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25 de septiembre de 2025 0

El Infierno en la Divina Comedia: resonancias de la nueva España

Siguiendo a Dante en su descenso por el inframundo nos fijamos, especialmente en los infiernos calientes y fríos. Dante avanza guiado por el poeta Virgilio. Una descripción similar aparece en el budismo. El infierno se puede asociar con el sufrimiento, el calor con la ansiedad y el frío con la depresión. Sobre el desierto caia una lluvia de fuego lenta y eterna. Yacen en tumbas ardientes y la intensidad del tormento varía según la herejía. Hierve como un cauce de sangre en ebullición. Un desierto de arena ardiente recibe una lluvia constante de fuego. Los violentos contra Dios yacen boca arriba. Los violentos contra el arte o el trabajo permanecen sentados, todos bajo la misma lluvia que quema. Quienes comercian con lo sagrado aparecen enterrados cabeza abajo. Sólo asoman los pies, lamidos por llamas cuyo ardor se ajusta a la culpa. Los corruptos que trafican con cargos y lo público hierven en brea caliente. Los ladrones son atacados por víboras cuyas mordeduras provocan combustiones súbitas, desintegración y continua metamorfosis entre figuras humanas y de serpientes. Los malos consejeros avanzan envueltos en llamas individuales. Los falsificadores padecen fiebres, peste y sed abrazadora. Las lágrimas que el frío les congelaba antes de caer les llenaban los ojos de cristales. En el noveno círculo el infierno se transforma en una llanura helada, un círculo de hielo inmoviliza a los condenados en diferentes posturas según la gravedad de su traición. Los traidores a la patria quedan fijos en el hielo con el cuello aprisionado por la costra helada. Los cuerpos llegan aquí incluso antes de morir mientras sus cuerpos en la tierra siguen moviéndose habitados por demonios.  En el centro Lucifer permanece inmenso y mudo dentro del hielo hasta la cintura. Los infiernos fríos aluden a la apatía, la desconexión y el agotamiento de la energía. El frío atrapa y paraliza. Es la desesperanza paralizante, el alejamiento afectivo. El fuego también sirve para eliminar lo que no sirve. Dante no propone sofocar el infierno a toda costa sino contenerlo. Pasar de la venganza y el pánico al trabajo de purificación y temple. Los infiernos calientes cuando son confrontados alimentan la regeneración interior. El infierno es la morada permanente de las condiciones incurables del ser humano. Allí están los odios cristalizados y el materialismo cetrino. Los deseos de violencia y de traición nos petrifican. Observa de cerca los terribles rostros del mal y sobrevive. El encuentro con Lucifer revela los rincones más oscuros pero, al reconocerlo, es posible confrontarlo y buscar la salida de los infiernos. Dante trepa, así, por Lucifer. Del caos infernal surge la claridad del mundo. La alternativa es arder lentamente o permanecer congelado en el fondo del abismo.

Miguel Ángel Pavón Biedma

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