25 de febrero de 2018 0

Novedades sobre los teléfonos móviles

Este fin de semana se reunen, en Barcelona, los grandes innovadores de la tecnología móvil. En el extenso calendario de temas a tratar me llaman la atención la ausencia de los siguientes puntos:

La tecnología digital como forma de apartarse de la realidad: gracias a ellas millones de personas viven en un mundo que nada, o muy poco, tiene que ver con el real. Esos minutos en los que surgen las ideas son absorbidos por algún juego, quizás un comentario anodino de algún amigo o conocido.

De cómo los jóvenes pasan la vida con la cabeza agachada. El fenómeno ha llegado a tal grado de idiotez,  que muchos ayuntamientos se plantean colocar las señales de tráfico sobre el suelo. Conocí a alguien que siempre caminaba agachado buscando billetes, objetos perdidos y monedas sueltas. Evidentemente estaba enfermo. Nunca pude suponer que ese mal fuera tan contagioso. Ahora, en nuestros días, es la norma y supongo que en poco tiempo nuestra sociedad estará llena de personas con “giba” y andar alterado.

El uso masivo de los móviles facilita el control de la información  por parte del Estado, siendo de esta forma, el llamado cibercontrol, una de las formas más agresivas y dictatoriales conocidas. Es posible saber cuándo y cómo y con quién hablamos en cualquier momento.

El uso de los móviles permite nuestra localización, casi exacta, complementada con el uso de tarjetas electrónicas y cámaras en cualquier lugar. Durante un tiempo pensaron, idea no desechada del todo, en colocarnos microchip debajo de nuestra piel. Ahora saben que no es necesario: es suficiente con que cada persona costee, y de su propio bolsillo, un aparato que cumple ventajosamente esa función. Digamos que es como si un preso comprara la cadena y la bola que, antaño, se usaba para limitar sus movimientos.

Los efectos de los móviles para la salud. Hay un amplio debate sobre los efectos de los aparatos electrónicos (incluyendo móviles y antenas amplificadoras de sus señales) sobre nuestra forma de dormir, el desarrollo de diversas enfermedades, etc. Pues bien, de forma curiosa, de estas cosas ya no se habla. No son socialmente deseables.

Tampoco del llamado Coltán del Congo y la mortandad y esclavitud que ocasiona. Las empresas y usuarios de móviles estamos financiando a los llamados “señores de la guerra”. Pero ¿para qué hablar de temas desagradables?

En definitiva, sería deseable un debate planteado en los siguientes términos ¿qué tecnología necesito? ¿cómo satisfacer mis necesidades tecnológicas en materia de comunicación?

La realidad es muy distinta y podría resumirse en lo siguiente: crea tecnología. Da igual que no sirva para nada.

También es curioso que siempre se escoja a España para eventos tan singulares.

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