Cristianismo y política. Crisis y continuidad de una herencia espiritual. Un curso que nadie debe perderse

Los Cursos de Verano CEU-María Cristina celebrarán los días 13, 14 y 15 de julio de 2026 el curso “Cristianismo y Política. Crisis y continuidad de una herencia espiritual”, dirigido por Julio Borges Junyent, y Juan Carlos Valderrama.
¿Puede sobrevivir la democracia sin fundamentos morales? Un curso de Verano del CEU reúne a destacados intelectuales para debatir sobre cristianismo y política
En una época marcada por la polarización política, la crisis de confianza en las instituciones, el auge de los populismos y las profundas transformaciones culturales de Occidente, vuelve a surgir una pregunta de enorme relevancia: ¿qué papel puede desempeñar hoy la tradición cristiana en la vida pública?
Con el propósito de abordar esta cuestión desde una perspectiva académica, histórica y contemporánea, los Cursos de Verano CEU-María Cristina celebrarán los días 13, 14 y 15 de julio de 2026 el curso “Cristianismo y Política. Crisis y continuidad de una herencia espiritual”, dirigido por Julio Borges Junyent, y Juan Carlos Valderrama.
Durante tres jornadas, académicos, filósofos, juristas, historiadores, periodistas y líderes sociales reflexionarán sobre algunas de las cuestiones más decisivas de nuestro tiempo: la relación entre verdad y poder, los límites de la neutralidad del Estado, el futuro de Europa, el papel de los medios de comunicación, el compromiso de los jóvenes y los desafíos que enfrentan las democracias contemporáneas.
Lejos de plantear un debate exclusivamente religioso, el curso pretende analizar la influencia que la tradición cristiana ha tenido en conceptos tan fundamentales para la vida pública como la dignidad humana, la libertad, los derechos, la responsabilidad personal y el bien común.
La conferencia inaugural estará a cargo de Higinio Marín, rector de la Universidad CEU Cardenal Herrera, quien abordará la cuestión de “La forma cristiana de la libertad”, una reflexión especialmente pertinente en un momento en que la libertad se encuentra en el centro de intensos debates culturales y políticos.
Entre las mesas redondas más destacadas figuran encuentros dedicados a “Poder y verdad en la época de las ideologías”, “El Estado moderno y los límites de la neutralidad” y “¿Una Europa sin Cristiandad?”, preguntas que conectan directamente con las incertidumbres que atraviesan actualmente las democracias occidentales.
El programa también incluirá un diálogo sobre verdad, medios y posmodernidad, con la participación de Ángel Exposito de la Cope y del catedrático de periodismo José Francisco Serrano Oceja, quienes analizarán los retos de la comunicación en una sociedad cada vez más fragmentada y saturada de información.
La segunda jornada concluirá con una mesa especialmente orientada a las nuevas generaciones: “Jóvenes y compromiso público. Nuevas formas de contribuir al bien común”, donde se debatirá cómo renovar la participación cívica y política en un contexto de creciente desafección ciudadana.
El curso culminará con una reflexión de gran actualidad bajo el título “Democracias sin alma: ¿puede sobrevivir la democracia al deterioro moral?”, en la que participarán Julio Borges, el filósofo brasileño Rudy Albino de Assunção y el reconocido pensador personalista Juan Manuel Burgos.
Más allá de las respuestas concretas que puedan ofrecerse, el verdadero valor de este encuentro radica en la posibilidad de volver a plantear las grandes preguntas que están en el origen de nuestra convivencia: ¿qué sostiene realmente una democracia? ¿Puede existir libertad sin verdad? ¿Es posible una sociedad neutral respecto a los valores? ¿Qué futuro le espera a Europa? ¿Cómo pueden los jóvenes transformar la realidad sin caer en la polarización?
Quienes deseen comprender mejor los desafíos espirituales, culturales y políticos de nuestro tiempo encontrarán en este curso una oportunidad excepcional para escuchar a algunos de los intelectuales más relevantes del ámbito hispano y participar en una conversación que afecta directamente al presente y al futuro de nuestras sociedades.
Inscripciones e información:
Julio Borges analiza en una breve entrevista los aspectos esenciales del curso
Julio Borges Junyent es Doctor en filosofía por la Universidad Santo Tomás, tiene una maestría en el pensamiento de Joseph Ratzinger en la UNIR, Maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Oxford y Maestría en Filosofía política en el Boston College. Adicionalmente, fundó el movimiento Primero Justicia y fue presidente del parlamento de Venezuela.
¿Por qué han decidido impartir un curso sobre cristianismo y política?
Porque vivimos un momento histórico en el que muchas personas perciben que nuestras democracias atraviesan una crisis profunda, pero no siempre entienden sus causas. Creemos que detrás de muchos problemas políticos hay también preguntas antropológicas, culturales y espirituales. Este curso busca precisamente reflexionar sobre la contribución que el cristianismo ha hecho a conceptos tan fundamentales como la dignidad humana, la libertad, la justicia o el bien común. No se trata de mirar al pasado con nostalgia, sino de preguntarnos qué elementos de esa herencia siguen siendo indispensables para construir sociedades más humanas y libres.
¿Por qué hay una gran crisis de los riquísimos ideales que legó la cristiandad medieval y que España llevó a América?
En gran medida porque disfrutamos de muchos de sus frutos sin recordar sus raíces. Ideas que hoy consideramos evidentes —como la igualdad de todas las personas, los derechos humanos o el valor de cada vida humana— nacieron en un contexto cultural profundamente marcado por el cristianismo. Cuando una civilización pierde memoria de los fundamentos que la sostienen, corre el riesgo de debilitarse. Este curso quiere precisamente abrir una conversación serena sobre esas raíces y sobre si es posible preservar los frutos cuando se olvidan las fuentes que los alimentaron.
Incluso los Papas animan a los seglares a participar en política… ¿Por qué hay que llevar esta riquísima tradición cristiana a la vida pública?
La política no es solamente gestión de recursos o lucha por el poder. En el fondo, la política responde a una pregunta muy humana: cómo convivimos y qué tipo de sociedad queremos construir. La tradición cristiana aporta una visión de la persona, de la libertad y de la solidaridad que puede enriquecer enormemente la vida pública. Participar en política desde la fe no significa imponer creencias, sino poner al servicio de todos una determinada comprensión de la dignidad humana y del bien común.
¿Cuáles son los principios irrenunciables que todo político católico debe defender?
Pienso que existen algunos pilares fundamentales: la dignidad inviolable de toda persona humana, la defensa de la vida, la libertad religiosa y de conciencia, la protección de la familia, la búsqueda de la justicia social y la preocupación especial por los más vulnerables. Pero, además de estos principios, hay una actitud esencial: entender la política como servicio y no como instrumento de poder personal. Sin esa disposición moral, incluso las mejores ideas terminan deteriorándose.
¿Por qué es importante ahondar en la relación entre la verdad y los límites del poder?
Porque cuando el poder deja de reconocer que existe una verdad que lo trasciende, corre el riesgo de convertirse en arbitrario. Las grandes tragedias políticas del siglo XX nos enseñaron precisamente eso. Una democracia sana necesita instituciones, leyes y ciudadanos capaces de recordar que no todo lo que es legal es necesariamente justo. La pregunta por la verdad no es un lujo filosófico: es una condición para la libertad y para la convivencia democrática.
¿Por qué es difícil defender la verdad en un sistema en el que las ideologías convergen en un pensamiento único y anticristiano?
Porque hoy existe una fuerte presión cultural para reducir muchas cuestiones humanas a consignas, etiquetas o relatos simplificados. Defender la verdad exige a menudo ir contracorriente, aceptar el debate y resistir la tentación de acomodarse a lo políticamente aceptable. Sin embargo, la historia demuestra que las sociedades avanzan gracias a personas capaces de sostener convicciones profundas con respeto, serenidad y valentía. Precisamente por eso creemos que este curso puede ser una oportunidad valiosa para reflexionar sobre estos desafíos desde una perspectiva intelectual rigurosa y abierta al diálogo.
