31 de diciembre de 2019 0 / / /

Comprar productos catalanes

En estos días navideños se incrementa el consumo de cava. Por parte de algunos, se ha propuesto hacer el boicot al cava catalán, como respuesta al problema separatista. No estamos de acuerdo. Radicalmente nos oponemos a ello.

La unidad de España es una realidad que sobrepasa a las ideologías. Nos atrevemos a decir que la unidad de España ha sido establecida por el Creador. En los salmos se dice: Suyo es el mar porque Él lo hizo / la tierra firme que modelaron sus manos. Es el mismo Dios quien modeló la Península Ibérica. Y el estar asentados en una península, tan claramente definida, es un elemento fundamental de nuestra unidad. Es el fundamento físico, sobre el que descansan otros elementos espirituales.

La unidad de la monarquía española se logra con los Reyes Católicos. Pero es indudable que anteriormente ya se daba cierta unidad entre los distintos reinos de España. Incluso los reyes moros de Granada pagaban impuestos a los reyes de Castilla.

La configuración de la Península nos impone una comunidad de vida que nos lleva a la unidad. El caso de Portugal es aparte. Es una separación artificial pues las fronteras discurren perpendicularmente a los ríos y a las cadenas montañosas. Al contrario de lo normal en que los accidentes geográficos coinciden con las fronteras. La separación de Portugal confirma lo perjudicial que es, para unos y otros, la división. Pero más aún para el territorio que se ha separado. Y Cambó advertía a los catalanes, hace casi un siglo, de que Portugal, con ser una de las regiones de la Península más ricas en recursos naturales, era la más pobre de todas ellas.

Volviendo al consumo de productos catalanes, llamamos la atención de que ese es uno de los aspectos de la unidad de España. Los consumimos, como los catalanes consumen productos del resto de la Península. Es más, Cataluña adquiere materia prima en otras regiones que luego elabora y la vuelve a vender.

Por eso, dejar de consumir productos catalanes es hacer el juego a los separatistas. Ellos quieren romper los lazos que le unen a España. Y el comercio es uno de ellos. Dejar de consumir sus productos es romper, por nuestra parte, un lazo de unión. Por eso me niego a ello radicalmente.

El separatismo es algo antinatural. Vemos muy difícil que se realice. Pero no es imposible. No es la primera vez que las ideologías se sobreponen a la realidad, ocasionando grandes males a quienes se dejan llevar por ellas. El separatismo, si llega a consumarse, causará grandes males a todos los españoles. Por eso vemos, como uno de las malas consecuencias a que nos ha llevado el sistema liberal que padecemos, ese coqueteo de los políticos constitucionalistas con los partidos separatistas. Una más de las muchas razones que tenemos para rechazar el liberalismo, contra el que lucharon nuestros padres y seguimos luchando nosotros.

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