20 de febrero de 2020 0

Como trocitos de Cielo nuestros hogares

por María José Bou Bertomeu

En el artículo anterior escribí sobre el orden espiritual y temporal de la sociedad, en éste voy a referirme en el mismo sentido aplicado al hogar, la sede donde habita la familia, que en el fondo es la célula de la sociedad pues sin la primera no existiría la segunda.

Hoy en día en muchas familias españolas, existe dentro de ellas una gran conflictividad, no hace falta ver estadísticas, lo vemos a nuestro nivel, de todo lo que conocemos personalmente. Se culpa al hombre diciendo que desde siempre hizo y hace mal uso de su libertad, y de lo poco valorada que ha estado la mujer que asumido desde siempre la tareas del hogar.  A los hijos/as que hoy hacen una vida demasiado permisiva, y hacen posible el malestar dentro de la familia, Muchos acusan  y echan  toda la culpa a la incorporación de la mujer, a la vida laboral y a su excesiva libertad.

De todas formas tengo que decir, desde mi parecer, que el trabajo fuera de casa de la mujer, que es esposa y madre, no debe ser una obligación que se le imponga, pues parece que esta sociedad, muchas veces hace ver que si la mujer trabaja fuera del hogar, ella es liberada y en muchas ocasiones lo que hace es esclavizarla , más bastante tiene la madre de familia cuidando de su hogar y de sus hijos.

El  que de esta opinión, no significa que esté en contra de que la esposa y madre,se dedique a otras tareas fuera del ámbito familiar, porque desde que el mundo existe, siempre hubo mujeres, que trabajaron para contribuir al sostenimiento de la familia, como también hay profesiones que las mujeres son de máxima necesidad, pero creo y reitero que esta opción debe de ser libre, y no sentirse condicionada por modas que no favorecen para nada , ni a la mujer, ni a la familia ni a la sociedad.     Aunque siempre será más aconsejable, que una madre asuma el cuidado y la educación de los hijos, pues los niños estarán más bien  atendidos, que si se delega el cuidado y la educación a terceras personas.

Pero hablando de la familia  la razón más importante de las desavenencias en esta, es que desde la educación, los medios de comunicación y hasta la propia familia, Dios que era en el pasado el centro de nuestra existencia se le ha desterrado.

Centrándonos en el hogar que es el entorno donde habita la familia casi siempre  es la mujer la que lleva el peso del trabajo, quizás porque ella tiene unas cualidades que varón no las tiene.  El ser ama de casa es una profesión, que desde siempre estuvo muy poco valorada sin embargo la mujer , hace un gran papel pero hace falta , que ella misma descubra lo bello y lo bueno de su interior, y las muchas cosas positivas que puede hacer dentro de la familia, en el plano espiritual y temporal.

En cuanto al orden temporal, como el mantenimiento la limpieza y la organización de la casa, hay que decir que es necesario que toda la familia, colabore en esta tarea, dentro de las posibilidades de cada uno, porque no podemos exigir al otro, cuando a cada uno no nos exigimos a nosotros mismos, lo que debemos hacer.  Un hombre que es cuidadoso y ordenado, a la madre  o a la esposa, le facilitara  el llevar el peso de esta tarea. Uno no es menos hombre por colaborar en el trabajo de la casa.  Creo que todos debemos de evolucionar según los planes de Dios para mejor. Organización, austeridad y orden en todo son necesarios.

Muchos queremos tener hogares bonitos, y sin darnos cuenta los convertimos en auténticos museos, y a veces debemos de desprendernos de todo aquello que nos sobra.   Dios  quiere que todas las familias vivan bien, y no le ofende que tengamos una casa confortable y agradable, y es de justicia, pero lo que está claro que también debemos de aprender a vivir con austeridad.

Siempre he dicho que de los sacerdotes, se aprende mucho, a veces en ejercicios espirituales  ellos comentan  que hay un demonio del sueño.  Cuando por ejemplo en la oración o en la escucha de la palabra de Dios, le entra a uno ganas de dormir, yo no sé si lo dicen de broma o es verdad, lo que está claro es que debe de haber un diablo del desorden.  Y cuantas discusiones innecesarias hay en el entorno familiar, y entre ellas está el no tener a cada cosa en su lugar. Quizás las nuevas tecnologías, nos quitan un tiempo precioso, para convivir con la familia y para limpiar y ordenar, todos deberíamos de reducir el tiempo que pasamos ante las pantallas.

Mucha culpa tiene la sociedad de consumo, trabajamos para ganar dinero,y consumir más, y gastar en cosas que no son necesarias.  Tendríamos que pensar en educar, desde la enseñanza a los niños y a las jóvenes a ser más responsables y que tuvieran más austeridad a la hora de gastar exageradamente, como también  enseñarles a ser limpios y ordenados a cada uno de sus pertenencias, habitación, cama , juguetes, libro , ropa…………..

No me imagino al hogar de  Nazaret aquel en que habitaba, La Sagrada Familia, en la cual a pesar de ser una sociedad patriarcal, en que San José y Jesús, esposo e Hijo de la Virgen María, no fueran limpios, cuidadosos con sus pertenencias  facilitando a la esposa y a la Madre, las tareas de casa labor bonita pero al mismo tiempo angosta, monótona y pesada, y muy poco valorada por la sociedad, en esta época como en casi todas.

A pesar de tan buenos colaboradores, no nos quepa duda que María como organizadora de su casa, se llevaría un sobresaliente,   Hogar sencillo, humilde, limpio, ordenado y al mismo tiempo bello, y que a gusto se sentirían Jesús y José.   En lo espiritual digamos es  el interior, manifestado al exterior y reflejado en lo material.   Aquello que surge del alma de María de Jesús y de José.  Ellos los primeros en cumplir los mandatos de Dios, leyendo las Sagradas Escrituras. Siendo Evangelios vivos, potenciando la caridad con el prójimo, acogiéndolo  en este hogar santo, como debería de ser todo hogar cristiano.

La mujer la media naranja del varón, es más espiritual y amorosa porque Dios , la creo para ser madre y ella debe descubrir su belleza interior, ser pura, femenina, trabajadora , organizada , alegre y que haga de la familia una piña que eduque a sus hijos, en la oración, y en la caridad de cara hacia los demás . Y que lleve a su marido a Dios para que junto al esposo, los dos estén unidos al Creador.

Si por Eva entro el pecado en el mundo. Por ella la Virgen María, vino la salvación para todos, por medio de su Hijo Jesús.  Las mujeres también hoy debemos de ser instrumentos, para salvar a la familia y a la humanidad.  Pues según dijo Jesús a un santo:” La oración de una madre, tiene tanta fuerza como la de un sacerdote”. Que nuestra  alma sea limpia y ordenada, para que nuestra oración, sea más escuchada y hagamos de nuestras casas y familias pequeños trocitos de cielo, a imitación del hogar de Nazaret, donde reine la paz, y el amor y la alegría y reflejemos aquello que somos, unos buenos cristianos en lo espiritual y lo temporal.

Que la Sagrada Familia os Bendiga.

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