Ir al contenido

“Me encantaría abrazar a un indepe para decirle: ‘Tío, os han engañado'”

3 de septiembre de 2018 0 Acción

Entrevista realizada a Jaume Vives por el diario El Mundo, la que transcribimos a continuación.

Jaume Vives (25 años) llega en bicicleta a la casa que comparte con su mujer en Sant Cugat del Vallés. Es el primer ministro de Tabarnia -ayer mismo presentaron ante el Parlamento Europeo su proyecto de separar de Cataluña varias comarcas de las provincias de Tarragona y Barcelona y constituir con ellas la décimo octava comunidad autónoma-. Tabarnia, una sátira urdida para poner a los nacionalismos frente al espejo. Hace calor, resopla. Es amable, pelín nervioso. Algo naif. No para quieto. Enseña todo. Sus colección de Tintín, sus libros, la boina carlista, el huerto en donde poco a poco le van saliendo los tomates… Son las seis de la tarde y, medio en broma, medio en serio, ofrece una copita de moscatel. «¿Y un tequila?».

Vives es demasiado joven para tomarse nada en serio. Ni siquiera el humor. Cuenta que tiene un baúl lleno de recuerdos. Ahí guarda toda la parafernalia nacionalista que va arrancando de las calles de Barcelona. Banderas, carteles,  cruces, los dichosos lazos amarillos… «Tengo una brigada». Explica que tienen que actuar de noche, en el anonimato, porque el nacionalismo aún sigue empeñado en negar la evidencia. La Cataluña no independentista existe. La estrategia es amedrentar. «Es como la señora a la que grabaron quitando las cruces de la playa. Ahora todo el mundo sabe su nombre, en dónde vive… De los nacionalistas que la increparon, no han salido datos».

Sin pretenderlo Vives es uno de los símbolos de esa Cataluña que se niega a claudicar ante los continuos embates del nacionalismo. Él, insiste, sólo es uno de tantos que quiere seguir siendo español. Uno entre el millón de personas que salieron a la calle el 8 y, también, el 29 de octubre para gritar lo evidente: que Cataluña es España. Aquellas fueron las primeras manifestaciones puramente trasversales. El comunista Frutos caminó junto a Piqué, ex ministro de Aznar. Y Teresa Freixes gritó ¡viva el Rey!, mientras los manifestantes coreaban Y viva España.

Paradójicamente, antes del 6 de octubre de 2017, a Jaume Vives no le gustaba Manolo Escobar. «Le conocía poco. Yo era más de ska, de rumba. Música catalana en general». Sin embargo, todo cambió después del 1-O durante la semana en la que Cataluña se asomó al abismo. Habían pasado muchas cosas: la actuación de las Fuerzas de Seguridad del Estado, la huelga general, la fuga de empresas, el discurso del Rey… «Tras el referéndum se nos hincharon las pelotas y decidimos que había que hacer algo». ¿Y qué se podía hacer frente a las malas caras en el ascensor o las esteladas que un vecino le pintaba en el buzón? Poner el himno de la Guardia Civil, Manolo Escobar… desde el balcón de la casa que la familia Vives tiene en Sarrià-Sant Gervasi (el barrio de mayor poder adquisitivo de la ciudad condal). Algunos vecinos (los mismos que cada noche durante 20 días habían estado aporreando la olla de La Creuset) le increpaban: «Déjanos dormir», «Drogas, no». Él respondía con un megáfono. «Oye que nosotros no somos de la CUP».

Sin embargo, aquel muchacho de 25 años era un caso sintomático de lo que se vivía en Cataluña. Vives representaba hastío ante la apropiación del nacionalismo catalán (que ni siquiera representa a la mayoría) del espacio público. En parte, explica, se trataba de un complejo. «El problema es que durante muchos años, hemos estado callados porque nos hemos creído lo que decía el nacionalismo. Que España era algo así como muy autoritario, que la bandera era algo así como facha, de frikis… Pero mira, cuando los ves a ellos… Hostia, que el otro día vi a uno que iba envuelto en una estelada gigante y en las zapatillas, también… Bueno que los frikis son ellos».

Por eso, cada noche después del referéndum se asomaba al balcón y, azuzado por su familia y amigos, les dedicaba una buena perorata en catalán a sus vecinos independentistas. «Nosotros somos la contrarrevolución de las sonrisas. Vosotros, que aquí, en el barrio de Sarrià estáis tan oprimidos… Insultando a los agentes de la Guardia Civil (…) que vienen a trabajar y tienen familia como vosotros», decía. Y ponía Y Viva España a toda pastilla. Casualmente, uno de los vecinos que le observaba admirado, le grabó de balcón a balcón una noche con el móvil.

En menos de 24 horas el vídeo dio la vuelta a toda España y a la mañana siguiente Vives estaba en los programas de Ana Rosa y de Susanna Griso. Dos días después, un millón de personas recorrían las calles de Barcelona con banderas españolas y cantando Manolo Escobar.

A Vives todo eso le queda lejos. La suya no fue una juventud fácil. Los dislates clásicos (drogas, peleas con los padres…) se los curó haciéndose periodista y escribiendo libros. El primero, Las putas comen en la mesa del rey (Círculo Rojo) versaba sobre la pobreza en Barcelona. Vives la conocía muy bien porque había convivido con ella cuando se fue de casa.

Después se marchó a Líbano e Irak para grabar Guardianes de la Fe, un documental sobre los cristianos perseguidos, y desde entonces lo «enseña por las sacristías» de medio mundo. Es un católico orgulloso. ¿Radical? «En algunas cosas, como en el amor, es bueno serlo», responde muy serio. ¿Y ese empeño de la Iglesia catalana por mostrar su apoyo a la causa independentista? «Pasa como con la sociedad. No es una mayoría. No entiendo el empeño de algunos por dividir a la sociedad. Me encantaría coger a un nacionalista y abrazarle para decirle: Tío, os han engañado».

(Visited 283 times, 1 visits today)

Deja tu comentario

Ahora Información agradece su participación en la sección de comentarios del presente artículo, ya que así se fomentan el debate y la crítica analítica e intelectual.


No obstante, el equipo de Redacción se reserva el derecho de moderar los comentarios, sometiéndolos a una revisión previa a su autorización.


Aquellos comentarios que lesionen el honor de terceros o incluyan expresiones soeces, malsonantes y ofensivas no serán publicados.


Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*