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7 de octubre de 2023 0

¿Por qué ahora salen a la luz documentos muy comprometidos de Montejurra-76?

(Por José Fermín Garralda)-

AYER, día 5 de octubre, se llenó la sala de conferencias del Palacio del Condestable de Pamplona, para escuchar al periodista e historiador dr. Manuel Martorell. ¿El título de la convocatoria?: “Por un nuevo relato histórico de la Transición democrática. Los nuevos documentos Montejurra 76”. Convocó el Ateneo Navarro.

Prolongado artificialmente hasta hoy el ya “lejano caso” Montejurra-76, ahora recibe un “nuevo impulso” gracias a 50 nuevos documentos oficiales muy comprometidos, unos confidenciales y otros secretos. Este tema, reiterativo durante casi 50 largos años al socaire de unos hechos luctuosos, y mantenido con todo el apoyo intencionado de la prensa anticarlista para perjudicar al Carlismo, cobra un nuevo interés y ofrece nuevas perspectivas. Que la prensa perjudicó al Carlismo, no cabe duda, pues año tras año la gente recordaba la versión oficial de la “pelea entre hermanos”, y de paso las desgracias de toda  guerra civil, provocada siempre por los mismos, que como aviso de ellas llegarían a caer en los extremos de 1976. Pues bien: ¿qué tendrá que decir a partir de ahora la prensa? ¿Dirá lo mismo de siempre o los derroteros del “caso” irán por otro lado?

Este tema es una historia interminable llena de implicaciones, como todo lo calculado, artificial e intencionado. ¿Cuándo y cómo cerrarán “el caso” Montejurra 76?

Han visto la luz unos importantes documentos que ponen en entredicho las instituciones del Estado español en 1976. Han tardado casi 50 años en ver la luz, no sabemos dónde terminará esto, y para qué se actúa de nuevo ahora. También dejaremos para otra ocasión la inquietante pregunta de por qué estos documentos han tardado tanto en salir al conocimiento público. Lo que ahora importa es que la gente tendrá que cambiar de “chip”, aunque siempre los verdaderos carlistas salieron indemnes de cualquier implicación.

* * *

Un documental sobre los hechos precedió la charla-conferencia. Tras él, el autor contó lo que había publicado en tres largos artículos del rotativo “Diario de Navarra” (9, 11 y 12-I-2023) y en otro inserto en el tendencioso periódico “Público” (11-I-2023) de Madrid, redacciones éstas que no son de fácil el acceso.

Los contenidos de dichos 50 documentos oficiales son incontrovertibles (aunque sin duda el lector -añadamos nosotros entre paréntesis- tendrá que leerlos despacio y en su totalidad). Añádase a ello la necesidad de realizar una detenida lectura entre líneas, como ha hecho el ponente sr. Martorell (sin que por ahora nosotros sepamos hasta dónde puede llegar dicha lectura, y si nos acercará al por qué los textos han tardado tanto en ver la luz).

La tesis del dr. Martorell es que las instituciones del Estado han mentido conscientemente y han transmitido un relato falso desde el origen de los hechos. Todo ello es muy grave y difícil de corregir. (También -añadimos- parece tarde para vindicar con éxito la imagen del Carlismo, y, aunque la del verdadero nunca se resintió, siempre reaparece el cuento de las “divisiones”, buscadas sin duda por la Revolución). En desprestigio del Carlismo, la tesis del Sr. Fraga es que lo ocurrido “fue una pelea entre hermanos”, y pelea muy violenta. El relato oficial divide a sus agentes en buenos y malos. Los primeros serían los de la Unión Nacional Española –franquistas  y juancarlinos- y don Sixto, y los malos los huguistas marxistizados. (Sin duda, hoy las valoraciones de la partitocracia serían al revés. Lo cierto es que por entones muchos carlistas, siguiesen o no la institución de autoridad de la Regencia Nacional Carlista de Estella, advirtieron la manipulación que sufrieron ambas partes y no fueron a la Montaña).

El de 1976 no fue el primer intento, pues hubo otro en 1973, que no tuvo lugar porque no se dieron las condiciones adecuadas. Alguien guardó los documentos de 1976, y otros han creído que es ahora cuando se dan tales condiciones. (De todas maneras –añadimos- sigue en pie el enigma de estas últimas ).

Los documentos insinúan que el enfrentamiento entre hermanos era conveniente, aunque no se buscase lo que finalmente ocurrió: dos muertos y 30 heridos, y también que los huguistas estaban preparando grupos de acción violenta. Dan idea de un plan civil y un plan policial, ambos en estrecha relación. Hubo estrechas conexiones entre Ruiz de Gordoa -utilizado como “cabeza de turco” y que según decía su plan estaba aprobado por la superioridad-, don Sixto, Fraga (amigo del primero), Arias Navarro, Adolfo Suárez, en suma, los Ministerios de Información y Turismo que debiera explotar la versión de lo ocurrido, de Gobernación, del Ejército, y luego el Movimiento. Así quedarían implicados importantes organismos del Gobierno, y ante la oposición de los tradicionalistas a acudir, se echó mano a personajes del terrorismo internacional. (Ya hemos dicho que, por su gravedad, habrá que comprobar de nuevo todos los extremos).

Según el ponente, sólo el ministro de Gobernación podía dar permiso para pasar los controles de la policía. Se dieron salvoconductos de forma discriminada. El plan civil se atrevió a decir que el Ejército debía facilitar cuarteles para que los viajeros pasasen la noche. Los autobuses los iban a pagar los distintos gobernadores civiles. Se compraron miles de garrotes de campo y 6.000 brazaletes identificativos, se detendría a los jóvenes en los controles, y habría 50 policías de paisano.

Por su colaboración, Ruiz de Gordoa se encontró con la concesión de la máxima condecoración Gran Cruz de Isabel la Católica, pero pensó que era mejor posponer la fecha por estar próxima a los hechos: la carta de Fraga donde le anuncia la concesión era del 15-V-1976. Al final, no quiso recibirla por sentirse utilizado, rompió su amistad con Fraga y rechazó a don Juan Carlos.

También según el ponente, el Gobierno destruyó el partido dirigido por don Carlos Hugo, y no lo legalizó aún estando en plena Transición. (Para nosotros –añadimos- lo que el Gobierno quería realmente era destruir al Carlismo). Eran poquísimos los que fueron con don Sixto y la UNE. Según el dr. Martorell, entre los que siguieron a don Carlos Hugo había juventud y militancia, movilización y organización, la que más en España después del número 1 que era partido comunista. Así es como el Gobierno consiguió la desaparición política del partido más viejo de Europa, un partido antifranquista, que no funcionaba como un partido de arriba hacia abajo, y era realmente popular. Para colmo, los involucrados pudieron acogerse a la amnistía de diciembre de 1977.

Según el ponente, se solicitó a Carlos Ibáñez –según las memorias de éste- que movilizase a los vizcaínos, y no lo hizo. Tampoco acudieron los del Maestrazgo, ni otros tradicionalistas. (Me pregunto ahora: ¿por qué omitir en la charla toda referencia a la Regencia Nacional Carlista de Estella, que era muy conocida e incomprendida, y hasta alguno como Clemente calificó de “tercera vía” en el Carlismo?).

* * *

Llegó el TURNO DE PREGUNTAS, de inicio un poco renuente, según costumbre.

Un asistente preguntó por qué o cómo el Carlismo pasó de ser un movimiento fascista en 1936 al socialismo autogestionario posterior. El ponente advirtió la complejidad de la pregunta. Pero no admitió que el Carlismo hubiese sido fascista,  argumentando su defensa de los cuerpos intermedios, los Fueros, la exigencia de una monarquía tradicional después de una breve etapa de dictadura de orden tras la guerra.

Le siguió otra breve exposición y pregunta, que es fácil de recordar por ser del que esto firma. Dijo así:

“Gracias al auditorio por estar aquí y desde luego al ponente por su exposición. Me llamo José Fermín Garralda, y soy presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra.

Gracias por tratar este tema. Un tema muy doloroso para todos. Ya leí lo que Vd. escribió en “Diario de Navarra”. Estoy de acuerdo con lo central que Vd. dice. Cuando ocurrió aquello, yo tenía 18 años. Era carlista como otros jóvenes, y nos dijeron: “¡No vayáis, no vayáis!”. (Una voz: “¿quién os lo dijo?”). Nos lo dijo “El Pensamiento Navarro”, en una Nota-Declaración de la Regencia Nacional Carlista de Estella, que afirmó que los carlistas no tenían que ir a Montejurra sino que debían asistir al acto de Montserrat, a celebrar próximamente en mayo (1). Así lo hicimos. Todos estábamos convencidos que iba a ocurrir algo muy grave, y después que lo ocurrido se había organizado desde las instituciones del Estado. Por eso, lo que le he escuchado ya lo sabía. Y se lo agradezco. Es un tema tremendo. Se tenía que haber sacado los documentos antes. Se ha mentido a todos. También mienten los libros de texto escolares. Y las mentiras que todavía habrá y saldrán a la luz, aunque no todo salga a flote. Es tremendo. Menos mal que alguien guarda los documentos. Ya sabemos que doña Berta quemó buena parte del archivo del rey Carlos VII. He llegado 5 minutos tarde, y no sé si habrá comentado ésta pregunta: ¿Por qué sale este tema ahora? En realidad –repito- lo que le he escuchado no me ha parecido nada nuevo: ya lo sabía pero no podía demostrarlo. Así que gracias otra vez. Al contertulio anterior diré que el Carlismo no es fascista, ni autoritario, y que estamos hasta el gorro que digan eso. Por todo lo dicho, agradezco de nuevo al ponente su exposición y estoy de acuerdo con él”.

El ponente rogó que las intervenciones fuesen breves. Estas dos carpetas y sus 50 documentos se entregaron a la UPNA y hacia los años noventa alguien consideró que no era oportuno publicar los documentos porque ponían en mal lugar a don Juan Carlos. Ahora se dan las condiciones adecuadas. (Conforme, pero dichas condiciones que desconocemos, resultan inquietantes).

El tercer interviniente preguntó sobre si se han cumplido los dos objetivos que según las familias carlistas tenía lo ocurrido: desprestigiar al Carlismo y hacer girar a los agentes a posiciones extremas, para que la sociedad los conceptuase de dicha manera, con la consiguiente exclusión.

Para una historiadora del arte asistente, era extraño que hoy no se diga “mi padre es o fue carlista”, sustituyendo esta expresión por otra muy diferente: “mi abuelo era carlista”. ¿Qué ha provocado la rotura de un eslabón de la transmisión familiar? Porque lo propio del Carlismo es la transmisión en la familia. (Yo me pregunto: ¿será que romper la transmisión se debe al no-Carlismo del partido EKA?). Luego intervinieron otros asistentes, pero siendo las nueve de la noche, quien esto escribe debió salir en dirección a donde cayó San Ignacio de Loyola el 21 de mayo de 1521.

(1) Era una Nota o Declaración situada en el mejor lugar del periódico: parte superior izquierda: “Carlistas y españoles de buena voluntad” (7-V-1976). Sobre ello: GARRALDA, J. F., “Papeles del Gobierno y papeles de la sociedad sobre Montejurra-76” en “Ahora Información” 17-I-2023. INFORME Montejurra’76, Bayonne, 1977, 121 + 14 pp. El formato de este Informe es muy propagandístico; CLEMEMTE JC, COSTA C.S., Montejurra76. Encrucijada política, Barcelona, Ed. La Gaya Ciencia, 1976,205 pp. Este libro se terminó de imprimir el 31-V-1976: redacción, confección e impresión se realizó en menos de un mes.

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