11 de noviembre de 2018 0

Ante SKOLAE y la ideología de género: agruparse para la “batalla” cultural y política

El Programa Skolae en Navarra no sólo afecta a la Comunidad Foral de Navarra. El tema es global y viene de lejos. Además, es un tema que afecta diretamente a la naturalea humana. Juan Pablo II nos advirtió sobre la ideología de género, y después lo ha hecho Benedicto XVI, para quien  dicha ideología se presenta como la última rebelión de la criatura hacia su Creador. He ahí su gravedad. Esta ideología no alivia del sufrimiento del hombre contemporáneo, de tantos niños y jóvenes, sino que lo agrava con mil problemas. Por eso es necesario formarse,  anunciar la verdad sin complejos, denunciar los enormes abusos que se han dado y que están por venir, y agruparse pasando a la acción.

¿Por qué los niños y jóvenes pagan los platos rotos de los mayores, y de esos pensadores que se han puesto de moda, mediatizados por sus problemas personales no resueltos? Uno de ello, Foucault, murió de Sida y atormentado por su problema, otra  escritora como Judith Butler, era feminista lesbiana, y ambos juntos con otros (Sartre, Simone de Beauvoir), elaboraron sus teorías a raíz de sus problema personales como ellos mismos reconocen.

Se ha roto el pacto educativo en Navarra por falta de confianza, es decir, porque los autodenominados “expertos” pretenden sustituir a los padres y las familias. De ahí que los padres y madres deban regresar de su exilio para educar a sus hijos. Ellos son los únicos que deben y pueden educarlos, y los que pueden hacerlo bien, aunque necesiten ayuda externa de acuerdo con sus convicciones. Los padres han delegado demasiado en las escuelas privadas y públicas, se han olvidado de sus obligaciones, y ahora ciertos profesores y sobre todo la administración pública pretende robarles a sus hijos, y corromperlos en contra de las exigencias de la naturaleza y la verdad del hombre y la mujer. Sí, los padres están obligados a volver a sus hijos, a regresar a su regazo, pues ellos son los más fuertes y los únicos que pueden darles ternura, amor y paciencia como niños y jóvenes que son en su largo proceso de formación.  Es necesario que los padres y familias asuman sus derechos para prevenir a sus hijos y educarles “en positivo”.

Estas fueron las primeras palabras introductorias de las dos conferencias impartidas en el Seminario de Pamplona la mañana de este 10 de noviembre de 2018. El salón de actos estaba lleno de padres, profesores de Centros y profesores de religión. No en vano el tema lo exigía. Según “Diario de Navarra” (15 y 17-XI-2018) había más de 450 personas: me lo creo porque vi el hemiciclo lleno.

El dr. Fernando López Luengos, investigador, filósofo y docente en Enseñanza Secundaria -donde se cuecen las habas- tuvo al nutrido auditorio que estuvo atentísimo a sus palabras sobre el Proyecto Skolae. Además de filósofo y educador, es presidente de la sociedad “Educación y Persona”, y en su día batalló contra la mal llamada “Educación para la Ciudadanía” en Toledo.

Su  primera conferencia sobre la ideología de género en el sistema educativo mostró el perfil cuajado de torpezas y  mentiras que, desde el punto de vista de los datos científicos, presentan los defensores de la ideología de género, datos que ofrecen y tergiversan. Muchas veces lo que se informa en la prensa no es la realidad, sino lo que se quiere de ella, se ocultan intencionalmente muchos datos, e incluso se imponen decálogos de comportamiento a los periodistas. Desde hace años -insistió- aquí hay gato encerrado. Esta ideología anida en varios grupos políticos, sigue la teoría estructuralista de los años setenta, impone como dogma una escuela psicológica concreta, y se implantó sistemáticamente en varias leyes en 2004. Lo más grave de todo es el SILENCIO de la gente normal, a la que le están colando un montón de goles.

El conferenciante marcó como referente la afirmación siguiente: “Corrieron bien pero extraviados”. Se refiere a los defensores de dicha ideología. En efecto, la pantalla, los objetivos ante el gran público de sus defensores, son muy loables: igualdad, tolerancia y salud sexual. ¿Quién no puede querer esto? ¿Quién no lo puede querer, en nuestro mundo lleno de gente oprimida, de tendencias totalitarias  y de enfermedades sexuales en aumento? Otra cosa es lo que hay detrás de tan bellas palabras, pues la forma de plantear el problema es errónea y además, en la práctica, es además muy visceral.

Una realidad es el feminismo de la diferencia motivado en algunos sectores de tendencia anarquista donde la diferencia se aprecia como un gran bien, y otra el feminismo de género que busca la homogeneidad entre el varón y la mujer, la desaparición de cualquier diferencia toda vez que el propio “yo” es el que construye absoluta y radicalmente.

Para la ideología de género, el origen de toda violencia es la violencia de género, confrontación que quieren  superar aboliendo los géneros. ¿Hay algún problema?: pues quitemos el problema. De aquí que el dogma sea: “el macho es el culpable”. La influencia hegeliana y marxista es clara. Ahora bien, lo que ignoran es que el problema no es el género, sino el ser querido, la afectividad. El problema de mayor calado no es la homosexualidad y la transexualidad, sino la íntima relación entre sexualidad y afectividad. Los seguidores de dicha ideología tienen una psicología de carencia, y nosotros una psicología de plenitud. Sí, la sociedad necesita amor, pero no sucedáneos del amor como el mero placer. Mas todavía, el problema de identidad de esa ideología es un problema de deseo. Seguir los deseos como un absoluto conlleva acabar siendo un amargado, porque los deseos no solucionan las dificultades y problemas de la persona en su vivir. Los deseos son ilimitados y las realidades son limitadas. También, para ellos -dicen- toda diferencia está originada en la injusticia, olvidando que una cosa es que haya injusticias y otra que toda diferencia sea una injusticia.

Las administraciones públicas que siguen la ideología de género pretenden secuestrar la causa de la igualdad y dignidad, imponen sus puntos de vista personales, y además lo hacen con el silencio cómplice del resto de la gente. Las declaraciones de los políticos son muy claras; quieren imponer, “necesitamos doblemas los centros reticentes” -afirman- (IX-2016). Pues bien, los padres no podemos estar callados. A mi hijo le educo yo, con la ley o sin la ley. No podemos dar por válida la bestialidad. Si nos callamos estamos contribuyendo con el silencio. Los padres no podemos ser espectadores sino que somos protagonistas. Someterse a esos programas es un escándalo, pues no se pueden compaginar con una recta concepción de la biología, la psicología, la espiritualiad. Algunos dicen: yo tengo familia y no puedo “enfrentarme”. Bien, ¿pero es que no hay límite alguno en el  obedecer? Callarse es colaborar. Skolae no es amor, primero porque los políticos de turno quieren educar prescindiendo  de los padres -dicen que el Estado es quien educa- y también porque no hay identidad personal ya que cada cuál puede elegir lo que quiera como en un supermercado.

El ponente se enfrascó saludablemente en explicar la diferentes estructuras del cerebro biológico, del psiquismo humano y de la psicología del amor. Pues bien, el planteamiento de los ideólogos de género es tan visceral que no escuchan ni a la ciencia. Más todavía, les da igual carecer  de referente científico alguno, cuando quieren imponer sus parámetros. Ignoran la neurología, la psicología y la dimensión espiritual de la persona. Ignoran que el amor es la suma y resumen de todo el psiquismo. Ignoran la verdadera naturaleza de los elementos del subconsciente, como son los instintos y la emotividad. Ignoran que no se puede divinizar el gusto, y que éste se puede cambiar. No diferencian el amor visceral (que es pura química) y el amor racional. Por ignorar, es como si ignorasen que nuestro lóbulo frontal nos permite el control de la instintividad.

Sabemos que desde la tercera semana del embarazo, el cerebro se configura en hombre o mujer. El  hipotálamo es médicamente diferente, el rol social no es el fundamento de la identidad de la persona, y la identidad de género no es una construcción social. En efecto, hay una estructura psicológica y biológica, y nunca jamás la ciencia dudó de la diferencia genética. También el erotismo del hombre y de la mujer son diferentes. Hombre y mujer están “diseñados” para fecundar de diferente manera.

Pues bien, y ante tal cúmulo de errores relativos a la neurociencia, el primer paso es aprender a quererse; sólo entonces uno puede querer a los demás. Hoy, la sociedad está asqueada de sufrimiento. No es el matrimonio el que falla, sino que falla el hombre concreto y la mujer concreta, porque la afectividad no depende sólo de lo vegetal y mineral, sino también de lo racional.

El amor centrado en el yo es un amor visceral (biológico y emocional), es el enamoramiento, es el “me gustas y además te prefiero”, el “te quiero porque te necesito”. Este amor conlleva instintos y sentimientos movidos por estímulos, más la inteligencia factorial.

Pero hay que dar un paso más para llegar al amor racional. Es el amor centrado en el . Es la respuesta racional que yo doy al amor de enamoramiento. Es el “Te necesito porque te quiero”. A su vez conlleva el esfuerzo, el gozo, la serenidad, y en él actúa la Inteligencia General (verdad, bien…). Las capacidades verbal, espacial, abstracta, numérica (dispersión/concentración), la fluidez verbal (capacidad de emitir)… como inteligencia factorial que radica en el inconsciente, condicionan pero no determinan la personalidad; lo que importa realmente es la Inteligencia General que radica en el conciente. Hay que rivindicar el Cortex del cerebro, mientras que por ejemplo el exceso del uso del móvil facilita una inmadurez del lóbulo frontal del cerebro.

Pero para Skolae la sexualidad se concibe en términos reduccionistas, a pura materialidad. A su vez, se obligan a destruir el llamado mito del amor romántico.

Se sentía el silencio y expectación en la sala, cuando afirmó que las grandes creaciones humanas como la música etc. tienen lugar cuando sus creadores partieron de la anulación del psiquismo para llegar, así, al todo. Cuando uno pasa por la “humillación”, nos sabemos que no somos dueños de la realidad.

Hoy hay mucho silencio, que es preciso quebrar, romper. Es el silencio de la mediocridad, de la tibieza, mientras que cuatro monos son los que hacen el mal. Un director de Centro no puede echar agua fría cuando los padres quieren actuar por lo que todos nos jugamos; es necesario que los padres protejan al Centro, y que éste se deje fácilmente proteger.

El conferenciante llamó al asociacionismo, a la “batalla” cultural, y enlazó al auditorio con el blog http://skolaenavarra.blogspot.com

Texto y fotos: José Fermín Garralda 2018

ADDENDA:

Ayer viernes, 16 de noviembre, apareció un interesante artículo de una comentarista política, Chon Latienda, titulado “Askolae”, publicado en el rotativo local “Diario de Navarra”. Es el siguiente:

 

 

 

 

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