27 de febrero de 2021 0

Cardenal Sarah: ¿Quo vadis?

(Por Porfirio Gorriti) –

El cese natural por edad del cardenal Robert Sarah, en el cargo de Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha tenido un gran eco informativo en los medios, incluyendo los laicistas. Esta circunstancia a nadie puede extrañar puesto que el purpurado guineano ocupa el inquietante rol de «máximo crítico» del actual Papa, junto con el cardenal norteamericano Burke y el alemán Müller, los cuales conformarían un supuesto triunvirato conspiratorio «ultraconservador». Francisco, en pura teoría, hubiera podido no haber aceptado dicha renuncia, pero el cese de Sarah, en uno de los principales cargos humanos en la Iglesia de Cristo, es ya un hecho consumado. Nunca existe una información clara periodística sobre las disputas internas vaticanas, aunque es evidente que no solo habita el Espíritu Santo sobre la roca de Pedro.

Los cambios que ha inferido Bergoglio a la cúpula ejecutiva vaticana han sido tan numerosos, en un papado que ha llegado a su octavo año, que podemos especular que dichas remociones han dejado abundantes sentimientos humanos de resentimiento. En relación concreta a Sarah, el hecho que más letras y emociones ha generado fue el episodio de su libro De profondeurs de nos coeurs, publicado al hilo del Sínodo de la Amazonía, cuya presentación inicial anunciaba su escritura conjunta por Sarah y Benedicto XVI. Como es sabido, el Papa emérito solicitó posterior y públicamente la eliminación de su firma del libro, bajo una aparente enorme tensión dentro de los medios oficiales vaticanos. Finalmente, la petición expresa de las autoridades religiosas locales de la ordenación de hombres casados—los viri probati de la Tradición Cristiana regulados en el derecho canónico— para atender los sacramentos en regiones selváticas amazónicas, donde solo puede llegarse tras largas travesías en embarcaciones, no fue aprobada por el Papa Francisco, bajo duras críticas de algunas voces influyentes de la Curia.

Las palabras del Cardenal Sarah han resonado con potencia en los últimos años. Apenas concede entrevistas pero mantiene una vasta comunicación pública, en base a la edición de libros donde usa la lengua francesa y a través de artículos periodísticos y redes sociales, donde usa el inglés. Variados líderes políticos europeos se han posicionado con su figura, entre ellos alguno español. Su carisma es incuestionable y esta es la principal duda que suscita su figura: la de una imagen muy «humana». Nuestros lectores pueden poner en su buscador “Cardenal Sarah” y encontrarán, en torno a quien fue uno de los papables en el último Cónclave, apasionantes y perturbadores hilos de temas.

Según norma impuesta por Pablo VI y no modificada por los siguientes Papas, los cardenales pierden su condición de participantes en cónclaves al cumplir los 80 años de edad.  El Papa Francisco ya ha sugerido abiertamente que, la renuncia de Benedicto XVI a ejercer un pontificado en condición senil, puede ser ejemplarizante para el futuro.  Si vivimos a corto plazo el siguiente cónclave, rezaremos con todas nuestras fuerzas al Espíritu Santo, porque no puede haber suceso más catastrófico que una nueva escisión en la Iglesia Católica.

 

Reseña biográfica del cardenal Robert Sarah:

Natural del África francófona de Guinea-Conakry. Fue ordenado sacerdote en el año 1969 y diez años después, nombrado arzobispo por Juan Pablo II a la edad de 34 años. En 2001 se trasladó a Roma tras ser elegido Secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En 2010, Benedicto XVI lo nombró cardenal y presidente del Consejo Pontificio Cor Unum. Tras el cónclave de 2013, el Papa Francisco lo nombró ese año Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Al cumplir 75 años, el 15 de junio del año 2020, presentó su renuncia preceptiva al Papa, el cual la ha aceptado en el día 21 de febrero de 2021.

Esta ha sido la despedida del Cardenal Sarah en Twitter : «Today, the Pope accepted the resignation of my office as Prefect of the Congregation for Divine Worship after my seventy-fifth birthday. I am in God’s hands. The only rock is Christ. We will meet again very soon in Rome and elsewhere». La traducción que ofrecemos es: «Hoy, el Papa ha aceptado mi renuncia al cargo de Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, una vez cumplidos los 75 años. Estoy en las manos de Dios. La única roca es Cristo. Nos volveremos a ver muy pronto en Roma y en muchos otros sitios más».

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