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17 de abril de 2022 0

Feliz Pascua de Resurrección

(Por José Fermín Garralda) –

ESTE es nuestro saludo de bendición, un saludo que viene de arriba hacia abajo y es universal. Un saludo de verdadera Paz. Un saludo verticalista que asume todo lo horizontal dándole dimensión, dirección y sentido. Un saludo que viene de Cristo y es para todos los hombres, sociedades, poderes civiles y tendencias políticas. Este saludo nos dice cuál es el origen de la Paz, nos advierte cuáles son sus torpes y petulantes sucedáneos, y nos exige intentar por todos los medios evitar nuestras vanas disputas y hasta las actuales guerras.

Sépanlo todos los políticos y pueblos: no habrá paz en el mundo sin Cristo, muerto y resucitado. No la habrá sin una previa conversión. Prueba, caída y pecado el del hombre, arrepentimiento y dolor el suyo con la Gracia necesaria y correspondida, y al final la Resurrección que es Paz.

La Resurrección nos permite entrar a la Vida de Dios, como sus hijos, que incluye el acogimiento alegre y confiado a todos en su medida y de todo lo bueno que hay y debe existir en el mundo. Como Dios lo creó. Como Él lo ha sobreelevado. Es paso previo a la patria definitiva, con una eternidad de salvación, salvo que, por no resucitar el alma -Dios no lo permita-, sea de condenación. La salvación y condenación ya comienzan a plasmarse en este mundo -el mal no es una opinión sino que hace mucho daño, ¿eh?- , y de ahí nuestra responsabilidad, la necesaria apertura a la Gracia de Dios, y nuestra fe firme en la Resurrección de Jesucristo.

Tras la Semana de Pasión, Cristo ha resucitado, ¡aleluya!

Prediquemos un poco más. Ante la actual borrachera colectiva, toda limitación y todo mal moral tiene solución en quien es Camino, Verdad y Vida. Tanto en la vida individual y familiar como social y política. Sí, incluida la política, pues el Estado y suprema potestas, como sociedad perfecta que es en su esfera, interpela al hombre. Estado que hoy no sólo nos gobierna y pregunta dentro de sus competencias, sino que se impone de forma totalitaria extralimitando sus competencias, sacando a flote lo peor del viejo paganismo, y siendo agente de opresiones y crímenes sin cuento. 

Refiriéndose a la realeza de N.S. Jesucristo, tan unida a la Resurrección del Señor, Pío XI enseña: «La celebración anual de esta fiesta recordará también a los Estados que el deber del culto público y de la obediencia a Cristo no se limita a los particulares, sino que se extiende también a las autoridades públicas y a los gobernantes» (Quas Primas nº 20). 

Argumento es, aunque menor y subordinado al anterior, que la Buena Nueva da pruebas más que suficientes de cómo ella salva la naturaleza creada pero caída, de sus extravíos. Da pruebas de dónde sacaremos la fuerza y perseverancia para hacer todo el bien. Manifiesta que los creyentes por el Bautismo -ofrecido a todos los hombres- somos elevados al plano sobrenatural, y enseña en nombre de Quien somos, nos movemos y existimos.

Pues bien, el poder civil en España debe hacer confesión de católico, ya por lo anterior, ya secundariamente por las raíces cristianas de Europa, pero también por las ramas y frutos cristianos de la sociedad española. No hay otra salida. Sobre todo en España, siendo así que reconocerlo ya indica que es más necesario y posible que en otros países. Los grandes males sólo se curan con grandes remedios. Se trata de cambiar de dirección, lo que supone un acto de voluntad y la conversión. Es entrar por la buena puerta saliendo de la mala. Porque el mundo se vertebra en grandes verdades y se desvertebra con los errores, y la medias tintas, cuquerías, «piruetas» de «selectos», doble lenguaje, medias palabras, complacencias, chismes y claudicaciones… que se ponen de lado del error. Pongamos en un platillo de la balanza el artificio y mentira del laicismo, y en el otro platillo el fiel retrato del alma de los españoles, la experiencia del pasado y los buenos frutos del bien por otro, y la balanza se inclinará a favor de que los poderes civiles y política hagan profesión de querer seguir la Buena Nueva sobre todas las cosas. Todo argumento que no se subordine a este principal, es fruta caída.

Una cosa más: ¡qué importante es saber qué y quiénes han provocado artificial y hasta violentamente -desde la muerte hasta la persecución religiosa que estamos sufriendo en España- el proceso hacia el nuevo paganismo! ¡Con cuánta maña se ha saboteado la herencia española y de nuestros padres!

En breve nos daremos cuenta cómo se ha pasado del liberalismo a la persecución religiosa, de la que ya se empiezan a dar voces.

¡Con cuánta infiltración, con cuánto artificio, desinformación, conspiración del silencio, y cuquería, con cuántos siniestros planes, entreguismos calculados, demagogia y mentira, con cuánta imposición de una estructura de pecado organizado y criminal dentro del Estado español (el expediente Royuela -¿lo conocen?- es un dato incalculable más y ya está en la Red),  con cuánto monopolio de los medios de comunicación y ocupación sistemática del Estado por oligarquías corrompidas… se ha impuesto el laicismo, la secularización, la podredumbre… que provoca el no entroncarse consciente y expresamente con la vida del resucitado! Pues eso, a dar un giro de 180 grados. Sólo la tesis católica, la raíz y el heroísmo… nos puede mover de la tibieza y ceguera. Que los jóvenes nos de el ejemplo que necesitamos. 

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