El bukelato

El bukelato
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Geopolítica ( 2 de 128 )
(Por Manuel Gutiérrez Algaba)–
Hace unos años se hizo famoso un artículo de un periodista liberal sobre el estafermo, ese artilugio de entrenamiento de cargas de caballería con lanza, que consiste en un palo vertical que hace de eje que gira y dos travesaños, uno que tiene un escudo y es donde arremete el caballero y el otro travesaño tiene una bola atada a una cadena, de modo que con el golpe sobre el escudo el estafermo gira y lanza un golpe con la bola. La política liberal es basicamente un estafermo.
La gente en el liberalismo toma partido por una de las opciones que da el sistema, generalmente dos: Barça o Real Madrid, «rojos» o «de derechas»,… En concreto, en la política liberal se exige un posicionamiento de la persona a izquierda o derecha o «al mal menor», es decir, a izquierda o derecha que te caiga menos mal. Por tanto, es corriente arremeter contra la opción contraria a la elegida. El de «derechas» suele atacar a los de izquierda y al revés. Realmente, izquierdas y derechas responden a unos mismos amos, amos que están por encima de esas niñerías e infantilizadas de los colores o de las preferencias personales. Los amos se ríen mientras la gente arremete contra el estafermo, lanza en ristre, pegando con fuerza en el escudo ( izquierdas o derechas) para que al girar les dé una colleja, con fuerza, la bola del estafermo, la bola de su propia elección personal. A los de izquierda les pega la colleja la bola de izquierdas, a los de las derechas les pega la colleja su propio partido de derechas.
Los pobretos ciudadanos no entienden el mecanismo, pero si se tientan los cuellos ardientes de collejas, y siguen arremetiendo una y otra vez. Cierto es que casi siempre esos embites vienen jaleados por «intelectuales» y «escritores» tanto de izquierdas como de derechas que jalean a sendos públicos. Cuando se les explica el mecanismo, aún así, continúan aullando: «el mal menor, el mal menor», «el otro es peor», «hay que quitarlo como sea» y otros razonamientos profundos. Ni que decir las risas que se tienen que echar las élites con la masas polarizadas y embrutecidas en el «combate político», aunque no hay nada de «política» en tales embites, en tales elecciones, en tales «males menores», porque no se desafía para nada la estructura del poder, es decir, el poder real de las élites locales y de las ultraélites internacionales.
Lo de Ceuta, teniendo en cuenta que ambos lados del estrecho son ya del mismo Amo Imperial Mesiánico, no es más que otro empujoncito para reclamar y aclamar a nuestro Bukele de andar por casa. Dada la obediencia de nivel plandémico, desplegada por las fuerzas funcionariales y la fuerzas «vivas» de España, tanto la entrega de Ceuta como de toda la España que haga falta sería cuestión de un chasquido de dedos. Más impresionante fue la entrega del Sahara Español, con un ejercito «teoricamente» ultranacionalista y unas masas «de derechas» en la «flor de la vida». Si se entregó el Sahara como se entregó, se puede entregar hasta Soria, si así lo deciden los Amos.
Ahora el juego del estafermo va contra Pedro Sánchez, que lo está haciendo sobresalientemente mal, para que el embiste contra él sea lo más masivo y agresivo posible. Todos van contra el peor de los peores, sin percibirse que toda la energía que están dedicando en el embiste contra Pedro Sánchez es energía que se está acumulando para un INMENSO collejón que viene con la bola de la derecha. Parece que no atacar a Pedro Sánchez es casi defenderlo, es casi ser rojo, pero, realmente, se trata de entender el estafermo, de entender que si atacamos, vendrá la bola.
Esa bola es, por ejemplo, Najib Bukele en el Salvador, esa bola es el próximo régimen en Cuba después de 70 años de comunismo, o los presidentes de Venezuela amigos del imperio, no ya el Imperio Americano, sino el Imperio Mesiánico. Bukele es el caso más claro de esta figura «autoritaria» de «derechas», de «orden», de «hombre de bien», que termina siendo dictador no sólo contra los delincuentes sino contra todos. Bukele es, también, el caso más claro de político local sumiso a este nuevo Imperio Mesiánico que se está desplegando a velocidad de misil iraní, nunca mejor dicho. Bukele es el patrón oro de «golem político imperial», de mamporrero. En un futuro cercano el Imperio Mesiánico se dividirá en diversos «bukelatos», provincias gestionadas por su «dictatorzuelo» «menos-mal-que-no-es-de-izquierdas» que tenga, a efectos prácticos, arrodillada a su nación local para que sea esclavizada y expoliada por los Amos del Imperio Mesiánico.
Aquí en España, tenemos al «malminorista» Santiago Abascal, digo «malminorista» porque él es el efecto destilado de millones de españoles «de derechas», «de orden» que decidieron no complicarse la vida con los Carlistas o con Falange, que decidieron que los negocios o las pequeñas ventajitas de impuestos o de privatizaciones de la «derecha liberal» les valían, o que «había que acabar con Felipe Gónzalez y Zapatero a toda costa». Es una masa de «derechas» estafermática, es decir, dolorida a base de collejas, que sigue «pregonando» sin enterarse: «mal menor, mal menor», «hay que echarlo».
El carlismo original y el actual, todos, se basan en evitar embestir como un animal, se basan en agarrarse o continuar con los principios más sólidos para, al menos, tomar conciencia de la escena. El carlismo real jamás de los jamases puede ser «malminorista», queriente de collejas, amante de estafermos liberales. El carlismo real busca la verdad, se atiene a la Verdad de Cristo, no puede caer en esa burda trampa. El carlismo tiene la ventaja sempiterna de Cristo, de su Pureza, de su Dignidad, de su Incapacidad de trapicheos y humillaciones vergonzantes. Demos gracias a Dios por ser nuestro faro.
Viva Cristo Rey.
