24 de diciembre de 2018 0 / / /

De Tarradellas y Companys. MEMORIA HISTÉRICA. LAS VERGÜENZAS DEL SISTEMA

En los años 70 aparecieron en el panorama español, subvencionadas desde la Rusia soviética y otras “repúblicas democráticas populares” satélites, diferentes bandas terroristas, no sólo ETA. Entre ellas, el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) al frente del cual estuvo siempre el PCE (marxista-leninista); [FRAP, 27 de septiembre de 1975; Grupo Edelvec; Edición Vanguardia Obrera, Madrid, 1985; pág. 1]. Según este libelo «el FRAP fue la consecuencia lógica de la política frentista del PCE (m-l), teorizada ya desde 1964 bajo la consigna de “por un Frente Democrático Nacional Revolucionario”» (pág. 1).

¡Toma ya! democrático nacional revolucionario, nada más y nada menos. «Y consecuente con su política, el FRAP preparó los grupos armados, o comandos» (pág. 3), llegando a intentar acuerdos de “acciones conjuntas con ETA”, considerando la negativa de ETA como políticamente miope «cegada por su nacionalismo pequeño-burgués» (pág. 3). O sea que, para esta gente, la ETA era pequeño burguesa, querían más.

Su presidente fue Julio Álvarez del Vayo «uno de los mejores dirigentes del PSOE, ministro de Estado de la República, Comisario de los Ejércitos republicanos, representante de España en la Sociedad de Naciones… » (pág. 4), a la sazón, residente en Suiza.

El estreno del FRAP, fue en 1 de mayo de 1973, con una emboscada en la calle del Doctor Mata, que conecta con la ronda de Atocha en Madrid, en que asesinan—“ajustician” dicen—, al jovencísimo subinspector del Cuerpo General de Policía, Juan Antonio Fernández Gutiérrez (de 21 años) y 12 policías más son heridos gravemente a navajazos, especialmente, dos de los cuales, Faustino Perabad Castro y Bienvenido López García, tienen que ser intervenidos. Luego vendrían los incendios provocados, los tiros y las bombas o el asesinato de cinco tiros, a quemarropa, del policía Lucio Rodríguez Martínez, a las puertas de las oficinas centrales de la compañía Iberia, en la calle Alenza en Madrid, a las 22.20 h. del 14 de julio de 1975.

En 29 de marzo de 1975 se reunió en Perpignan el Comité Permanente que elaboró un informe presentado por Álvarez del Vayo, en el que una parte se dedicó a los problemas de “organizar, dirigir e impulsar la violencia revolucionaria“, el empleo de las armas y las acciones armadas.

Julio Álvarez del Vayo, murió poco después, en 3 de mayo de 1975 en Ginebra. El día anterior, en el hospital, Álvarez del Vayo dijo a Raúl Marco «¿No cree que es el momento de enviar un telegrama de felicitación a Sihanuk?». Se había entrevistado con Sihanuk en Pekín, en 1973. Norodom Sihanouk fue un atípico Rey de Camboya, que proclamó la independencia de Francia, muy cercano a Mao y contrario a los EE.UU. en la zona. El general Lon Nol dió un golpe de Estado, apoyado por EE.UU., expulsándolo y la guerra de Vietnam se extendió a Camboya. el Gobierno de Lon Nol y los estadounidenses fueron derrotados en Camboya, aprovechando la coyuntura, por el grupo guerrillero de los Jemeres rojos que tomó Nom Pen en 1975, fundando la “Kampuchea Democrática”, amparo de república popular, siendo responsable del genocidio camboyano, bajo la dirección de Pol Pot. Estas eran las simpatías del viejo dirigente del PSOE, Álvarez del Vayo y su idea de “democracia” y república popular que anhelaba para España.

El 7 de mayo, en el “Foyer John Knox”, en Ginebra, tuvo lugar un homenaje póstumo al presidente de la banda terrorista FRAP, en que personalidades “democráticas”, como el presidente del Consejo de ministros de … Albania; Pietro Neni, diputado y dirigente del Partido Socialista italiano; el Frente Polisario; ¡hombre! y José Tarradellas, y entre otros, los partidos marxistas leninistas de todo el mundo, presentaron sus condolencias.

Tarradellas fue un ejemplo de segundón trepa y, como tal, fue tremendamente discreto. Discreción que le convenía por lo mucho que debía ocultar y callar. En los mentideros del Club de Polo de Barcelona se comentaba como al poco del “Ya soy aquí” de José Tarradellas, presunto presidente de la cuasi extinta (entonces) Esquerra Republicana de Cataluña y sus “escamots” y de la generalidad catalana en el exilio, la sexagenaria hija de un aristócrata barcelonés, con mucha corrección, le espetó que el anillo que portaba era el sello de su familia que le había sido robado a su padre, al que asesinaron en una checa en Barcelona. Dicen que Tarradellas, en un acto de extremo cinismo, se lo quitó y se lo entregó, a lo que la susodicha, al recibirlo le increpó, “señor presidente, falta el dedo que le cortaron para quitárselo”.

En 26 de enero de 1939, en Montsolís (Gerona), los dirigentes de la Generalidad trazaron planes para, en su huida, asegurar las finanzas en el exilio y, muy especialmente, su vida y bienestar particular. Companys y Tarradellas se instalan primero en Darníus, Gerona. En 27 de enero, Tarradellas y Pi y Sunyer se entrevistan con Negrín para tomar acuerdos respecto a las finanzas y los fondos de valores de la Generalidad, no en vano desde el 31 de julio de 1936, en que se le confía la cartera de Servicios Públicos a Tarradellas, éste va acumulando Economía, la Comisión de la Industria de Guerra, Hacienda, Finanzas y asume el control directo del Banco de España en Cataluña. En 5 de febrero, Luís Companys, José Tarradellas, Carlos Pi y Sunyer, Antonio María Sbert y José Antonio de Aguirre, presidente del Gobierno vasco, cruzan la frontera a Francia. Tarradellas se dirigió a Saint-Raphaël, en la exclusiva Costa Azul, donde se reunió con su familia convenientemente enviada mucho antes. Posteriormente se instala en París, para luego adquirir la finca del Clos de Mosny, en Saint-Martin-le-Beau, distrito de Tours en el Loira, donde vivió un dorado exilio rodeado de viñedos, joyas “incautadas y expoliadas” de las cajas de los Bancos, valores, divisas, etc, viviendo 38 años en el exilio sin dar golpe. Tras la aprobación del Estatuto de autonomía de Cataluña en 1979 y la celebración de las primeras elecciones autonómicas, se retiró de la política, vamos, a lo suyo de siempre.

Con todo y con esto, en 19 de enero de 1980, concedió una entrevista al director del Diario de Barcelona, Julio Merino, miembro de la Real Academia de Córdoba, en que, al preguntar éste por Pujol, “muy serio, se puso de pie y apoyando las manos sobre la mesa dijo: «Señor Merino, yo de enanos y corruptos no hablo», y sin más volvió a sentarse.

—¿Ha oído hablar, amigo Merino, de Banca Catalana?

Sacó una carpeta verde, y con ella en la mano dijo:

«Esto no son rumores, esto son hechos… Esa banca será la tumba política del señor Pujol… Y puede que algo más el día que las cosas lleguen a mano de los jueces. 20.000 millones desaparecidos son muchos millones y los primeros responsables son la familia Pujol. Este asunto traerá cola, mucha cola, porque además ya está en ello la Fiscalía anticorrupción».

—¿Y qué puede pasar?

¿Conociendo al personaje?, yo lo tengo claro. Luchará y pactará hasta con el diablo para ser presidente, porque ahí espera tener su mejor escudo. Mire, amigo mío, este hombre en cuanto estalle el escándalo de su banco se liará la estelada a su cuerpo y se hará víctima del centralismo de Madrid… Ya lo estoy viendo: «Catalans, España nos roba… No nos dan ni la mitad de lo que nosotros les damos y además pisotean nuestra lengua… Catalans, ¡Visca Catalunya!». Sí, esa será su política en cuanto llegue a la Presidencia, el victimismo y el nacionalismo a ultranza. ¡Dios, así empezó Companys!… Nunca he podido olvidar el enfrentamiento que tuve con él el mismo día del disparate de octubre del 34, cuando se sublevó y quiso proclamar el Estat Catalá y la República independiente sabiendo, como sabíamos todos, que el Estado español no lo iba a permitir… Y así fue. Me temo que el señor Pujol jugará esa baza para salvarse de lo de Banca Catalana”.

… Y se salvó. NO PASÓ NADA. Tarradellas llegaría a calificar a Pujol como la «dictadura blanca».

Pues bien, ahora este personaje, republicano y comunista (al que hicieron marqués en 1985 unos años antes de su muerte), v.g. del desgobierno que reina en España va, a tener aeropuerto propio, y … «Santa Rita, Santa Rita, lo que se da no se quita», Quod erat demonstrandum.

Y como esto tiene más pistas que el Circo Price, ahí va el «Más difícil todavía», el Consejo de Ministros del PSOE, el pasado viernes 21, en Barcelona “tomó conocimiento” (sic) «de la declaración de reparación y reconocimiento personal en favor de Companys». «Se rechaza y condena el consejo de guerra que decidió su ejecución y se proclama pública y solemnemente el reconocimiento y restitución de la plena dignidad del president Companys», afirmó la ministra portavoz, Isabel Celaá.

¡¡¡”La plena dignidad” de un GENOCIDA!!!

[No merece la pena hacer referencia alguna a este despreciable personajillo cuya multitud de infames crímenes son absolutamente conocidos aquí y fuera de aquí].

Y pensaran ¿Por qué esa “toma de conocimiento”? (que es para partirse tanta estupidez en los términos, si no fuese tan trágico lo que comportan);

¿Por qué un rechazo simbólico?; ¿Por qué no una tan cacareada “anulación”?

Pues porque el gobierno tendrá la gracia de conceder indultos, pero ningún gobierno tiene competencia, ni potestad legal para anular ni uno, ni ningún juicio, ni histórico, ni presente. El fin no justifica los medios.

No todo vale. Sería el fin del ya agonizante sistema judicial si cada gobierno anulara las sentencias judiciales que les diera la gana, … o las de las Reales Audiencias de Oidores de tiempos de Felipe V, para contentar más y les dediquen una sardana. Para enjuiciarlas está la Historia y ésta no se cambia por mucho decreto ley que se imponga.

«Muchos males han venido por los reyes que se ausentan …» [Rodrigo Díaz de Vivar a Alfonso VI]; y el monarca contesta: «Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras» (Cantar de Mío Cid).

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