Seguir el blog (Follow.it)

25 de agosto de 2025 1

El cardenal Cobo y la mutilación del magisterio de la Iglesia

(por Javier Urcelay)

El Cardenal Cobo, ha dirigido una salutación a los homosexuales que participan en la asamblea de la Red Mundial de Católicos Arco Iris (GNRC), que se reunirá en fecha próxima en Madrid, en preparación de su peregrinación a Roma dentro  del Año Santo jubilar.

En su carta, el arzobispo de Madrid y vicepresidente de la CEE, hace votos para que «esta Asamblea regale frutos abundantes al servicio de la alegría del evangelio en todos los contextos», y pide al Señor «que nos dé sabiduría y prudencia para propiciar una Iglesia donde nos escuchemos unos a otros, de puertas abiertas, acogedora y fraterna, capaz de caminar desde el respeto, la compasión y la delicadeza».

Ciertamente la llamada del cardenal en su carta al respeto de la dignidad esencial de toda persona, en este caso los homosexuales, es una constante en el magisterio de la Iglesia, que rechaza cualquier forma de marginación o estigmatización de la persona por causa de su orientación sexual.

Sin embargo, ese mismo magisterio de la Iglesia sobre la homosexualidad contiene algunos otros aspectos, también fundamentales, de los que el cardenal Cobo prescinde, en lo que constituye una peligrosa mutilación a la hora de presentar lo que debe ser el planteamiento católico sobre materia tan delicada.

Repasemos brevemente cual es la doctrina moral católica al respecto, para poder apreciar esas ausencias a las que nos referimos en la carta del cardenal Cobo (reproducida al final de este artículo):

MAGISTERIO DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD 

 1965 – Concilio Vaticano II (Gaudium et Spes)

  • No menciona directamente la homosexualidad.
  • Pero sienta la base de la teología del cuerpo y del matrimonio: la sexualidad está ordenada a la comunión de los esposos y la procreación.
  • Este marco será el punto de referencia para los pronunciamientos posteriores.

1975 – Congregación para la Doctrina de la Fe, Persona humana

  • Primer documento magisterial moderno que aborda directamente la homosexualidad.
  • Afirma que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados.
  • Distingue entre inclinación y actos.
  • Pide comprender pastoralmente la situación de las personas homosexuales, pero sin justificar los actos.

1986 – CDF, Carta a los obispos sobre la atención pastoral a las personas homosexuales

  • Redactada bajo el cardenal Joseph Ratzinger (futuro Benedicto XVI).
  • Refuerza la enseñanza de 1975.
  • Declara que la inclinación homosexual en sí misma es “objetivamente desordenada”.
  • Advierte contra intentos de legitimar moralmente la homosexualidad.
  • Pide a la vez respeto, acogida y delicadeza hacia las personas homosexuales, condenando toda violencia o discriminación injusta.

1992 – Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 2357–2359)

  • Incorpora la enseñanza anterior en forma oficial.
  • Afirma:
    • actos homosexuales = “intrínsecamente desordenados”,
    • inclinación homosexual = “objetivamente desordenada”,
    • personas homosexuales deben ser tratadas con respeto y compasión,
    • están llamadas a la castidad y a la perfección cristiana.

1997 – Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (Edición típica)

  • Ratifica los mismos puntos sin cambios sustanciales.
  • Se convierte en la formulación de referencia universal.

San Juan Pablo II (1978–2005)

  • En sus catequesis sobre la teología del cuerpo, afirma que la sexualidad humana tiene un sentido esponsal y procreador.
  • Nunca se centró directamente en la homosexualidad, pero defendió el modelo de matrimonio hombre-mujer.
  • Condenó toda discriminación injusta contra las personas homosexuales, pero reafirmó que la práctica homosexual no está en el plan de Dios.

2003 – CDF, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales

  • Publicado bajo Juan Pablo II, con la firma del cardenal Ratzinger.
  • Afirma que el Estado no puede equiparar las uniones homosexuales al matrimonio.
  • Los legisladores católicos tienen el deber moral de oponerse a leyes que equiparen o promuevan estas uniones.
  • Reitera el rechazo a la discriminación injusta hacia las personas.

Benedicto XVI (2005–2013)

  • Defendió con fuerza la visión antropológica cristiana del matrimonio como hombre-mujer.
  • En discursos habló de la ecología del hombre, es decir, respetar la naturaleza de la sexualidad.
  • En el plano pastoral, mantuvo la línea doctrinal sin grandes innovaciones.
  • Mostró cercanía personal a personas homosexuales, pero sin modificar la enseñanza oficial.

Papa Francisco (2013– )

  • 2013: “Si una persona es gay y busca al Señor con buena voluntad, ¿ quién soy yo para juzgarla?”. → cambio de tono pastoral.
  • 2016 – Amoris laetitia (n. 250):
    • pide respeto y acompañamiento a las personas homosexuales,
    • reafirma que no hay base para equiparar las uniones homosexuales con el matrimonio.
  • 2021 – Responsum de la CDF: dice que no se puede bendecir uniones homosexuales porque “Dios no bendice el pecado”. Genera debate.
  • 2023 – Declaración Fiducia supplicans (Dicasterio para la Doctrina de la Fe, cardenal Fernández, aprobada por Francisco):
    • Permite bendiciones pastorales espontáneas a parejas en situación “irregular”, incluidas homosexuales,
    • Aclara que estas bendiciones no equiparan la unión con el matrimonio.

La conclusión de este breve repaso es que el magisterio de la Iglesia mantiene una doctrina constante que califica los actos homosexuales  como “intrínsecamente desordenados” y sostiene que las uniones homosexuales no pueden equipararse al matrimonio, al tiempo que defiende la dignidad de las personas homosexuales y el respeto y consideración con que deben ser tratadas.

Este último aspecto ha sido especialmente enfatizado por el Papa Francisco, que en sus pronunciamientos abandonó el enfoque centrado en la condena moral de épocas anteriores -pero sin abolir la enseñanza tradicional sobre el matrimonio y la sexualidad-, para insistir en un enfoque predominantemente de inclusión y acogida, con abstención de cualquier juicio moral. Particularmente controvertida fue la Declaración Fiducia Suplicans, una supuesta recomendación pastoral en la que muchos vieron, sin embargo, una primera y peligrosa transgresión de la doctrina moral de la Iglesia en este terreno.

Esta línea del papa Francisco, tan aficionado a las periferias, incluso doctrinales,  es la que en su carta abraza el cardenal Cobo, avanzando en una dirección en la que el olvido de un componente fundamental de  la doctrina moral de la Iglesia sobre la homosexualidad, de puro llamativo, empieza ya a sonar a abolicionista.

Ya en 1986, la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida entonces por el Cardenal Ratzinger, en la “Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral a las personas homosexuales”, advertía explícitamente en el nº 8 contra los intentos de legitimar moralmente la homosexualidad:

“No se puede negar que un cierto número de personas, influidas por la ideología actual, han intentado encontrar en las Sagradas Escrituras una justificación para la homosexualidad. Existen también dentro de la misma Iglesia algunos que, olvidando la enseñanza constante del Magisterio y sin tener en cuenta la clara tradición, han buscado una legitimación de esta tendencia, a veces incluso utilizando una terminología ambigua que puede dar la impresión de que la condición homosexual sea de alguna manera indiferente o incluso buena. Estos intentos de dar una legitimación moral a la práctica homosexual son contrarios a la enseñanza de la Iglesia.”

Las presiones sobre la Iglesia -y dentro de la Iglesia- para que cambie su doctrina moral, particularmente en materia sexual, para adaptarse a las exigencias de un mundo que da la espalda a Dios, son hoy poderosísimas. Creyendo hacer así más atractiva la Fe, muchos eclesiásticos, como el cardenal Cobo, que no tienen agallas para oponerse directamente a los dictados morales de la Iglesia como quizás querrían, optan  por la mutilación o el ocultamiento de la verdad católica.

Contra ellos previene el propio Evangelio:  “Nadie enciende una lámpara y la pone en un escondrijo o debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la claridad.” (Lucas 11,33). La luz recibida (la fe, la verdad del Evangelio) no debe ocultarse, sino ponerse en alto para que ilumine a los demás.

El cardenal Ratzinger habló varias veces de que, si la Iglesia se adapta totalmente al mundo perdiendo su identidad y su raíz en la fe, los que están dentro se irán porque no encontrarán nada diferente, y los que están fuera no entrarán porque no verán nada que valga la pena buscar.

Pero el cardenal Cobo, a pesar de los signos evidentes de vaciamiento de las iglesias en España y la caída en picado de la práctica religiosa, parece seguir prefiriendo el vaciamiento de la fe y la apuesta por la secularización y la adaptación cultural a las corrientes hoy dominantes.

Así nos va.

 

 

 

 

 

(Visited 218 times, 1 visits today)

Un comentario en “El cardenal Cobo y la mutilación del magisterio de la Iglesia

  1. Cristóbal

    A estos que tergiversan la Biblia para saciar sus bajos apetitos, es necesario que se le recuerde que «pasar por la puerta estrecha» no es lo que ellos piensan.

    Responder

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*