Ellos son responsables, cómplices necesarios
(por José Fermín Garralda)-

De tanto hablar de Pedro Sánchez, Begoña Gómez, del hermano de aquel, de Rodríguez Zapatero y de los miembros de la banda Alí Babá, nos estamos olvidando de los muchos responsables que hay de que estos estuviesen ahí, en la Moncloa, en los Ministerios de la vergüenza y ocupando sus poltronas.
Pronto vamos a tener que superar el nuevo engaño: los responsables de la gran vergüenza van a intentar que Juan español no asocie sus nombres al PSOE, a Sánchez y Zapatero, y van a empezar a mentir diciendo: «yo no le apoyé, yo no le quería, yo desde luego que no», creando así una falsa memoria o relato (qué palabras tan cursis, ¡Dios mío!).
Hay muchos culpables fuera del PSOE que mantienen a éste partido corrupto y corruptor. Lo mantienen porque saben quién es Sánchez, que todo lo compra y todo lo vende. Le apoyan con escaños a cambio de coger y amasar el dinero de España y los españoles -¡el dinero del enemigo!- más que competencias autonómicas. No en vano, llevan décadas empeñados en separarse de España con un fatuo alarde histriónico, destruirla, arruinarla. Ilusos.
Entre tales responsables, está el PSOE/PSN en Navarra, el de Cerdán y María Chivite, entregado a EH Bildu y los separatistas de Geroa.

Responsables son el presidente de Euzcadi Sr. Imanol Pradalles (2024-) y su antecesor Íñigo Urkullu (2012-2024), que aprovechan la desgracia ajena: ayer el miedo a ETA, hoy el miedo a un Bildu que trae consigo el triste prestigio del terrorismo -se «reconvierte» a su manera-, y también hoy del entreguismo del PSOE.
Nada hubiera sido posible sin la colaboración del prófugo Carles Puigdemont, la de Miriam Nogueras i Camero, o del Sr. Rufián, el perdonavidas de turno.
Nada sin Yolandísima y sus amiguitas de Sumar, o de Pablo Iglesias e Irene Montero y sus amiguitas poder-más. Son los comunistas que, de ser cinco y el de la guitarra, se meten por todos los resquicios con el arte de la mentira y explotando la necesidad del contrario, al que buscan colonizar y sustituir. Como a los españoles. Y luego dirán que son mayoría, aunque nadie les vote y destruyan los países que dominan.
Nada hubiera sido posible sin el BNG.
Nada sin el criminal Otegui -el de ETA, con sus numerosos asesinatos a sus espaldas- y sin Adolfo Araiz en Navarra. Y también, en Navarra, sin la sucursal del PNV: los burguesitos de Geroai Bai, representados por Unai Hualde y seis más con nombres sonoros a lo Rocinante y Rufo, pero sin nada de fuste detrás.
Que nos olvide la debilidad, palabrería y connivencia del Sr. Núñez Feijóo, que coincide con Sánchez en muchas cosas y al que le ha lanzado capotazos para aliviar su situación. Allá él, pero son muchos los que no se fían ni un pelo de su persona. ¡Ah!, y que tampoco se nos olviden eclesiásticos al estilo cardenal Mons. Cobo y tantos otros, que guardan silencio y sumisión a ciertos deseos deleznables del sátrapa de la Moncloa.
Por último, están los responsables constitucionalistas, que se tienen que hacer amigos del burka aunque no quieran, porque el Parlamento, el Gobierno, y el tribunal constitucional -eso veremos- mandan.
En adelante, cuando salgan las siglas del PSOE/PSN, aparecerán los responsables que le han apoyado a ciencia y conciencia durante largos y agónicos años, a pesar de la destrucción de vidas humanas, la hacienda de generaciones, la honra de España y los españoles, el presente y futuro del pueblo.
Evitemos eso de que a árbol caído todos hacen leña. Que nadie escurra sus responsabilidades políticas y jurídicas, porque muchos se van a dedicar a esconderlas.
Estas líneas dan por supuesto que Sánchez caerá, pero no las tengo todas conmigo, porque actúa al dictado del gobierno mundial en la sombra. Al menos a él ya le conocemos bien. Yo creo que tan comunista es el Gobierno chino como la plutocracia capitalista internacional.

2 comentarios en “Ellos son responsables, cómplices necesarios”
Manuel Gutiérrez Algaba
Exacto, no es un problema de una persona, ni de un partido, sino de un SISTEMA.
David Cuervo
Comentarios muy acertados como siempre, amigo.
Un saludo en Cristo Rey.