados por un pastor. El crimen fue tan injustificable que causó la ira del General Rojo, que era reconocido católico, aunque se había convertido paradójicamente en el mejor general republicano.

¿Sabemos algo más de su muerte?

En la documentación de la Causa General sobre Pont de Molins, se recoge el testimonio del coronel Francisco Barba Badosa, que se salvó del fusilamiento por quedar herido en Campdevànol. Afirmó que el cadáver del obispo no tenía heridas, y que por tanto no murió en el fusilamiento, sino que fue quemado vivo. En la causa de beatificación, se señala también que cuando fueron encontrados los cuerpos y trasladados a Pont de Molins, en el reconocimiento practicado, el cadáver del padre Polanco no ofrecía señales de putrefacción y el médico forense quedó enormemente sorprendido al ver brotar sangre fresca de las encías cuando las punzó para reconocer la dentadura. Actualmente sus restos reposan, junto con los de Felipe Ripoll -su vicario general- en la cripta de la Catedral de Teruel, donde son objeto de veneración por los fieles cristianos.

¿Qué otras tropelías cometieron los republicanos en su huida?

La mayoría de prisioneros arrastrados a las puertas de Francia fueron concentrados en el Santuario del Collell. El Santuario era el viejo seminario de la Diócesis de Gerona. Allí se adocenaron a un millar de prisioneros y se acometieron una serie de desgraciados asesinatos. Posiblemente la intención era fusilarlos a todos por tandas. Pero sólo hubo una primera tanda de 50 prisioneros. Se eligieron los que se consideraban más preparados para ayudar a la reconstrucción de España ante la inminente victoria nacional. Entre ellos estaba uno de los fundadores de Falange en Barcelona y Rafael Sánchez Mazas, que se salvó de milagro. Era un 30 de enero. El 2 de febrero, 13 encarcelados en la prisión de Gerona fueron fusilados en La Tallada. Algunos eran padres de hijos movilizados que no se habían presentado a filas y habían sido detenidos como represalia. En el término municipal de Vila-Sacra se encontraron también 23 cadáveres. Habían sido asesinados más o menos a principios de febrero. La mayoría eran enfermeras y médicos del Hospital militar de Bañolas (Gerona). Se les acusó de ser fascistas y no preocuparse suficientemente por el cuidado de los soldados republicanos.

Volviendo a Barcelona, ¿Qué destacaría de la liberación de la ciudad Condal?

Sin lugar a dudas el entusiasmo popular de la población. A pesar de haber pasado 8 años desde la llegada de la República, muchísima gente guardaba banderas nacionales que sacaban al balcón. O espontáneamente se rajaban las banderas republicanas de los edificios oficiales y eran sustituidas por las bicolor. Los que no tenían banderas nacionales colgaban prendas de vestir rojas y amarillas en los balcones formando la bandera nacional. Mientras que la población había pasado una terrible hambruna, se descubrió un inmenso almacén de comida para las autoridades republicanas. Rápidamente fue repartido entre la población. Aunque la feliz Barcelona no sabía el peligro que había pasado.

¿A qué se refiere?

Un hecho prácticamente desconocido, es que los comunistas, ante la inminente llegada de los nacionales, decidieron aplicar la política de tierra quemada. Hubo una serie de reuniones secretas en el Ritz para diseñar la destrucción del puerto y numerosas fábricas y dinamitar los túneles de metro para dejar derruida la ciudad por donde circulaban subterráneamente las vías. En los túneles se guardaba gran cantidad de explosivos y munición por cuestiones de seguridad. Si se llega a desarrollar el plan hubiera sido un auténtico drama para la ciudad de Barcelona. Gracias al consejero de obras públicas de la Generalitat, que demoró los planes, Barcelona se salvó de una tragedia sin precedentes.

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