Seguir el blog (Follow.it)

30 de mayo de 2026 0

Sobre decoro, corrección fraterna y acogida

(Por Luis Flórez-Estrada Orlandis-Habsburgo) 

Ante el no muy agradable debate dialéctico que se ha producido en estos últimos días entre nuestros miembros y simpatizantes, considero apropiado recordar algo elemental.

El carlismo no es patrimonio de ninguna clase social, ni de una estética concreta, ni de un ambiente cerrado. Es un movimiento contrarrevolucionario esencialmente católico y por tanto socialmente transversal. Ha nacido para servir a Dios, a la Patria, a la patria chica y al bien común.

Por tanto, puede y debe ser carlista todo aquel que tenga un profundo sentido católico de España, amor a nuestras raíces, deseo de servir y voluntad de combatir el desorden de nuestro tiempo para recuperar nuestro futuro. Desde el hombre de más antiguo linaje hasta el trabajador o campesino más humilde. Quien haya recibido una formación tradicional desde su infancia o acabe de llegar herido, confuso y marcado por la época que le ha tocado vivir, encontrará su lugar en esta noble causa.

Dios nos ha puesto en el siglo XXI, no en una estampa idealizada del pasado. Quienes se acercan a nosotros vienen desde el mundo real, con su historia, sus heridas, sus aciertos y sus errores. Nuestra obligación no es cerrarles la puerta, que si nos esforzamos siempre encontraremos un motivo, sino mostrarles una casa ordenada y exigente, pero caritativa.

Somos hijos de Dios y como tales nuestra misión, si es que nos corresponde desde la caridad, es acompañar y dar ejemplo, pero siempre desde el respeto y no desde la crítica.

Quizá nos hace falta un uniforme, pero actualmente nuestro único signo distintivo es la boina blanca en damas y roja en caballeros. Y por tanto no hay una única manera de vestir que venga impuesta por ser carlista, sino que evidentemente será la situación concreta la que aconseje una u otra manera de vestir. Esto no significa negar el valor del decoro. Hay actos que exigen una determinada compostura exterior. No se viste igual para una marcha de montaña o para la Santa Misa; para un acto público, para una reunión informal o para una conversación entre camaradas. La forma de vestir debe responder al respeto debido a la situación concreta. Siempre se aconseja la oportuna modestia, también para el varón.

¿Es adecuado ir a misa o a un rosario con los brazos y las piernas cubiertas? Por supuesto. ¿Soy yo la persona adecuada para decirle a mi hermano que mejor venga con un pantalón más largo la próxima vez? Posiblemente no y no sea necesario, porque la persona nueva verá por sí misma, tomará ejemplo.

No estamos aquí para formar un club de perfectos, donde por otro lado ninguno seríamos admitidos. Estamos aquí para levantar una Comunión de servicio, de sacrificio y de fidelidad. Una Comunión donde se exija mucho, sí, pero donde nadie sea despreciado por venir de lejos, por no conocer todavía nuestras formas o por cargar con las huellas visibles de la época desordenada en donde vivimos y que de una manera u otra a todos nos ha marcado.

La corrección, cuando sea necesaria, debe hacerse con prudencia, con caridad y con ejemplo.

El día que te sientas tentado de juzgar a tu hermano simplemente recuerda una frase: El carlismo no rebaja su doctrina para acoger. Acoge para elevar.

Dios, Patria, Fueros, Rey

Luis M.ª Flórez-Estrada Orlandis-Habsburgo
Miles Christi semper paratus.
Non prævalebvnt.

(Visited 1 times, 1 visits today)

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*