25 de mayo de 2020 0

Hna Paqui: “Dios se manifiesta a través del dolor y del sufrimiento de los “fuertes”, que a los ojos del mundo son débiles”

Las siervas del Hogar de la Madre tienen 3 comunidades en Ecuador. La primera la que fundaron en Chone, Manabí, donde se dedican especialmente al apostolado con los jóvenes, tanto en colaboración con la parroquia, como catequistas, dando formación a diversos grupos, etc, como a nivel de movimiento, en la formación de los jóvenes y laicos del Hogar de la Madre, cuyas misiones son: La defensa de la Eucaristía, la defensa del Honor de Nuestra Madre especialmente en el privilegio de su virginidad y la conquista de los jóvenes para Jesucristo.

En la comunidad de Playa Prieta tienen una Unidad Educativa con más de 400 alumnos, donde también imparten catequesis en diferentes sectores, y la Comunidad de Guayaquil, en la que colaboran con 3 instituciones educativas en la atención espiritual, labor de catequesis y misiones en las zonas más pobres de la ciudad. Hablamos con la Hna Paqui sobre cómo han vivido la experiencia en estas comunidades.

¿Cómo están viviendo la crisis del Coronavirus en una región tan pobre y precaria?

Por ciertas circunstancias relacionadas con la dificultad de recibir los sacramentos, la comunidad de Guayaquil nos trasladamos temporalmente a Manabí. Seguimos muy de cerca la situación en Guayaquil, ya que allí continúan los siervos, los jóvenes y laicos del movimiento.

En Guayaquil fue muy duro, sobre todo al comienzo, ya que inmediatamente los hospitales se vieron colapsados y no tenían capacidad de atender a más enfermos, por lo que incluso se vieron escenas de muertos por las calles o el cadáver en las casas durante varios días. Poco a poco fue mejorando la situación, pero ha sido muy dolorosa.

También atendemos a familias que están apadrinadas y nos llegaban noticias de la extrema necesidad que estaban pasando, una situación de verdadera hambre, así que con los laicos del movimiento nos organizamos para poder atender las necesidades más urgentes.

 

En Manabí la situación, de momento, ha sido menos trágica, pero aún continúa. Del mismo modo, también aquí nos hemos intentado hacer llegar alimentos a los más necesitados. En las bolsas de alimentos incluíamos rosarios, o las lecturas del evangelio, porque no solo de pan vive el hombre…

 

¿Cuáles han sido los momentos más duros?

 

Yo diría que el momento de tener que dejar la comunidad de Guayaquil para asegurarnos la recepción de los sacramentos, pero para nosotras, la relación con Dios es lo más importante, es la fuente de donde nos alimentamos, y si Él nos falta, nos falta todo. Sin recibirle a Él no tendríamos la fuerza de llevar a los demás lo que más necesitan.

A los pocos días de comenzar la situación, llamaban los alumnos y algunas madres de familia. Cada día nos comunicaban de la muerte de alguien cercano. Había que fortalecer, consolar, e intentar que se elevara la mirada al Cielo. ¡Estamos hechos para el cielo!.

Algunos nos llamaban para que les ayudásemos a conseguir una caja para el difunto, o transporte para ir al hospital a por el cadáver del esposo, o cosas similares que partían el corazón.

Dios se manifiesta a través del dolor y del sufrimiento de los débiles…

Yo diría que Dios se manifiesta a través del dolor y del sufrimiento de los “fuertes”, que a los ojos del mundo son débiles. Jesús en el huerto, en medio del dolor decía: “Si es posible pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya”.

Es muy aleccionador el hecho de que en medio de tantísimo sufrimiento no he escuchado ni una palabra de reproche a Dios, sí de mucho dolor, muchísimo, pero de aceptación de su voluntad, ningún reclamo, solo súplica dolorosa y aceptación. Esto es toda una lección para los que somos orgullosos. A la rectora de un colegio donde ayudamos, se le han muerto en una semana dos hermanos, y de sus labios solo escuché santa resignación.

 

Especialmente heroico es el caso del Padre Kevin y un aspirante, encerrados con los enfermos para atenderles…

Los siervos, que son nuestros hermanos, han demostrado ser sacerdotes con el Corazón de Cristo. En Guayaquil han hecho aquello que se les ha permitido, estando disponible todo lo posible a su alcance, y sufriendo por no poder hacer más.

En Manabí, permitieron al P. Kevin atender a los enfermos de COVID19 y personal sanitario. La condición fue que permaneciese interno en el hospital, así que ya llevan 15 días él y un candidato que es psicólogo. Asombra la alegría y la disponibilidad para ejercer esta misión. Los primeros días además el equipo de prevención era insuficiente, pero él ni lo comentó. Nos enteramos por unas fotos que nos enseñaron, así que se hizo lo que se pudo para hacerle llegar algo más seguro.

Al principio iba a atender solo un hospital, pero finalmente atendió 3 hospitales de la ciudad. Creo que los demás siervos sentían “santa envidia” de él. Estoy segura de que todos tenían la misma disposición de ir.

 

Háblenos de las diferentes procesiones y actos religiosos que han podido realizar….

En Chone, nuestro párroco, P. Darío, es un sacerdote con mucho celo por las almas, así que hemos trabajado muy alegres este tiempo. Las personas no tienen acceso a los sacramentos, así  que si ellos no pueden ir a Jesús, Jesús quería ir a ellos.

Primeramente sacamos la imagen de Jesús de la Buena Esperanza, patrón de Chone por la ciudad. Eran momentos de mucho dolor y se veía reflejado en los rostros de las personas que salieron a balcones y veredas a recibir la visita de Jesús. Posteriormente nos pareció que el Santísimo era el único que podía dar consuelo, y así fue. Salimos por las calles, subidos al camión de los bomberos, con una custodia de metro y medio.

El Señor estaba hermosísimo. Esta vez era patente el consuelo que recibían, y para nosotros también era consolador. Pasamos por los dos hospitales de la ciudad, y el personal sanitario salió a recibir la bendición. Por una doctora que conocemos, sabemos que eso les fortaleció, y que comenzaron a rezar todos los días en el hospital la corona de la Divina Misericordia. Por último, quisimos sacar a la Virgen el día de la Madre, que aquí es el 2 domingo de mayo, y eso fue una explosión de alegría. Los hijos se sienten seguros junto a su Madre y son capaces de olvidar el dolor.

¿Cómo les ayuda está experiencia en su vida espiritual?

Personalmente me cuesta más la carencia de atención espiritual que sufren las almas, que el tema de la salud. Entiendo que es importante cuidar el cuerpo, pero tarde o temprano morimos, y está muy por encima la vida de la gracia, así que esto ha sido muy doloroso, sin embargo ha sido una enseñanza. Todo está en manos de Dios, Él es Señor de la historia, y a través de los aciertos, pero también a través de los desaciertos, o lo que nosotros vemos como desacierto, Él va haciendo su obra de purificación y de santificación de las almas. He leído recientemente una frase de San Maximiliano Kolbe. Dice: Lo que no depende de ti es voluntad de la Inmaculada. Haz lo que esté en tus manos, pero si ya no depende de ti acepta Su Voluntad.

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