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Vale toda vida. Consagración y entrega confiada de Argentina a la Virgen de Luján.

Como respuesta a la reciente llegada al Senado de Argentina del proyecto de ley de legalización del aborto, el domingo pasado se celebró una “Misa por la Vida” en la Basílica de Luján, en la provincia de Buenos Aires, a la que acudió una multitud de fieles.

 

A continuación, transcribimos un extracto de la homilía de Monseñor Óscar Ojea, quien ofició la Misa.

“Convocados por nuestra Madre, hemos venido desde muchos rincones del país para ponernos bajo su mirada en este momento tan delicado para nuestra Patria. Estamos perplejos y doloridos ante la posibilidad de que se sancione la ley de despenalización del aborto. Sería la primera vez que se dictaría en la Argentina y en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano. La Virgen conoce este desamparo y esta tristeza, los conoce por experiencia propia al pie de la cruz, esa experiencia que acabamos de recordar en la lectura del Evangelio. Allí, Jesús la hizo Madre de todos los hombres y, ante esta querida imagen de Luján que ha sabido recibir las penas y las alegrías de todo el pueblo argentino a lo largo de su historia, queremos encontrar en su tierna mirada el calor de hogar, la serenidad del corazón, la luz de la sabiduría y las fortalezas necesarias para aportar lo mejor de nosotros en este momento.

Hemos venido para pedirle que nos enseñe los caminos para aprender a respetar la vida, a cuidarla, a defenderla y a servirla”. Lea en este enlace la homilía completa.

Foto: InfoCatolica.com

 

Oración del Episcopado Argentino -Luján, 8 de Julio de 2018
A tus pies renovamos la Esperanza. Vale toda vida.

Nuestra Señora de Luján
Madre del Pueblo Argentino,
aquí estamos a tus pies
para renovar la esperanza
y porque vale toda vida.

Hoy, Madre Nuestra de Luján,
venimos como hijas e hijos tuyos,
para, junto a vos, comprometernos a defender al inocente que no ha nacido,
y también a sus mamás que sufren en su cuerpo y en su espíritu.

Venimos a tus brazos de Madre, heridos y agobiados por tanta miseria y pobreza,
por el abandono y la postergación de tantos hermanos,
por la trata de personas,
la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención,
y por tantas nuevas formas de esclavitud y descarte.

Vos conoces muy bien el dolor y la angustia de muchas mujeres.
En ésta, tu Casa, son muchas las que te confían el secreto más hondo de su corazón:
el intenso sufrimiento vivido en algún momento de confusión,
el pesar que no se va y el arrepentimiento sentido y profundo.

Conoces a tantas que dudan en lo más íntimo de su ser
y tienen miedo de enfrentar la vida.
¡Qué inmenso es tu Amor Madre querida, nunca rechazas a nadie!
Continuamente consolás, sanás, ayudás a levantar la vida
y acercas a todas al Padre Misericordioso que en todo momento
está dispuesto a perdonar.

Te pedimos por todas ellas y las que seguirán viniendo
para que les regales esa misma fuerza
que el Padre Dios te concedió para cuidar a Su Hijo e Hijo tuyo,
en todos los momentos y circunstancias de su vida.
La Patria se debate en estos días entre la vida y la muerte,
necesitamos tu coraje, tu valentía tu audacia,
para decir siempre que Sí a Dios y a la vida.

Ayudanos a no caer en la tentación de la mentira, la tibieza y la indiferencia,
y así, no dejar a muchos afuera del camino de la vida.
Estamos aquí para consagrarnos a Tu Amor de Madre
y encomendarnos por tu intermedio, al Bueno de Dios.
Y lo hacemos con infinita confianza.

Frente a tu Imagen,
y a esta Casa que en todo momento nos acobija y protege,
porque es Casa de nuestro Pueblo,
nosotros como pastores,
te consagramos, Nuestra Señora de Luján
a nuestra querida Patria Argentina
para que siendo fieles a Jesús, que es Buena Noticia de Vida y Amor,
alcancemos con prontitud, una fuerte y sentida Reconciliación Nacional
y una Paz duradera.

Queremos consagrar y encomendar a cada una de nuestras familias
para que sean casa y escuela de vida, comunión y amor.

Te consagramos a las mamás que llevan una hija o un hijo en su vientre,
y también te hacemos una entrega confiada de sus papás,
para que toda vida que se geste pueda nacer, crecer y habitar
en nuestra querida Nación.

Te consagramos a las niñas y a los niños,
te pedimos que tengan una vida llena de esperanza y que no les falte nada.

Te consagramos a los jóvenes,
dales la gracia de crecer como personas felices y plenas
y que sean fuertes para hacer un mundo más humano.

Ponemos en tus manos de Madre a nuestros queridísimos ancianos
para que vivan con serenidad y júbilo
y todos aprendamos de su sabiduría.

Madre de Luján, Tu Hijo, nuestro Amado Señor,
nos ha entregado su Vida para que todos nosotros tengamos Vida en abundancia,
danos un ánimo confiado, perseverante y lleno de valentía
para ser sus discípulos-misioneros
y defender la vida de cada persona, desde su concepción hasta la muerte natural,
defenderla siempre y en toda circunstancia
y que podamos hacerlo con claridad, firmeza y pasión
hasta el final de los tiempos,
cuando el Señor Jesús juzgue a todas las Naciones en el Amor.

Amén.

4,7
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