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7 de agosto de 2023 0

Garabandal: una actualidad en crecimiento, que no olvida ni empequeñece

(Por José Fermín Garralda Arizcun) –

SAAVEDRA, José Luis, Garabandal a la luz de la historia. Primera tesis doctoral sobre las apariciones, Santander, Ed. Asociación Elisabeth Van Keerbergen, 2ª ed., 2018, 301 pp.

ESTE delicioso libro del dr. Saavedra es una parte sustancial de la tesis doctoral de su autor. En él, narra y describe unos hechos con todo lujo de detalles, desde la perspectiva de la teología histórica. ¿Qué ocurrió en San Sebastián de Garabandal como huella que perdura con fuerza hasta hoy? Se trata de unas supuestas apariciones de la Virgen a cuatro sencillas niñas, acompañadas de unos hechos extraordinarios, ocurridos ante una multitud de testigos durante cuatro largos años, en una pobre aldea ganadera de Cantabria allá en los Picos de Europa, absolutamente incomunicada del mundo, entre 1961 y 1965. Estas supuestas apariciones fueron paralelas a la celebración del Concilio ecuménico Vaticano II (las comisiones preparatorias fueron en 1961), al que asistieron una multitud -unos 2.450- de padres conciliares.

I. EL GÉNERO LITERARIO. Este libro del dr. Saavedra es de historia de la Iglesia y su interés se dirige a todo el mundo. Es un libro de historia reciente, pues los hechos datan desde 1961, y se basa en una multitud de datos y testigos. Si ayer hubo polémica en ciertos ámbitos sobre las supuestas apariciones, y los fieles se dividían entre los muy partidarios o los muy contrarios,  hoy más bien hay expectación y ansia de que su realidad sea clarificada por la Iglesia jerárquica, máxime por el Mensaje que contienen.

El lector agradecerá sin duda al dr. Saavedra, la naturaleza objetiva de su investigación, basada en el método histórico, como primera tesis realizada sobre un tema que sigue abierto a la investigación y también para la Iglesia diocesana de Santander. Este método busca saber qué dice una gran cantidad de testigo sobre lo que ocurrió, o bien qué ocurrió. Pero hay más, pues “junto al estudio histórico y teológico de estas páginas, hoy se hace urgente poder contar con un estudio médico y pastoral de los numerosos milagros y conversiones que siguen atribuyéndose a las apariciones de la Virgen en Garabandal” (p. 17 y 283). La investigación la ha dirigido el dr. Miguel Lluch Baixauli, de la Universidad de Navarra.

Este comentario sobre el libro del dr. Saavedra, sólo DESEA ANIMAR A SU ATENTA LECTURA, porque en él se encontrará respuesta a lo mucho que recogemos a continuación, y a otros aspectos de omitimos, para confortarnos -añadimos- ante la gran expectación que parece existe en el mundo por lo que ocurrirá en un futuro no lejano. Este libro se dirige al conocimiento, pero abarca la inquietud religiosa, eclesial y social del lector.

II. UN ELEMENTO CLAVE EN LA REACTIVACIÓN DE GARABANDAL. Añadamos nosotros cómo hoy día, en tiempos de especialísima crisis, los hechos de Garabandal interesan cada vez más. De Garabandal se hacen eco los laicos como Santiago Lanús, Jorge Fernández Díaz, Javier Paredes y otros muchos, o bien el P. Loring S.J. (+), el P. Ángel Mª Rojas S.J. (+), el P. Javier Olivera Ravasi y sobre todo el dr. P. Saavedra etc. Muestra del creciente interés, y a pesar de haber transcurrido 62 años y 3 ó 4 generaciones, es la tesis doctoral de dicho dr. José Luis Saavedra en 2017, cuya publicación comentamos, la película Garabandal. Sólo Dios lo sabe (dir. Jackson, 2018), diferentes conferencias, el cuidado de los lugares de las apariciones en el recóndito lugar de San Sebastián de Garabandal, las actuaciones de “Iniciativa España con Garabandal”, concretamente la de “Garabandal, 40 años después” celebrada en el Ateneo de Santander (11-VII-2023), etc. Por ejemplo, Jorge Fernández dice que “la Virgen del Carmen de Garabandal” ha movido ficha en 2017, año en el que cree se ha iniciado la segunda o tercera etapa de Garabandal.

Pero volvamos al libro del dr. Saavedra, que constata la ortodoxia del mensaje de Garabandal según la autoridad eclesiástica, y remite el reconocimiento final de las apariciones al juicio de la Iglesia. La Diócesis de Santander ha atravesado unas fases muy diferentes: el asombro ante los hechos, que nada ellos y los Mensajes es contrario a la doctrina católica, declarar que no consta la sobrenaturalidad de los hechos, declarar su no sobrenaturalidad remitiéndose a causas naturales -nunca explicadas-, prohibir a los sacerdotes asistir a Garabandal y los actos de culto en el lugar (incluido el Santo Rosario), levantar la prohibición a los sacerdotes que al fin podrán ir al lugar y celebrar la Santa Misa en la iglesia del pueblo con permiso del párroco. Al fin, un obispo pidió a la Santa Sede definirse, a lo que el prefecto cardenal Ratzinger (28-XI-1992, p. 275 ss.) respondió que el obispo debía mantener su competencia sobre el caso, pudiendo hacer un manifiesto diciendo que “no consta la sobrenaturalidad”… cosa que no se hizo. Por ahora, el criterio que rige es el NON CONSTAT, de modo que la Iglesia docente ni aprueba ni condena las apariciones, dejándolas a la devoción privada de los fieles. Es una situación intermedia, por la que la Iglesia considera que no tiene todavía todos los datos necesarios para manifestarse de una manera definitiva.

III. UN LIBRO RIGUROSO. El dr. Saavedra presenta el tema con un gran rigor histórico, con la necesaria apertura libre -al fin- de prejuicios, con una exquisita prudencia hacia los pastores diocesanos de la Iglesia de Santander y, además, con un gran aprovechamiento espiritual. Ser fiel a todo lo ocurrido en esa recóndita aldea de la Montaña, y transmitirlo en su integridad, es el mejor servicio a la verdad y a la piedad popular, máxime cuando en España se observa un recelo general hacia las apariciones y Mensajes privados en el ámbito de la Fe católica. Desde luego, si Dios envía a Su Madre, es porque el Mensaje es muy necesario y especial. Cualquier revelación privada es un carisma en la Iglesia que se debe discernir y, si hay claros indicios que proceden de Dios, aprobar por quien sobre todo es Madre. Aquí se aplica lo enseñado en Lumen Gentium (Vaticano II), de que la palabra de Dios se transmite a través de la Jerarquía eclesiástica y los carismas. La conexión de Garabandal con Roma está en el origen de las supuestas apariciones, cuyas videntes siempre pidieron subordinarse a la iglesia jerárquica, reconocer a Ntra. Señora y la Iglesia sobre todo como Madre, y por la universalidad del Mensaje de Garabandal.

El dr. Saavedra presenta al público su investigación como una exposición demostrativa, y refleja cómo la ciencia histórica debe estar necesariamente abierta a la realidad investigada y transmitida, absolutamente libre de prejuicios. Se trata de una exposición rigurosa en los datos, clara, ordenada y cronológica de unos hechos simples en sí mismos pero que dieron pie a complejas reacciones, incredulidades y hasta persecuciones a las videntes. Los hechos mandan, se enlazan por sí y en multitud de testigos directos. El autor selecciona algunos de estos, entre los muchos que se han conservado, paso previo a otros que -sin duda- se podrán rescatar antes de que sea tarde. Las diferentes actitudes que se  entrecruzaron -las videntes, los testigos, los creyentes y expectantes, los que desde fuera de los hechos “ponían mil pegas” y buscaban un juicio negativo, y los miles de peregrinos- dan lugar a recurrencias necesarias y clarificadoras en el libro. Plasmar esta complejidad, permite saborear “desde dentro” los contenidos investigados, en los que “se entra” con la razón y el lector también puede hacerlo con la oración, surgiendo quizás a algún lector y en algún momento, el coraje del primer Santiago ante la aparente dureza de corazón de algunos. También permite acercarse algo a las videntes, revivir los hechos con quienes asistieron a ellos, y aplicar la teología y teología de la Historia a nuestros días. En todo momento la exposición mantiene la sencillez clarificadora, un estilo ameno y el gusto del bien contar.

IV. ESTE ES UN LIBRO DE HECHOS. Garabandal es un lugar emblemático por los hechos extraordinarios allí ocurridos, que se estudian desde dentro de ellos mismos, teniendo en cuenta su transcurso cronológico. En él, se analiza con detalle las apariciones y numerosísimos éxtasis de las cuatro niñas pequeñas videntes de entre 11 y 12 años de edad de 1961 a 1963: Conchita, Jacinta, Mari Cruz y Mari Loli, y la última aparición de la Virgen únicamente a Conchita el 13-11-1965 (pág. 181). Se analiza lo ocurrido habitualmente en las más de dos mil visitas de María, pues la Señora no viene a Garabandal de pasada, sino para quedarse maternalmente, con un tono de singular confianza y alegría. Llegó a la tierra de Garabandal precedida de un ángel, el arcángel San Miguel, príncipe de la celestial milicia. Los éxtasis iban precedidos de las “llamadas” a las niñas que concurrían a la vez pero por separado en el lugar. Ya en trance, las videntes llevaban un paso simultáneo, rítmico y perfectamente sincronizado. Las marchas extáticas comenzaron en agosto de 1961. Cada vidente cambió de peso haciéndose inamovible, “cae” con fuerza rodillas en tierra, pierde la sensorialidad, no pestañea ante el repetido flash, y realiza un singular y maravilloso reparto entre los asistentes de objetos religiosos besados por la Señora, recibe comuniones misteriosas de manos del ángel etc. etc. Todo esto es humanamente extraordinario, mientras un laico, don Jorge Fernández, nos recuerda que, dentro de la mística, se trata de una “normalidad dentro de lo extraordinario”.  Todo nos anima a leer con atención el libro e investigación del dr. José Luis Saavedra, y a buscar más. ¿Más…?: pues sí, quizás peregrinando al lugar.

El dr. Saavedra constata las “noches de los gritos”  (martes día 19 y 23-6-1962) (pág. 140 ss.), el “milagruco” de la sagrada comunión (a las 1,40 de la noche del 18 al 19-7-1962), las locuciones sustanciales e interiores (1963-1964), los dos Mensajes de la Virgen (18-10-1961 y 18-6-1965), el anuncio de un Aviso al mundo que será como un castigo y una gran tribulación que implica la iluminación directa de los propios pecados, el anuncio -en octubre de 1961- de un gran milagro el mismo año del Aviso, así como de un gran castigo que se condiciona a si el mundo no se convierte tras aquel (pág. 163ss.). También por esto la lectura interpela directamente a nuestros críticos días, aunque Garabandal no deba ser definido como profeta de calamidades sino, sobre todo, como una llamada a la conversión. El dr. Saavedra  precisa los dos Mensajes de la Virgen del Carmen de Garabandal, analiza el marco en el que se nos presentan y se acogen, y los posteriores acontecimientos, conforme a la importancia de lo que está en juego: nuestra salvación eterna. No en vano la Señora dijo: “Estaré siempre contigo y con todos mis hijos”.

Ahí están, recuerda el dr. Saavedra, los anuncios (profecías) transmitidos a las niñas sobre el sagrado Concilio Vaticano II, su significación, y lo inverosímil que era por entonces lo que tras el Concilio ha ido ocurriendo dentro de la Iglesia y  hoy vemos ante nuestros atónitos ojos. Es clara la coincidencia de Garabandal con los cuatro años del Concilio, por lo mismo que “en los designios de la Providencia no hay meras coincidencias” (palabras que Jorge Fernández recuerda de Juan Pablo II en Fátima tras su atentado). También se anuncia en Garabandal que habrá tres Papas y el breve reinado de otro antes del “final de los tiempos” (que no es el “fin del mundo”, pág. 154-159 y 164), como época de total oscurecimiento y purificación. (¿Lo vemos?). Esto, junto con la llegada de un “nuevo comunismo”, supone un cambio de período histórico, tema este que tanto interesa al historiador.

El libro del dr. Saavedra trata de las reacciones  y testimonios del pueblo y de miles de testigos ante los acontecimientos, las penosas e inadmisibles presiones que sufrieron las niñas por gente con responsabilidad en la Iglesia, cómo la diócesis no siguió las normas estándar de imparcialidad en la primera Comisión formada, pareciendo que se tenía la intención de desacreditar las visiones. La primera Comisión (presunta) nunca llegó a tener un correcto funcionamiento, la segunda, pretendida por Mons. del Val en 1977, fue un intento fallido por la hostilidad como se recibió, y en 1989-91 hubo un tercer intento (p. 259 ss.) también fallido por los apriorismos de alguno de sus miembros y las disensiones entre ellos. Luego vino la carta del cardenal Ratzinger desde Roma en 1992. Así, no es de extrañar -añadimos- que ahora unos fieles pidan una Comisión de veras, que verdaderamente sería la primera. El autor también analiza las Notas oficiales de la Iglesia diocesana (que indicaremos al citar a sus obispos).

He aquí la asistencia de sacerdotes sabios y solícitos en Garabandal (p. 228-229, 239-240), de los que vieron y creyeron, la presencia de decenas de médicos muchos de ellos de reputada profesionalidad, los muchos sacerdotes presentes (los PP. Andreu), el silenciamiento impuesto por obediencia al P. Lucio Rodrigo en  1968 y al P. García Nieto, ambos jesuitas, el interés del P. Pío en 1962 y 1966 etc. (por entonces tan controvertido y hoy declarado santo), el interés de la madre Teresa de Calcuta (p. 240 ss.). Precioso es el conocimiento “del Caso” por Roma, por los cardenales Ottaviani en 1966 -tras el segundo mensaje-, y Ratzinger en 1992. Sabemos que en 1960 Juan XXIII y Ottaviani conocieron el tercer secreto de Fátima, siendo tras el segundo mensaje de 1965, cuando este último llamó a Conchita a través del P. Luna, y Pablo VI la recibió en 1966.

Con lo dicho hasta aquí, espero que el lector busque este libro y lo lea con fruición. Pero diremos más.

V. UNA LECTURA EXPECTANTE. El libro del dr. Saavedra ofrece una gran expectación, tanto hoy como de cara al futuro próximo. Garabandal se ha convertido en un referente en cuanto a su significado, y, si los hechos constatados de forma fehaciente allí son impresionantes, sobrecoge el que todavía, en nuestros días de apostasía y hecatombe, siga pendiente el reconocimiento o rechazo por la Iglesia de lo ocurrido en Garabandal, pues como Maestra y médico la Iglesia ausculta las necesidades y signos de cada época para ponerles remedio. En efecto, la actitud escéptica y hasta “persecutoria” ante Garabandal, expresa de maravilla el por qué y la necesidad de lo que contiene y significa.

La expectación de los aspectos físicos y médicos, mantenida hasta la actualidad, está en el núcleo de lo que la Iglesia debe decidir sobre la validez de las apariciones de Garabandal. Tal expectación científica es diferente pero se  relaciona con la expectación religiosa propia del tema que se trata, a modo de un  lance de amor salvador de la Santísima Virgen con los hombres en su advocación -añadimos nosotros- corredentora de la Virgen del Carmen. En éste libro, se recoge que la Virgen no anuncia cosas malas para sus hijos (pág. 161), por malísimos que seamos: anuncia la bondad y cercanía del Padre Dios, la necesidad de nuestra conversión y la manera para alcanzar ésta gracia. Nuestro corazón de pedernal hace que luego nos comamos nuestros propios frutos de condenación. El foco no son las predicciones de futuro, ni las catástrofes, sino el anuncio de lo maravilloso que nos espera, poniendo la atención primera en el amor de Dios, y la conversión y relación personal con Él. Según el libro, la Virgen comunicó dos Mensajes (p. 116 y 169), que rubricó con las maravillas del marco que se los presenta.

La lectura ofrece una expectación universal, porque Garabandal es para todos los hombres, y de todos los lugares hay peregrinos. Una expectación activa,  porque Garabandal unió a las videntes y arremolinó a los fieles en torno a ellas a hora y deshora, sin duda removió a parte del clero y jerarquía diocesana, interroga a la Iglesia para que examine su propio caminar, llega a las instancias más altas de la iglesia universal, se mantiene en el tiempo y a pesar de los silencios, contradicciones y la persecución: buena señal ésta. Dios dispone de Su momento, y antes de hacer Él las cosas, quiere que las trabajemos y que quienes van recibiendo sus gracias sean testigos de ellas.

¿Por qué no añadir la expectación familiar y maternal?, pues Nuestra Señora se comporta como lo que es en grado sumo: la mejor de las madres, la Madre de cada uno de nosotros y nuestra, de una gran familia. Sin la Virgen no podemos resistir a nuestra época. Ella es el mejor acompañamiento espiritual. La expectación pastoral se refiere a que Garabandal es profundamente sacerdotal, a los frutos de santidad y a que la mística es para todos los cristianos. La expectación teológica es la vinculación de Garabandal con el Concilio ecuménico Vaticano II y el mensaje de Fátima (p. 219). La expectación eucarística primordial es un Garabandal profundamente eucarístico. No en vano, en otros libros, autores espirituales de hoy señalan que vamos hacia la gran abominación, esto es, que ya no se celebre la Eucaristía.

Una Vd. a esto la expectación por los humildes, como fueron las cuatro niñas videntes, sus familias, la muchísima gente sencilla que fue testigo agradecido de tantas maravillas. Garabandal es el enamoramiento de Dios con sus hijos, empezando por los más humildes y algo abandonados por los pudientes, sabios y más desarrollados. Que cuatro niñas hayan comunicado su experiencia, armado tanto revuelo, que sus pasos hayan sido comprensibles y acertados, sin ganar desde luego nada material sino sufrimientos a lo divino, indica que las cosas de Dios sobre todo las “ven” los sencillos y humildes de corazón. Garabandal genera expectación por lo mucho que cuesta convencer a ciertos laicos y algunas autoridades eclesiásticas, que sin duda creían estar haciendo lo mejor, y, sobre todo, convencer a aquellos otros faltos de Fe que, “poniendo palos delante de las ruedas”, perjudicaron, aún inconscientemente, un MENSAJE dado al mundo en la dramática crisis que atraviesan almas y cuerpos, familias y sociedades, Estados y la comunidad internacional, y las iglesias diocesanas y universal. Muchas gracias espirituales se reciben en Garabandal, muchas se han perdido por no haberse llevado bien el tema -reflejo de la misma crisis general-, y desearíamos que las ya perdidas se supliesen con las nuevas que lleguen.

La lectura del libro también genera expectación sobre el propio vidente, como instrumento elegido para los Mensajes. El lector puede advertir cómo reaccionaron esas cuatro niñas, sanas y normales, sencillas y acogedoras, y transmisoras en todo momento -y en los de máxima tensión- de una sólida paz. La vida de las videntes se fue desarrollando en un sufrimiento continuado, pues estuvieron sujetas a dudas y hasta a algunas negaciones realizadas bajo tremendas presiones en 1966, seguidas de su retractación (p. 199 ss.). La solidez y rotundidad de sus afirmaciones prevaleció en todo momento. Con el tiempo, las videntes fueron retirándose de la escena, “su testimonio ya estaba dado. La Iglesia tenía ahora la palabra” (p. 232-233).

Expectación por cada una de las sucesivas novedades que la intervención divina fue dispensando, en función de las reacciones de los hombres ante las muchas gracias y favores atribuidos a la Señora de Garabandal durante los sucesos, con posterioridad o bien recientemente.

Expectación, al fin, ante el extraño “movimiento” de los numerosos obispos de la diócesis de Santander -la Montaña-, seis en once años (1961-1972): don Doroteo Fernández (Notas del 26-8 y 2-11-1961), don Eugenio Beitia (del 7-10-1962 y 8-7-1965), don Vicente Puchol (de 17-3-1967), don Enrique de Cabo, don José Mª Cirarda (Nota de 9-10-1968), don Juan Antonio el Val, los seis seguidos de don José Vilaplana, don Carlos Osoro, don Vicente Zamora y don Manuel Sánchez Monge. Fue llamativa la evolución personal de Mons. del Val, y de otro miembro de la primera Comisión, el dr. Luis Morales Noriega, pues el 31-V-1983 (p. 253 ss.) éste último pidió perdón por ser el responsable fundamental del juicio transmitido por la Iglesia de Santander, y reconoció, en el Ateneo, que no tenía duda alguna sobre la autenticidad y el origen sobrenatural de Garabandal. Todo ello el libro mueve al lector a una expectación por las futuras decisiones de la jerarquía, a la que Garabandal manda querer y respetar.

Sigo a Eusebio García de Pesquera cuando en su libro Se fue con prisas a la montaña, dice: “Referente a Garabandal, aunque todos ellos (los seis primeros señores obispos) han mantenido oficialmente la postura negativa de la Comisión, sólo dos han luchado en contra abiertamente: monseñor Puchol, que creyó haber acabado con Garabandal, y monseñor Cirarda, que con todas sus fuerzas quiso acabar… De su buena intención no puede dudarse; pensaban, sin duda, que estaban prestando a Dios un servicio” (p. 365). Yo así lo creo, no siendo extraño que lo divino sea signo de contradicción entre los mejores cristianos, incluso los investidos de autoridad que se fiaron de la primera Comisión. Volviendo al libro del dr. Saavedra, el autor redacta con suma prudencia pero sin omitir verdades, la penosa o más que insuficiente labor de la primera  “Comisión” diocesana, de la segunda que se quiso formar no se llevase a efecto y el fracaso de la tercera.

Un elemento de sumo interés, es  la acción de la pedagogía divina -a lo agustiniano- en el transcurso de los días, los años y las décadas. Se trata de la acción pedagógica sobre unas niñas durante los años de las apariciones, y cuando se fueron convirtiendo en mujeres y madres. También sobre los testigos y la Iglesia discente, los incrédulos que al fin creyeron,  los enfermos que sanaron, los que reaccionaron de alguna manera ante Garabandal, los dos miembros de la primera Comisión -el futuro obispo del Val y el dr. Luis Morales- que tras unas experiencias singulares, dejaron cada cual su huella en un sentido muy favorable a Garabandal. Esta pedagogía a lo divino, lenta pero profunda, expresa la acción de la Providencia sobre la realidad humana, que refleja el misterio y paciencia de Dios por cada uno de nosotros. Dios tiene “sus tiempos”, tan distintos a los nuestros, y “suple” nuestras deficiencias cuando algo quiere que “salga”.

Nunca ha llegado la anunciada “muerte de Garabandal” (pág. 120 ss.) sino todo lo contrario, a pesar de las dificultades por las decisiones de algunas personas de Iglesia, a pesar de los medios de comunicación que hicieron una labor contraria (p. 224), a pesar de la extrañeza de los mundanos, a pesar de los silencios y el paso del tiempo. Más aún, la Señora señaló que “la confusión de Garabandal -a pesar de las gracias recibidas- precedería a ‘un período de confusionismo dentro de la Iglesia’ ” (p. 218). Garabandal es un lugar de multitudes.

VI. ES UN LIBRO COMPLETO. Garabandal a la luz de la historia lo es como parte granada de una tesis doctoral, propia de la ciencia histórica, que establece y enmarca hechos o realidades de todo tipo en su desarrollo temporal. El tema es tan amplio, que este libro permite otras tesis doctorales que lo completen desde éste y otros puntos de vista, tantos como los exigidos por la Iglesia para la aprobación de las apariciones como realidades sobrenaturales: la perspectiva teológica y mariológica, la médica,  la pastoral, la sicológica y sociológica etc.

Puede criticarse y con razón, la perspectiva exclusivamente económica seguida por las dos presuntas Comisiones diocesanas, expresión quizás del ambiente materialista de una época, que afectó al ámbito de las ciencias, al juicio humano sobre los acontecimientos de la vida, y a la misma vivencia diaria. Un materialismo vinculado a cierto descreimiento -racionalismo- ante los hechos extraordinarios, propio del positivismo cientifista europeo, que acomplejó a no pocos españoles. Los teólogos tuvieron poco papel en Garabandal, y mucho los que reducían “el caso” a intereses urbanísticos y especulativos, o bien alegaban estos para echar tierra, con un seudo argumento “moderno” (lo económico y el pecado de avaricia) sobre un Garabandal que, si interpelaba algo, lo era a la conciencia y la conversión religiosa.

Quizás hubo alguna intención de torpedear la aceptación de las apariciones. Hubo presiones ante las que hoy somos tan sensibles y que el lector -que se sitúa en una posición muy ventajosa- rechaza. Hubo negligencias y errores sin duda involuntarios en las Comisiones. Y quizás hubo ánimos conservadores, contrarios a presuntos “líos” y al miedo escénico ante el qué dirá el mundo.

Garabandal ha sido y es un signo de contradicción a pesar de su claridad y lo maravilloso de los sucesos, lo ha sido y es por lo mismo que la Verdad es camino de sufrimiento, y porque el Mensaje de Nuestra Señora es para la situación actual de los cristianos y del mundo entero. En la pág. 274 el autor desvela por qué Garabandal ha sido signo de contradicción en la Iglesia: lo ha sido por la verdadera crisis dentro de la Iglesia, denunciada por Juan Pablo II en 1993.

El dr. Saavedra constata que la devoción a Ntra. Sra. del Carmen de Garabandal se ha extendido por todo el mundo y se mantiene con grandes frutos espirituales. Garabandal conecta con otras modernas apariciones marianas, suponiendo todas ellas una “extraordinaria multiplicación de los signos” (p. 196-197). Su Mensaje es para todo el mundo y actúa como un signo de contradicción en cada fiel, en la sociedad y hasta en algunos ámbitos de la Iglesia. El Mensaje de Garabandal continúa el de Fátima, pero actualizado al momento presente (Mons. Venancio Pereira).

Añadamos aquí que el 11-VII-2023 y en el Ateneo de Santander, escuchamos a don Jorge Fernández decir que todo indica que la Virgen, “Madre nuestra”, no quiere cerrar el tema de Garabandal, una “causa” que en su prolongarse parece una “causa infinita”. Dicho 11 de julio, don Jorge muestra que de nuevo se ha pedido a la Iglesia que se pronuncie sobre Garabandal, por los millones de gracias que se están perdiendo, cuando en tiempos de apostasía los santuarios marianos los más frecuentados por los peregrinos de todo el mundo. Dicho día le apoyó en lo mismo don Javier Vildósola, antropólogo que estuvo en la segunda Comisión y el libro refiere, señalando que ya es hora que la Iglesia cree una Comisión de veras, en serio, con intelectuales solventes y sin secretismos.

Agradezcamos finalmente al autor su esfuerzo y trabajo en esta investigación, que sin duda ha merecido el éxito académico y el reconocimiento de los amigos de Garabandal y de la misma Iglesia. El libro es sobre la historia, sí, pero también el presente y abre un interesantísimo y expectante futuro, lleno de fidelidad y buenos frutos.

VII. UNA EXPERIENCIA PRIVADA. Pedimos al dr. Saavedra y al amable lector que nos permita aportar, al final de la recensión del libro comentado, la experiencia subjetiva de un simple fiel. Hace casi 50 años empezamos a escuchar sobre Garabandal a nuestros amigos mayores Teófilo Andueza, Carlos Etayo, Mari Carmen Lafuente, Generoso Huarte Zulaica, Felipe Vives, Nicanor Arbeloa y a los formadores del Círculo Familiar Virgen del Camino de Pamplona como don Ignacio de Orbe y Miguel Garisoain… En la imprenta del citado don Generoso, se editó el libro de Eusebio García de Pesquera, Se fue con prisas a la montaña (Pamplona, litografía G. Huarte e hijos, 1979, 562 pp.). Recuerdo perfectamente cuando se estaba imprimiendo. Nuestros amigos eran devotos de las presuntas apariciones de Garabandal. Etayo vendía Se fue con prisas a la montaña desde 1979, entre otras muchas buenas lecturas, en la Feria del Libro de Pamplona, celebrada todos los años en primavera. Algunos jóvenes le ayudábamos, aunque en realidad nos ayudábamos espiritualmente a nosotros mismos.

Con bastante mayor distancia, se conocían referencia otras presuntas apariciones. Una, la de Ezquioga  (Guipúzcoa) en tiempos de la IIa. República, de la que ya  tengo un libro publicado y muy perseguido por entonces, escrito por Burguera y Serrano OFM (Valladolid, 1934, 797 pp.). Otra, la de Amparo Cuevas en El Escorial (Toledo).

Sin descalificar a las anteriores, lo ocurrido en San Sebastián de Garabandal les parecía mucho más seguro e importante, aunque por entonces atravesaba un “impasse”, unos años de silencio explicados por el dr. Saavedra que van de 1971 a 1978 (p. 245 ss.). Los católicos del Círculo Familiar eran obedientes a las Notas episcopales, como las niñas videntes de Garabandal querían que se fuese, lo que no impedía una fuerte devoción privada en casi todos ellos. Desde 1961 (quien esto escribe tenía 3 años) el Mensaje de la Virgen es para nuestro período histórico.

En el Círculo Familiar -sobre todo Etayo- y el diario “El Pensamiento Navarro” en torno a 1980, también insistían en la revolución mundial, lo que estoy viendo desfilar día a día, atónito, delante de mis ojos, información por entonces “reservada” a unos “privilegiados” (y lo éramos por gracia de Dios), y que ahora está en la red  internauta a beneficio de  todos.

Fue una gracia divina tener tales maestros, pues nada de lo que ha ocurrido y ocurre hoy nos ha tomado por sorpresa. Mi única queja es que los hechos anunciados han llegado más rápidamente y con mayor intensidad de lo que nos decían. Y los que quedan. Menos mal que, algún día, nos “repescará” de este mundo el Señor de la misericordia, para que no muramos en él de asombro.  En efecto, de vivir ahora, a Etayo le daría un “patatús”, al ver que todo lo que explicaba y anunciaba con la tosquedad del “profeta”, se asoma con fuerza en nuestro pequeño mundo tan globalizado. Pero las cosas no han hecho sino empezar.

Hace poco vi la película de Garabandal, que cubrió con creces mis  expectativas. Conocía lo ocurrido allí por el mencionado libro Se fue con prisas a la montaña, con el que me hice hace poco. Recordaba los Mensajes y hechos que me contaban en torno a 1979, y había leído otros dos libros, uno del mismo autor titulado Garabandal: hechos y fechas, (Madrid, Arca de la Alianza Cultural,  1986, 279 pp.) y otro librito muy complejo y difícil del dr. Gobelas, Garabandal: Hora X (Pro manuscrito ad usum privatum, s.f., impreso antes de 1986 pues en este año Tomás Otano me lo regaló, 119 pp.).

A posteriori rechazamos el afán y hasta exigencia de milagros que mostraron no pocos por entonces: hoy nos basta lo que leemos. Desde este punto de vista, nos da coraje nuestra incredulidad, pues la Fe que decimos tener, es, para Dios, muchísimo más pequeña que un grano de mostaza. ¡Cómo somos…!: incrédulos, impenitentes, porfiados, pertinaces, torpederos, desagradecidos, poniendo palos a las ruedas repetidamente, caemos fácil en la prueba que Dios nos pone de esconder su presencia… Todo demuestra la poca Fe que hay en nuestra época. Malo es que si muchos ven lo que dicen que vieron, no todos hayan creído, aunque lo peor es no querer ver por falta de Fe, por el qué dirán y el miedo escénico. Recordemos cómo reaccionó San Pablo ante las risas de los paganos griegos, los actuales racionalistas y amigos del artificio.

La posición de parte del clero en la década de los sesenta, reflejaba la crisis postconciliar. A veces el paso de Dios se nos antoja lento. El humo de Satanás entró en el templo, perjudicando a todos. Sobre la situación de la Iglesia, lo que extrañaba en 1965, hoy no extraña nada porque LO VEMOS: es la cizaña del modernismo (“cargarse” la Fe) que está bien crecida. Ojo, bien crecida, luego está más cerca de ser separada.

Que el Mensaje de Garabandal sea sobre todo de conversión y confianza, nos hace prudentes y evita la ansiedad, nos mantiene en la unidad de la Iglesia al lado del Sumo Pontífice, y a ser dóciles al buen y mejor paso que sigue la pedagogía divina. También ello evita juzgar las actuaciones realizadas y por realizar por la autoridad eclesiástica diocesana -a veces recias y poco comprensibles- ante las presuntas apariciones de Garabandal. Respetar y querer a los obispos, era parte de la prueba de los fieles que creían en lo que hacían y decían las videntes.

En este libro, hemos aprendido que la jerarquía eclesiástica pudiera equivocarse con muy buena fe en sus Notas sobre Garabandal. La necesidad de defender al débil injustamente ninguneado y hasta perseguido  por error y aún sin malicia, la obligación de testimoniar, de ser justo y “saber perder” posiciones en esta vida en servicio de Dios. Como desde hace décadas nos han enseñado erróneamente a ganar siempre, cuesta disponerse a “perder” fama, cargos, el estar bien visto,  a progresar profesionalmente, y a perder rentas si debiéramos hacerlo. “Perder” así, es ganar todo aquí y sobre todo la vida eterna. La Iglesia martirial que va subiendo a los altares lo hizo en otras épocas.

Da paz que el cardenal Ratzinger afirme sobre las profecías que su comprensión plena sólo tendrá lugar a posteriori (p. 284). Si algo muy grave puede ocurrir, no es más que fruto de nuestros grandísimos pecados, como nunca los hubo en el mundo. La pedagogía misericordiosa a lo divino, nos anuncia realidades sin asustar y para convertirnos.

Hemos aprendido que Dios castiga aunque no al estilo de los hombres, a confiarnos a la pedagogía divina, que es urgentísima la conversión, la adoración eucarística, el rezo del Santo Rosario, rezar muy despacio (pág.65) y la necesidad del sacrificio, que por otro lado está inserto en la propia vida. Cada cual con su cruz.

Hemos aprendido que los cristianos tenemos que estar en el mundo. El especialísimo valor del matrimonio y la familia para los tiempos nuevos. El libro permite saborear la interacción de la Virgen con los fieles que asistieron a las apariciones, lo que  muestra que Dios está pendiente de todos, que es el más abierto aunque reservado, el más público aunque escondido, el que más está en contacto con el pueblo fiel y llano, el más y único “democrático” (en el sentido de “para todos, con todos y por todos”), de  lleno en una sociedad burocratizada, pre totalitaria y estatista que no admite la recta “objeción de conciencia”.

Pero sobre todo, en este libro hemos aprendido que Dios no es el Dios deísta, sino que es Padre.  Que la vida de Dios es familiar. Qué a  Él y  la Virgen nuestra Madre, les interesan la cosas más pequeñas de nuestra vida (pág. 62), lo que nos recuerda la presencia de Dios según San Agustín en sus “Confesiones”. Hemos aprendido que el paso de Dios no es cómo el nuestro, y que nuestra Madre es uña y carne -¿corredentora?- con Su Hijo en la redención del mundo.

VIII. NI OLVIDEMOS, NI EMPEÑEZCAMOS GARABANDAL. El libro del Dr. Saavedra, me ha informado plenamente de lo ocurrido en Garabandal, y ya me encomiendo a Ntra. Sra. del Carmen de Garabandal con seguridad y convencimiento. Aspectos que leyendo el libro del dr. Saavedra aparecen como seguros al lector, no lo eran tanto y para todos en el desarrollo de los acontecimientos.

Lo acaecido en Garabandal, que “desde fuera” intuimos inexplicable por causas naturales, fue seguido de las primeras reacciones del pueblo fiel, y luego de la piedad popular que ha mantenido los dos Mensajes de la Virgen. Era el primer gran Acto. El segundo gran Acto tras un prolongado silencio, quizás llegue ahora: con la recomposición o intensificación del primera llegada de la Virgen a medida que su Mensaje es más acuciante. Alguien ha dicho que la Señora de Garabandal está diciendo a gritos: “Estoy aquí y escuchad”.

Nunca ha existido una verdadera Comisión eclesiástica sobre Garabandal. Deseamos que se cree una Comisión con el rigor, seriedad y formalidad debida. Sin duda, las cuatro niñas videntes fueron probadas desde 1961 hasta hoy, como también lo fueron y lo son los fieles, las autoridades eclesiásticas, y a quienes les falta de fe. Garabandal, como todo lo que está ocurriendo, nos pone a prueba a todos. Garabandal sería un don sencillo y apropiado para una crisis extraordinaria y anunciada.

Así como hubo una intensa presencia directa del pueblo fiel en los maravillosos sucesos, también la tendrán ahora aquellos fieles que, con una presencia en diferido y no por ello virtual, se acercan a la Madre y a Su Mensaje desde los sucesos tremendos que estamos viviendo en nuestro pequeño mundo globalizado. A Garabandal se le aplicará el “por sus frutos los conoceréis”, que darán testimonio de las apariciones que llevan tales Mensajes.

Garabandal, cómo se han desarrollado todo lo que le rodea, tiene una relación directa con la crisis global de nuestro tiempo, que tiene unos agentes e instrumentos muy definidos en la llamada revolución mundial.

En estos momentos críticos de la Historia, donde el hombre ha llegado lejísimos en el desarrollo de la ciencia, con el peligro que ello supone de materialismo e incredulidad, de autosuficiencia y dominio soberbio de un presunto y nuevo creador, el corazón de la Virgen nos lleva directamente a Jesús, que no quita nada al hombre sino que ofrece el Todo a todos los hombres: a Dios mismo, Uno y Trino. Ser hijo adoptivo de Dios implica que todo lo Suyo es también nuestro, por el Hijo. Así, los mensajes de Garabandal son para todo el mundo, las locuciones al P. Stefano Gobbi fundaron el Movimiento Sacerdotal mariano -recordemos que Garabandal es profundamente sacerdotal-, y las locuciones sobre La Verdadera Devoción al Corazón de Jesús reactivan el amor al Amor y desde el Amor, en nuestro tiempo concreto. Muchos dones son estos y a nosotros nos toca corresponder.

La devoción a Ntra. Sra. del Carmen de Garabandal es por ahora privada, y será “libre” de no creer aunque la Iglesia apruebe las apariciones. No obstante, quien en ambos casos por la gracia de Dios, afirme como verdadero lo ocurrido en Garabandal, está de alguna manera obligado a ser fiel y a extender la devoción y el Mensaje, supeditándose siempre a lo que diga la Iglesia. Como profesional del estudio de la Historia, es fácil advertir que hoy vivimos una situación singularísima en la historia, que coincide con la historia de la salvación. Ahora bien, la sustancia de Garabandal no es el Aviso, el milagro y el castigo, sino la conversión que se nos pide siempre, especialmente en el fin de los tiempos.

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