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El precipicio más peligroso para la España de hoy

28 de diciembre de 2017 0 Actualidad / / / /

EDITORIAL – En medio de una sociedad enferma por el aborto, cabe hacer bromas en un momento tan horrible de nuestra historia común en un día como este. Pero solo para tomar fuerzas para construir el futuro de otra manera. El día de los inocentes es un día agridulce porque no es solo un día de bromas, sino también un día para recordar y concienciarse ante el genocidio más horrible y silencioso de toda la historia del hombre y de España.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, solo en España, más de 2 millones de bebés han sido eliminados sistemáticamente desde que en 1986 el Gobierno de Felipe González aprobara la Ley de Despenalización del Aborto. Y eso solo contando con los abortos notificados y en muchos de los casos con los abortos quirúrgicos. No podemos añadir los innumerables embriones asesinados por la Fecundación In Vitro o por el aborto farmacológico. Tampoco podemos cuantificar las actividades delictivas de las clínicas abortistas, que desde el caso Negrín se han destapado como centros de exterminio no oficiales al servicio del mejor postor. 

Los 2 millones de aborto declarado sólo en España, aunque las cifras fueran ciertas, eclipsan las atrocidades cometidas por la Unión Soviética o por la Alemania Nazi. Por varias razones. El Holocausto Judío fue consentido en el miedo por la población ocupada por los alemanes y en muchas ocasiones desconocido en su faceta de exterminio sistemático. Por otra parte, el Tercer Reich ocupaba grandes extensiones de territorio de Europa. Lo que ocurrió fue un horror, al igual que en la Unión Soviética con al menos 70 millones de muertos por la represión comunista. Sin embargo, Rusia atesoraba una enorme población y era el imperio más grande del mundo de entonces. La represión se hizo a personas que podían expresarse o no obedecer a la maquinaria soviética por lo que la libertad no fue apagada por la violencia. No es justificar dichas barbaries ni tampoco es compararlas. Simplemente mostrar la envergadura del planeta. España es una mota de polvo hoy en medio de un Occidente abortista. ¿Y dos millones de muertos en 30 años en nuestra pequeña piel de toro? ¿Y una población que está de acuerdo mayoritariamente con el aborto sin recurso al miedo sino a la manipulación?

No cabe en España un futuro mejor con el aborto en el presente. No cabe porque eliminar vidas humanas, cerrarse a la familia y a la generosidad de dar hogar a los más inocentes, es un crimen horroroso que nos pasará factura. Ya nos está pasando factura por medio de una natalidad que cae en picado o por un auge de la eutanasia. Quien a aborto mata, a eutanasia muere. Y nuestra generación es la de “quien a aborto mata”. Hemos inculcado a nuestros compatriotas amor a la riqueza o al desarrollo económico, al éxito, a la fama, al poder… pero también un desprecio a la generosidad, a la maternidad, al amor, a la valentía, a la justicia social bien entendida. No podemos olvidar que en realidad todo esto es un precipicio muy amplio. Podemos vivir comodamente en un tren que se dirige hacia el vacío, pero el abismo no dejará de estar delante de nosotros.

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