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Alberto Bárcena: «La pandemia se considera propicia para alcanzar el NOM, masónico»

Alberto Bárcena Pérez, ensayista, historiador y profesor en el Instituto de Humanidades Ángel Ayala de la Universidad CEU San Pablo de Madrid, ha tenido la amabilidad de conceder a Ahora Información una entrevista sobre la masonería, el Nuevo Orden Mundial y la situación política actual.

A continuación se expone el contenido de la entrevista.

Cuando se discute sobre la masonería, se suele decir que hay diferencias entre la anglosajona y la francesa. ¿Tiene este contraste algún sentido?

La masonería nace en Inglaterra en 1717 (todas las teorías que le otorgan mayor antigüedad son legendarias y alentadas por la propia secta) y es la llamada Masonería “regular” porque de ella proceden las reglas (landmarks) que deberían observar todas las ramas. Por ejemplo la exigencia de creer en un Ser Supremo (propio de los deístas) que puede ser cualquier divinidad, concepto o abstracción que elija el iniciado. De ahí procede su sincretismo que la lleva a rechazar la fe revelada; o bien “transformarla” en algo aceptable dentro de las logias. Lo que no puede defender el masón es la tradición dogmática, empezando por la Santísima Trinidad. Ya cuando llega la secta al continente empiezan a publicarse las condenas pontificias –a partir de Clemente XII- que excomulgan reiteradamente a quienes den su nombre a la masonería con dos argumentos fundamentales: el peligro que representa para la salvación de las almas y la tranquilidad de los Estados. En Francia nace una masonería “irregular”, más revolucionaria que la inglesa, regida por los Grandes Orientes que acabaran por admitir incluso el ateísmo; lo que da cabida a marxistas y anarquistas a partir de 1870. Algo destacable en la masonería es la presencia de lo luciferino; la secta diferencia entre Satanás y Lucifer, el portador de la Luz, príncipe de la mañana, que guía al iniciado en su proceso iniciático, al que, en ocasiones presentan como un símbolo de libertad frente a la tiranía del Creador, interpretando el Génesis en sentido inverso al de la Biblia: la serpiente era, realmente, aliada del hombre. Serge Abad Gallardo, converso que abandonó hace años la masonería, es autor de un libro muy interesante al respecto: Serví a Lucifer sin saberlo.

En la iniciación del grado 29 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado la presencia de lo luciferino es tan evidente que el candidato, después de pisar un crucifijo –primeramente con el pie izquierdo, con el derecho a continuación- venera a Baphomet, representación claramente diabólica, como el resto de los asistentes a la ceremonia, en el templo de la logia. En cualquier caso debe destacarse que las condenas pontificias, desde 1738 hasta 1983 jamás han hecho distinciones entre unas obediencias masónicas y otras; todas sus ramas, sea cual sea el rito que practiquen, están condenadas igualmente. La única variante es que a partir de la última condena –la Declaración sobre Asociaciones Masónicas de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyo prefecto era el Cardenal Ratzinger- establece que el masón esta en pecado grave y no puede acercarse a la Santa Comunión, frente a la excomunión latae sententiae que rigió hasta entonces, y en el nuevo código de Derecho Canónico, de ese mismo año, queda reservada a quienes dirigen y promueven dichas asociaciones, refiriéndose a las que maquinan contra la Iglesia.

¿Cuál es la situación actual de la masonería en España?

En España fue legalizada durante la Transición, después de estar claramente prohibida durante el franquismo –entre 1940 y 1963 funcionaba el Tribunal para la Represión de la Masonería y del Comunismo-. Pero durante las primeras décadas mantuvo una posición discreta que no secreta, según sus miembros, hasta llegar a la situación actual que es de reconocimiento y respaldo expreso de varias instituciones públicas: en 2017, con ocasión del tercer centenario de su fundación, el parlamento de Baleares votó, por unanimidad, una resolución defendiendo la honorabilidad de la masonería e instando a que termine la persecución, “incluidas las ejecuciones”, de sus miembros, cuando lo cierto es que en España nunca se les ha ejecutado por esa pertenencia: la pena máxima contemplada por la ley que la reprimía durante el franquismo era de prisión menor, dependiendo del grado que hubieran alcanzado en la secta. Quedaban, eso sí, definitivamente inhabilitados para la función pública, pero los masones que fueron ejecutados lo fueron por otros delitos. En 2018, la señora Forcadell, que presidía el parlamento de Cataluña, les tributó también un homenaje público, compartiendo, según sus palabras, los ideales masónicos de libertad, igualdad y fraternidad; aunque al Gran Maestro de la Gran Logia de España, no le agradó este acto de la presidenta, al entender que en pleno proceso independentista podía interpretarse como un apoyo político al mismo, siendo así que, en teoría, en las logias no se habla de política. Sin embargo meses antes, en marzo, Carles Puigdemont había asistido a la cena de la Gran Logia-Gran Oriente de España donde conversó “sobre política” con los representantes de más de 30 delegaciones de la masonería internacional. Realmente el peso de la secta en esa comunidad autónoma es considerable de antiguo, empezando por el alto porcentaje de masones que militan y han militado en sus partidos, concretamente en ERC.

¿Es relevante la infiltración francmasónica en formaciones de la llamada “derecha sociológica española” (PP y C’s)?

En la derecha española es muy relevante la infiltración masónica desde la Transición –en la II República no se daba por ser partidos católicos los que formaban las derechas- hasta la actualidad. Es la misma que encontramos en sus homólogos europeos; en la Unión Europea, independientemente del partido al que pertenezcan, su presencia es muy conocida, e incluso fue denunciada por diputados –curiosamente británicos- a causa de la influencia que ejercían los masones en el Parlamento Europeo. Si bien podría matizarse que dicha presencia es más fuerte en los partidos socialistas. De hecho funcionan con gran eficacia las “Fraternidades” masónicas, asociaciones de políticos, de cualquier partido, que pertenecen a la secta. De esta manera han logrado sacar adelante leyes como la llamada Veil –por la ministra de dicho nombre- que legalizaba el aborto en Francia. Otro tanto ha ocurrido con las leyes inspiradas en la ideología de género, como ha denunciado Abad Gallardo, y antes el también ex masón Maurice Caillet en su libro Yo fui masón.

A nivel internacional, ¿qué relación de orden y “jerarquía” existe entre George Soros, élites como el Banco Santander y las Big Tech, y el Club Bilderberg?

George Soros ha venido asistiendo a las reuniones del Club Bilderberg –una de las más conocidas organizaciones pantalla de la masonería- de manera casi continuada durante años. Al mismo, en el nivel más alto de sus círculos concéntricos, pertenece Ana Botín. A sus reuniones, como es sabido, han asistido políticos de cualquier partido, banqueros o propietarios de medios de comunicación desde su fundación.

En pleno comienzo de nueva década, ¿cuál es el objetivo de la masonería tanto a nivel nacional como transatlántico? Estamos hablando de una quinta Revolución impulsada bajo el pretexto de una “pandemia”.

La pandemia está siendo contemplada como una ocasión propicia para alcanzar el llamado Nuevo Orden Mundial, auspiciado siempre por la masonería. y ese Nuevo Orden, que busca imponer, entre otras cosas, una religión universal –cuentan ya con dos documentos avalados por la ONU, como todo el proyecto mundialista: La Carta de la Tierra y Ética Planetaria- y un absoluto control económico y político del planeta a través de la gobernanza mundial, con la práctica desaparición de los Estados nación, es un proyecto revolucionario del mayor calado. Dicho proyecto es financiado y apoyado, en mayor o menor medida, por una serie de fundaciones y ONG –como las de Soros por supuesto- y las organizaciones internacionales de mayor peso internacional: ONU, UE, Fondo Monetario Internacional, OMS, etc.

Respecto a cuestiones de orden económico y criterios de logia, ¿prevalece la preferencia hacia un sistema social-comunista soviético o hacia un crony capitalism de connivencia con el Estado frente al mercado?

Entre los mundialistas hay ciertas divergencias en ese sentido, pero los sistemas comunistas pueden ser, y lo son, utilizados por sus dirigentes. Aunque no debemos olvidar que estamos hablando de un imperialismo neocapitalista, como lo llamó Mons. Reig Pla en su carta pastoral –de muy recomendable lectura- Llamar a las cosas por su nombre. Todo lo que pueda ayudar a la consolidación de ese orden mundial, que aspira a asentarse sobre un cambio de paradigma humano radical, será utilizado sin lugar a dudas.

De manera resumida, ¿podría hablarnos sobre los principales hitos antimasónicos a lo largo de la Historia de España?

Ya en 1751, a raíz de publicar Benedicto XIV la segunda condena pontificia (Próvidas), Fernando VI la prohibió en todos sus reinos, mientras su hermanos Carlos –rey de Nápoles en ese momento- hizo lo mismo en sus estados, mediante un decreto de la mayor contundencia. Hasta la llegada de José Bonaparte, que organizó la masonería española, la Inquisición, siempre respaldada por la Corona, impedía la formación de logias en territorio español, aunque de manera subrepticia algunas funcionaran ya en España. Fernando VII restauró la Inquisición (aunque la masonería curiosamente había sido prohibida también por las Cortes de Cádiz a pesar de la presencia en las mismas de ínclitos padres de la Constitución) y las logias, sin llegar a desparecer totalmente, volvieron a reorganizarse en la clandestinidad. Masones fueron los organizadores de la sublevación de Las Cabezas de San Juan, de 1820, que, en connivencia con las logias de los virreinatos americanos, lograron el triunfo del golpe de Estado que impuso la Constitución de 1812, a la vez que América se perdía irremediablemente, y en España comenzaba la primera persecución contra la Iglesia –si omitimos el precedente de Bonaparte y la legislación desamortizadora de Cádiz- que se dio en España. Todo el régimen liberal fue testigo de las luchas de poder que iniciadas en las logias, trascendían a la política, mediante oportunos pronunciamientos; hasta que finalmente una conspiración masónica, que ha pasado a la historia como la Revolución Gloriosa, expulsó, en 1868, a Isabel II, considerada por la masonería como uno de los “obstáculos tradicionales”, al tratar de poner todo el peso de la Corona en la balanza del Catolicismo, como escribió a Pío IX. Durante la monarquía saboyana y la I República el poder de la masonería fue decisivo, pero no despareció durante la Restauración al incluir Cánovas en el sistema al “hermano Paz” (Sagasta), lo que significaba introducir la Revolución en el régimen, como denunció ante el propio Cánovas, en las Cortes, Alejandro Pidal ya en 1876. Alfonso XIII fue invitado, sin ningún éxito, en dos ocasiones a iniciarse en la masonería a cambio de mantenerse en el trono; la consagración de España al Sagrado Corazón fue considerada por secta como una verdadera provocación, y en plena crisis, tras la caída de Primo de Rivera, otra conspiración masónica, la del Pacto de San Sebastián, le expulsó del trono y de España, dando lugar a un período de evidente poder masónico –y por ello violentamente anticatólico- que duró hasta 1936. En 1940 Franco establece el tribunal de represión de la masonería y el comunismo al que ya me he referido.

A día de hoy, bajo la necesidad de una batalla contracultural, ¿qué estrategias deberíamos seguir para hacer apostolado y contrarrestar a estas fuerzas del Mal?

Dar testimonio de nuestra fe en todos los ámbitos, denunciar las estrategias mundialistas, potenciar la formación de los jóvenes en humanidades –que son un poderoso filtro contra la manipulación ideológica-, y, sobre todo rezar, adorar y expiar nuestros pecados y los de todos los españoles ofreciendo las pruebas. Lo que la Santísima Virgen, a quien debemos tener muy presente, ha pedido en todas sus apariciones durante la edad contemporánea. Sin la menor duda, no existen armas más poderosas contra las fuerzas del Mal; al que debemos llamar por su verdadero nombre: Satanás, que es un ser personal, no una abstracción.

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2 comentarios en “Alberto Bárcena: «La pandemia se considera propicia para alcanzar el NOM, masónico»

  1. Joseph González

    Para aquellos lectores y blogueros de Ahora Información interesados en un estudio serio y riguroso sobre los orígenes y naturaleza del Nuevo Orden Mundial está la obra del investigador académico Antonny C. Sutton, “America’s Secret Establishment: An Introduction to the Order of Skull & Bones”.
    Dicho libro ha sido consultado por el sacerdote Manuel Guerra Gómez, el historiador Ricardo de la cierva, y el investigador periodista Manuel Bonillas Saura a la hora de exponer a la masonería invisible.

    Muchas gracias por publicar mi comentario.

    Responder
  2. identicon

    Porfirio Gorriti

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