17 de octubre de 2018 0

Iglesia y democracia

 

En los pasados primeros días de octubre han celebrado una reunión nuestros Obispos bajo el lema “Iglesia y Democracia”.

Ignoramos lo que han podido exponer. Pero lo que nuestra experiencia nos dicta es que, en España, en democracia, a la Iglesia Católica sólo la espera la persecución.

Precisamente en estos días, más exactamente el 11 de octubre, se ha cumplido en CXIV aniversario de una peregrinación de toda Vizcaya al santuario de su Patrona, la Virgen de Begoña. A la misma asistió mi padre como monaguillo portando uno de los ciriales que acompañaban al estandarte de lo terciarios franciscanos. Nos contaba el miedo que pasó al ser atacados por un grupo de revoltosos, cuando regresaban del Santuario a tomar el tren de regreso. Mi posterior estancia en Bilbao me permitió conocer más detalles de los sucesos. La Bandera de los Luises conservaba orificios producidos por las balas de los atacantes. Uno de los católicos asistentes murió de un balazo. Se trataba de un antiguo voluntario de Carlos VII.

La logia masónica de Bilbao, recibió orden del Madrid de impedir la manifestación por todos los medios. Como en Bilbao no encontraron suficiente personal para las agresiones, trajeron refuerzos de Santander en barquitos que atracaron en el Arenal. En numerosas casas del casco viejo de Bilbao, existían, y existen, hornacinas con imágenes sagradas. Terminaron en la Ría.

Ejemplos de esos tenemos a miles. La matanza de religiosos de Madrid y otras localidades, durante la primera guerra carlista. Las profanaciones de Iglesias y enterramientos, en la Semana Sangrienta de Barcelona. Y más recientemente los incendios de Madrid al mes de proclamarse la República. Se hizo entonces famosa la frase de Azaña: “Todas las iglesias de España no valen la vida de un republicano”. Que certificaba la extracción de los incendiarios. Donde ha habido democracia, ha habido persecución, sangrienta y violenta, a la Iglesia.

Y hoy la tenemos en marcha. Se perturban los actos de culto con la invasión de tías desnudas. Se derriban cruces. Nos amenazan con quitarnos la Catedral de Córdoba. Hay un control estatal sobre los colegios católicos y la Ministra de Cultura amenaza con hacerlo más severo.

¿Pueden convivir la Iglesia y la democracia? Está muy extendida la idea de que es posible. Ante los hechos, como los mencionados, los que profesan esa idea repiten lo que ya dijo Ortega y Gasset en1932: “no es eso”. Pero siempre “ha sido eso”.

Y es que la democracia es el intento de establecer una convivencia prescindiendo de Dios. Una minoría de los demócratas, los citados más arriba, llegan a intentar desterrar a Dios violentamente. Otros renuncian a la persecución y se limitan a olvidarlo. Pero todos, incluso muchos católicos, creen posible, y conveniente, prescindir de Dios en la vida pública.

Y ello nos recuerda algo que se cuenta en la Sagrada Escritura: “y dijeron “vamos a edificarnos una ciudad y una torre, cuya cúspide toque a los cielos y nos haga famosos..” (Génesis 11, 4)

La democracia es la Torre de Babel de nuestros tiempos. Peor aún. Los confundidos de Babel se dispersaron. Cada uno se fue por su lado y no peleó con los demás. Los demócratas de hoy se ven obligados a convivir y lo hacen en permanente gresca. Esto es lo que, cada día, nos dicen los medios de comunicación. Es lo que vemos. Y como católicos estamos dispuestos a creer lo que novemos y la Iglesia nos enseña, porque Dios lo ha revelado. Pero nos negamos a creer en lo contrario de lo que vemos todos los días.

Carlos Ibáñez.

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