Seguir el blog (Follow.it)

3 de septiembre de 2025 1

Doña Margarita en el imaginario colectivo del carlismo. Algunas precisiones.

(por Javier Urcelay)

Don Carlos y Doña Margarita en la época en que contrajeron matrimonio.

 

Don Carlos de Borbón y Austria-Este, futuro Carlos VII, contrajo matrimonio con su prima Doña Margarita de Borbón-Parma en el palacio de Froshdorf (Austria) el 4 de febrero de 1867.

Durante la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), Doña Margarita fundó la organización conocida como “La Caridad” con el propósito de atender a los soldados heridos, sin distinción de bando, mediante el establecimiento y gestión de hospitales de campaña, entre los que destacaron los de Aoiz, Lacunza, Puente la Reina, Tolosa, Azpeitia y especialmente el monasterio de Irache, que fue transformado en un hospital.

En reconocimiento a esta labor, Carlos VII instituyó en 1874 la Orden de la Caridad, una condecoración destinada a honrar a quienes se distinguieron en el auxilio a los heridos y al trabajo en hospitales de campaña. La medalla incluye símbolos como la cruz de Malta, una margarita, el Sagrado Corazón y el lema latino “¿Quis nos separabit a caritate Christi?” (“¿Quién nos separará del amor de Cristo?”).

Medallas y recuerdos de La Caridad. Museo Carlista de Madrid

El ejemplo caritativo, piadoso y desprendido de Doña Margarita durante el conflicto le granjeó el sobrenombre de “ángel de la Caridad”. Doña Margarita pasó desde entonces, en el imaginario colectivo del carlismo, a representar la quintaesencia de la mujer carlista, hasta el punto de que, pasado el tiempo, su nombre propio sería convertido en nombre común para designar genéricamente a las mujeres carlistas.

El nombre y la figura de Doña Margarita inspiraron décadas más tarde el nacimiento de las asociaciones de Margaritas, la sección femenina del carlismo. Fundadas formalmente en 1919 por primera vez en Navarra, tomaron ese nombre en honor a la reina que tan duradera impronta había dejado en los corazones de los leales.

Carnet de la Agrupación femenina «Margaritas», de León., época de la II República.

Las asociaciones de Margaritas ejercieron funciones asistenciales, educativas y de caridad hasta que, durante la Segunda República, evolucionaron de la beneficencia a un papel político y propagandístico activo en la lucha contra las iniciativas legislativas laicistas y secularizadoras del nuevo régimen.

Lo dicho hasta aquí es de conocimiento general entre los carlistas y aparece repetido con frecuencia en los boletines y blogs afines que cualquiera puede encontrar en internet.

Por eso resulta interesante comentar algunas imprecisiones, o introducir algunos matices en este relato comúnmente aceptado de la historia del Carlismo.

La primera sorpresa es constatar que en abril de 1871 empezó a publicarse en Madrid un “Semanario Religioso Político Literario” titulado La Margarita, en cuyo primer ejemplar aparecía en portada un grabado de Doña Margarita de Borbón-Parma. En los números 2 y 3 de la publicación serían los grabados del rey Carlos VII y de la Princesa de Beira los que ilustraran las respectivas portadas.

Semanario La Margarita, Nº 1, abril 1871. Museo Carlista de Madrid,

También en 1871, se publicaron en Madrid, en la conocida editorial de Antonio Pérez Dubrull, más de una treintena de números de la revista “La Margarita. Álbum de las señoras católico-monárquicas”, en los que colaboraban firmas ilustres como La Hoz, el canónigo Manterola, Melgar, Nocedal, Nombela, Vildosola, Vinader y otras muchas ilustres plumas del tradicionalismo carlista de la época.

Revista La Margarita. Álbum de las señoras católico-monárquicas. 1871. Museo Carlista de Madrid

Ese mismo año de 1871, se publicó en catalán en Barcelona, en la imprenta de Frederich Martí i Cantó, un librito titulado «Un pomell de margarides. Poesies carlistes» (“Un manto de margaritas. Poesías carlistas”), por F.S, dedicadas a la reina Margarita de Borbón.

Librito de poesías carlistas dedicado a Doña Margarita. Museo Carlista de Madrid.

Siendo así que la Tercera Guerra Carlista se inició oficialmente el 15 de abril de 1872, cuando el pretendiente Carlos VII proclamó el alzamiento en armas en Navarra, y que si bien se desconoce la fecha exacta en que se creó la asociación de La Caridad nos vale como referencia que el monasterio de Irache fue convertido en hospital en julio de 1874, está claro que la identificación de las mujeres carlistas con Doña Margarita, y su consideración de espejo en que mirarse para todas ellas, no es consecuencia de su labor al frente de la asociación  “La Caridad” durante la guerra, sino anterior a ella. Aunque, evidentemente, su ejemplo entonces sirviera para crear entre los carlistas la leyenda aurea de la reina ángel de caridad y una veneración que, desde entonces, se ha repetido generación tras generación (y que contrasta con la animadversión crónica que el carlismo sintió desde siempre por Doña Berta de Rohan, segunda esposa de Don Carlos).

Pero, ¿ qué pasó en 1871 para que se produjera esa eclosión de atención en torno a la figura de Doña Margarita, que justificara al menos tres publicaciones dedicadas a ella?

Aquél año de 1871 fue un año transcendental en la historia carlista, preludio inmediato de la Tercera Guerra Carlista que se iniciaría en la primavera siguiente.

En el mes de mayo de 1871 un impaciente e impulsivo Don Carlos -al fin y al cabo, un joven veinteañero-, desoyendo las recomendaciones del general Cabrera, cruza la frontera y entra en España por Navarra para inspeccionar sobre el terreno los preparativos del levantamiento. Lo mismo hace poco después atravesando la frontera catalana. El gobierno liberal, enterado de su presencia, moviliza tropas para capturarlo, y Don Carlos se ve en la necesidad de huir rápidamente y volver a Ginebra. El episodio costaría la dimisión del general Cabrera al frente del carlismo, y su progresivo apartamiento del Pretendiente, cuya vehemencia e “indisciplina” -si es que esto puede achacársele a un rey- consideraba echarían a perder todos los planes con un mínimo de garantías de éxito.

Si bien el episodio de la entrada de Don Carlos puede considerarse un fracaso, sirvió, sin embargo, para que la figura del Pretendiente se enalteciera entre los carlistas, deseosos de acabar con Amadeo de Saboya, el “extranjero” y “carcelero del Papa”, que había sido proclamado rey el 2 de enero de 1871.

Por otra parte, ese año de 1871 el carlismo se ha convertido en una fuerza legal, y los diputados carlistas se sientan en el Congreso, con Nocedal al frente, lo que por una parte intensifica las labores de propaganda política del carlismo, y por otra convence a muchos de la inutilidad de la vía legal y parlamentaria.

El carlismo ve como sus filas aumentan, especialmente en Navarra, las Provincias Vascongadas, Cataluña y el Maestrazgo, sus feudos tradicionales. Una nutrida red de periódicos y publicaciones carlistas, aprovechando su condición legal, prolifera por toda España y el carlismo se lanza a la conquista de la opinión pública.

Es en este contexto en el que el carlismo se dirige también a las mujeres, a las que propone la figura de Doña Margarita como ejemplo de compromiso con la Causa y presenta como la más leal colaboradora de su esposo, el pretendiente Don Carlos.

Unos matices si se quiere estos que apunto, que no cambian lo sustancial del significado de Doña Margarita para el imaginario carlista, pero que permiten establecer claramente que ni la veneración por la figura de la reina nace por su papel en la guerra, ni la atención del carlismo a las mujeres tiene que esperar al moderno feminismo -incluso el legítimo- que empezaría a dar señales de vida solo varias décadas más tarde, y al que el carlismo se adelantó.

(Visited 189 times, 1 visits today)

Un comentario en “Doña Margarita en el imaginario colectivo del carlismo. Algunas precisiones.

  1. Carlos Ibáñez Quintana.

    Es un hecho, que debemos proclamar muy alto, que la mujer tuvo más importancia en el campo carlista
    que en el revolucionario, durante le guerra se 1872-1876.
    A los hospitales que menciona el autor, hemos de añadir el establecido en la parroquia de Santurce durante las batallas de Somorrostro. Lo dirigió Dª. Teresa Vasco, viuda del Coronel Calderón y madre del Coronel del mismo nombre, del Ejército Real ,
    Esta Señora atravesó las líneas de combate y se presentó a los Jefes del ejército revolucionario, para recriminarles el que los buques de la armada estuvieran bombardeando su hospital, a pesar de estar convenientemente señalizado, en el que también se atendía a los heridos liberales.

    Responder

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*