19 de junio de 2020 0 /

Coronavirus: cuarta fase, año cero.

Por Porfirio Gorriti

19 de junio de 2020.

El fin biológico de la pandemia es un hecho cierto hace mucho tiempo. Sin embargo, el advenimiento de una «pandemia» socio-económica, cuyo incierto devenir marcará nuestro futuro, está dando sus primeros pasos. La invasión vírica que hemos padecido —sobredimensionada en un orden sanitario, como se demostrará en un futuro—estará escrita con tinta indeleble en todos los libros de Historia. Parece comenzar una nueva era en la que la Ciencia de Occidente va a perder su posición de pilar independiente del progreso. No así en el exterior de la Cristiandad, donde jamás ha tenido ese papel y siempre ha sido una herramienta de la tiranía política. ¿ Se sabrán algún día los verdaderos parámetros científicos de esta pandemia?

En España, el patetismo atroz de su gobierno en la gestión de la crisis podría substanciar cualquier avatar, pero nada pasará porque no hay signos de libertad de espíritu en la mayoría del pueblo español. Nuestra sociedad— parafraseando a Bauman— es una masa líquida embotellada y servida con la etiqueta de la izquierda. El horizonte se cierra con dramatismo porque la oposición partitocrática de «centro-derecha» comparte un ejercicio repugnante y mediocre de la política. Sin embargo, los tradicionalistas debemos recordar que nos enfrentábamos a cuatro años de apisonadora «progresista» que ahora cruje por todas sus ruedas. En fecha actual, nadie sabe qué puede acabar siendo arrastrado por los malos vientos que ululan. Los designios de Dios son inescrutables.

Huya, amigo lector de este blog, de todo intento de explicarle con seguridad qué ha pasado en el mundo en el año 2020. La ausencia de grandes medios informativos contrastados va a ser uno de los factores sociales de la nueva era. En este blog defendemos la hipótesis de que no va a ocurrir una segunda pandemia por COVID-19 con la letalidad producida en esta primavera, sosteniendo la esperanza de que el virus va a seguir la evolución biológica natural de los coronavirus en el ser humano: la erradicación. Asimismo, consideramos que la total manipulación informativa del gobierno chino está consiguiendo sus objetivos estratégicos: en un orden interno, convencer a su población de que la cepa letal del virus es importada y en un orden externo presentar la imagen de un estado fuerte que es capaz de controlar el orden sanitario frente al débil Occidente.

El abominable experimento orwelliano ha sido todo un éxito. La corrección social actual es el enmascaramiento del ser próximo, que ya no es un prójimo sino un foco contagioso. Frente a esta locura colectiva, frente a este nuevo triunfo del diablo, los cristianos debemos alzarnos. Una existencia en confinamiento bajo directrices sociales totalitarias atenta contra las leyes de Dios. Las enfermedades forman parte de la vida en nuestro mundo y los accidentes, las desgracias, la inevitable muerte en definitiva, son las estaciones del hombre en la vida terrenal. La maravilla del hombre es su vida en la Creación con la libertad que Dios le ha concedido. El aislamiento atroz al que se ha sometido a los enfermos, algunos hasta su muerte, ha sido una indignidad humana que no debe volver a repetirse.

Los fieles abandonados durante la pandemia tuvieron la recompensa inaudita, cuando se reabrieron los templos, de vivir una segunda «Primera Comunión». El irrelevante papel social jugado por la Iglesia en «la España confinada» debería ser objeto de especial reflexión por la jerarquía eclesiástica. ¿ Qué futuro tenemos los tradicionalistas españoles? Dependerá de la capacidad estratégica que desarrollen en el presente sus dirigentes políticos y sus líderes carismáticos.

Sagrado Corazón de Jesús: En Ti hemos confiado.

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