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25 de enero de 2026 0

José Manuel Almuzara: “Gaudí decía que la Sagrada Familia va lenta porque Dios no tiene prisa”

(Una entrevista de Javier Navascués).-

El experto en Gaudí analiza por qué la Sagrada Familia es una luz para la esperanza en el centenario de la muerte del genio

José Manuel Almuzara. Arquitecto, colegiado COAC-Barcelona www.almuzara.org. Presidente de la Asociación pro beatificación de Antoni Gaudí, desde 1992 (www.beatificaciogaudi.org). Embajador del Proyecto de Gaudí para Rancagua (Chile), desde 2016 (www.gaudichile.cl). Padrí d’Amici di Gaudí Bellinzona (Suïssa), da 2025 (www.amicidigaudibellinzona.ch). Embajador del Santuario y Mirador de Nuestra Señora de Vidawasi Yanahuara-Urubamba (Cusco, Perú), y Presidente del Comité arquitectónico del proyecto, desde 2025 (www.vidawasiperu.org). Colaborador en el The Gaudí Research Institute TGRI sito en la Colonia Güell, desde 2014 (www.tgaudiri.org).

¿Cómo nace su vocación como arquitecto?

Desde la edad de catorce años, creo que nació mi vocación por la arquitectura. Empezó por la educación recibida en el IEM Milà i Fontanals en Barcelona, donde cursé el bachillerato elemental y superior y el curso de preuniversitario, destacando mi interés por el dibujo, las matemáticas y la historia del arte.

¿Cómo fue conociendo la obra de Gaudí y convirtiéndose en uno de los mayores expertos?

Hace cincuenta años, con ocasión de realizar un trabajo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, ETSAB, conocí al arquitecto Lluís Bonet i Garí, al que acompañé para realizar croquis de algunas Masías del Maresme. Poco tiempo después, me invitó a visitarle en el Templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona y ahí conocí al arquitecto Isidre Puig Boada, ambos discípulos de Gaudí y ambos encargados del proyecto y dirección de las obras del Templo expiatorio.

Del arquitecto Francesc de Paula Cardoner i Blanch, colaborador y director de las obras durante unos años, aprendí especialmente la importancia de la simbología en la obra magna de Gaudí. Y así empezó mi interés en conocer, no solo al arquitecto, sino al hombre y cristiano.

¿Por qué considera que La Sagrada Familia es una luz para la esperanza?

Porque se construye como templo expiatorio, esto quiere decir que ha de nutrirse de sacrificios, decía Gaudí; si no se pudiese alimentar con ellos sería una obra débil y no se acabaría. El Templo de la Sagrada Familia lo hace el pueblo y se refleja en el mismo, por eso es su manera de ser. Es una obra que está en las manos de Dios y en la voluntad del pueblo. El arquitecto, viviendo con el pueblo y mirando a Dios, va haciendo su trabajo. La Providencia, según sus designios, es la que lleva a cabo la obra”.

Por tanto, a pesar de las circunstancias a veces difíciles, desfavorables, la Sagrada Familia sigue adelante, eso sí, debe tener en cuenta, o debería tenerla en cuenta, el Acta de la Primera piedra, del 19.03.1882:

El 8 de diciembre de 2021 se culminó la torre dedicada a la Virgen coronada con una estrella. ¿Qué repercusión tuvo este hecho?

Supuso la culminación de algo muy especial, como es que María, Nuestra Madre, nos iluminara desde sus 138 metros a cada uno de nosotros y a la ciudad de Barcelona. Un momento muy importante y para mí una señal clara de Gaudí, porque la estrella esta en la culminación de la torre dedicada a María, y en la vertical desde la clave de la Cripta, el inicio del Templo, y ¿que representa la clave?

La clave es a nivel técnico, una piedra fundamental, piedra central y superior que cierra la bóveda, formada por doce nervios que se inician en doce pilares, crucial para la estabilidad estructural, y que destaca decorativamente por un grupo escultórico: “el SÍ de María” (la Anunciación de la Encarnación). Sobre este SÍ se construye la Sagrada Familia, se construye la Iglesia.

¿Qué supondrá la inauguración de la torre de Jesucristo en el año 2026, en el centenario del fallecimiento de Gaudí?

Otro momento muy especial, la torre más alta de la Sagrada Familia, la dedicada a Jesucristo, con una Cruz con cuatro brazos horizontales y así podemos identificarla desde cualquier punto de vista, la Cruz símbolo importante para el cristianismo, y para Gaudí que la puso en sus obras y la aceptó en su vida; Jesús se dirige hacia la Cruz e invita a sus discípulos a seguirlo: “Si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga”.

Contra toda lógica humana, la cruz no implica desventura, desgracia que hay que evitar a toda costa, sino oportunidad de acompañar a Jesús en su victoria. En la lógica de Dios el camino que conduce al triunfo glorioso sobre el pecado y la muerte pasa por la pasión y la cruz.

Muchos se lamentan de que parece que la Sagrada Familia nunca se va a terminar, pero ¿qué aspecto positivo ve al hecho de que el templo aún esté por acabar?

Decía Gaudí que “la obra de la Sagrada Familia va lentamente, porque el Amo de esta Obra no tiene prisa”. Y añadía: “El Templo crece poco a poco, pero eso ha pasado siempre en todas las cosas que han de tener larga vida, las cuales suelen tener interrupciones. Los robles centenarios tardan años y años en ser grandes, y, a veces, un año de helada interrumpe su crecimiento; en cambio las cañas crecen rápidamente, pero en otoño el viento las abate y se secan”.

La vida personal también esta en continuo crecimiento, construyéndose, con luces y sombras, a veces con paradas, pero siempre con la esperanza de volver a empezar, a reemprenderla con paciencia, con confianza. La Sagrada Familia es un templo vivo que ha superado guerras, pandemias, campañas contrarias, cuyas piedras hablan, impactan y convierten.

¿Por qué la esperanza para Gaudí es una mirada vertical?

Toda la obra de Gaudí en general, civil y eclesiástica, creo que debemos leerla en vertical. Por ejemplo, en la fachada del Nacimiento (única que diseñó y se construyó casi completamente en vida de Gaudí) existen tres portales, basadas en las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, necesarias, según mi opinión, para entrar y permanecer en la Iglesia…

El portal de la Esperanza contiene unas esculturas dispuestas en su lectura vertical que te llevan de la matanza de los Inocentes, la huida a Egipto, Jesús niño preguntado a San José por la muerte, los abuelos (Santa Ana y San Joaquín), los desposorios de María y José, culminado con una barca gobernada por san José y el Espíritu Santo en forma de paloma, y en lo más alto, el Cavall Bernat, piedra del macizo de Montserrat, con la inscripción Sal-va-nos, petición a María. Gaudí no predica con palabras, sino que “esto lo realizó Antoni Gaudí no con palabras sino con piedras, trazos, planos y cumbres” de la homilía de Benedicto XVI en la Consagración de la Sagrada Familia, 7.11.2010.

¿Por qué la Natividad es otro gran motivo de esperanza?

La Natividad está representada en el Portal de la Caridad, Jesús nace por ti y por mí, para redimirnos, y la lectura vertical del portal es una oda a la esperanza. En resumen:

Se inicia con una columna salomónica con le genealogía de Jesús según san Mateo, con una serpiente y la famosa manzana, con una reja diseñada y realizada por Gaudí, para proteger la piedra y significar que el pecado original y el propio nos tiene atrapados, pero Jesús nace para liberarnos, y se manifiesta a los pastores y Reyes, los ángeles cantan y tocan instrumentos musicales.

Vamos subiendo y vemos el SÍ de María, origen de la Encarnación, y termina con ángeles, el pelícano (la Eucaristía) alimento imprescindible, según Gaudí, que recibía diariamente, para alcanzar el cielo (representado por el ciprés con las palomas, las almas).

¿Cómo se ve la esperanza en la fachada de la Pasión?

Distinta a lo que Gaudí proyectó después de una larga enfermedad:

En 1911 Gaudí estaba muy enfermo. El doctor Santaló le buscó alojamiento en Puigcerdá (provincia de Girona) en donde le cuidó todo el tiempo que duró la enfermedad (fiebres de malta), atendiendo a sus clientes entre Barcelona y aquella población pirenaica, informando a los amigos del arquitecto de su evolución. Al enfermo se le ocultó su gravedad, pero él la presintió, por la extrema debilidad que le dominaba. Entonces quiso hacer testamento.

Estuvieron en Puigcerdá, mossen Gil Parés, el doctor Torras i Bages, don José Mª de Dalmases, don Eusebio Güell, el escritor Joaquim Ruyra y el músico Lluís Millet. Berenguer, auxiliar de Gaudí, le visitaba esporádicamente para informarle del curso de las obras, tanto de la Sagrada Familia como de la Colonia Güell, en la que él también intervenía. Rubió y Jujol se hicieron cargo de las obras en la catedral de Mallorca”.

Mi itinerario con el arquitecto” Joan Matamala Flotats, editorial Claret, año 2011, pág. 220-222

Con palabras de Gaudí: “La actual fachada de la Pasión la proyecté en el dolor, en 1911, cuando estaba enfermo en Puigcerdá, donde llegué a tal gravedad que, al ponerme en el baño, oí a una de las personas que me sostenían decir en voz baja: “Ha muerto”. La convalecencia fue larga; tenía como enfermero a un religioso camilo castellano, paisano de san Juan de la Cruz, cuyas obras me iba leyendo. La poesía del santo, el religioso la leía tan bien que no sólo me consolaba, sino que iba aupando mi espíritu para que continuase meditando sobre el portal de la Pasión, que finalmente dibujé sobre el papel. Como que la convalecencia fue larga, tuve tiempo para estudiar y meditar el citado portal”.

El templo de la Sagrada Familia” de Isidre Puig Boada, ediciones de Nuevo Arte, thor, año 1982, pág. 150

El proyecto de Subirachs “ROMPE” con la unidad establecida por Gaudí entre las dos fachadas secundarias, Nacimiento y Pasión, basadas en 3 portales de acceso a la Basílica (dedicados a la fe, esperanza y caridad, cuyos grupos escultóricos deberían relacionarse con dichas virtudes).

Este comentario NO pretende ser una crítica a los grupos realizados por el escultor Josep Mª Subirachs (1927-2014), autorizado para realizar su proyecto por la Junta Constructora de la Sagrada Familia; es una información para hacer pensar, para darnos cuenta del ¿por qué? de la disposición de Gaudí de los grupos escultóricos en la fachada de la Pasión, en los que destacaría la Cruz y la institución de la Eucaristía (no contemplada por Subirachs), muy importantes en la vida y obra de Gaudí.

Y finalmente no podía faltar la esperanza en la fachada de la Gloria

Decía Juan Matamala Flotats en su libro “Mi itinerario con el arquitecto”:

Gaudí se entregaba al cometido de esta fachada (de la Gloria) todas las mañanas, después de oír misa y recibir la eucaristía. Ni una sola línea subsiste de los años de su primer proyecto, pero el que ahora realiza –ideado, como el de la Pasión, durante su estancia en Puigcerdá- lo hace en una mesa que parecía de un predicador en las vísperas de un sermón, pues estaba abarrotada de libros sagrados, de libros de liturgia y de obras de los Santos padres, en los que buscaba su inspiración de fondo.

Plasmará así la idea tan importante en San Pablo de la “gloria de Dios”, según la sentencia del salmista: “los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos”. Una catarata de símbolos se hermana en este testimonium Gloriae del artista, que es la culminación de su personal reflexión religiosa, como lo es de su vida de arquitecto”.

La fachada de la Gloria refleja la singular vida religiosa de Gaudí, y su conocimiento del Nuevo Testamento, -nuestro arquitecto manifiesta siempre una especial atracción por el Apocalipsis-, y del Magisterio de la Iglesia. La fachada de la Gloria es una guía de la espiritualidad cristiana, que, desde el sótano hasta las cumbres de las torres, nos va indicando un ascenso personal en la relación con Dios Trinidad a través de la historia de la salvación narrada en el Antiguo testamento y en el Nuevo testamento.

En resumen, los estudios y avances recientes, este año jubilar de la esperanza, la proximidad de que el Venerable Antoni Gaudí sea declarado Beato, me suscita “pensar, practicar y predicar” que la obra de la Sagrada Familia nos alegra, atrae e impacta, convierte, y me hace pensar que, por encima del criterio de los arquitectos, escultores y artistas, lo más importante es:

Recordar, sobre todo, al que fue alma y artífice de este proyecto: a Antoni Gaudí, arquitecto genial y cristiano consecuente, con la antorcha de su fe ardiendo hasta el término de su vida, vivida en dignidad y austeridad absoluta… Él mismo, abriendo así su espíritu a Dios ha sido capaz de crear en esta ciudad un espacio de belleza, de fe y de esperanza, que lleva al hombre al encuentro con quien es la Verdad y la Belleza misma. Así expresaba el arquitecto sus sentimientos: “Un templo es la única cosa digna de representar el sentir de un pueblo, ya que la religión es la cosa más elevada en el hombre”. Benedicto XVI, Homilía en la consagración del Templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona, 7.11.2010.

De esta manera, sabremos decidir con el espíritu y el método de Gaudí, no quedándonos en meros aspectos arquitectónicos, sino descubriendo la síntesis; como tan bien nos lo dejó escrito el arquitecto, discípulo de Gaudí, Isidre Puig Boada en su libro “El Templo de la Sagrada Familia. Síntesis del arte de Gaudí”.

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