Escenarios
Escenarios
(Por Manuel Gutiérrez Algaba –)
Muchos artículos hablan de teorías o de cosas que parecen opcionales, entretenidas y simpáticas, quizás. Parece que la política es lo que debe hacer cuando a uno el sobra el tiempo, el aburrimiento o el dinero. Parece que el activismo, repartir propaganda, es algo muy «de tontos», «¿para qué?», «¿acaso puedo cambiar algo?», «esto lo soluciona Jesucristo», «lo importante es no perder la Fé y la esperanza».
Los recientes «sucesos» como el «apagón» generalizado, como la «fantástica plandemia» — fantástica de fantasía, fantástica por como dejó en evidencia a nuestra clase política, médica, periodística y militar, fantástica por hacer reflexionar a ateos –, como la «DANA» y los embalses y las ramblas sin limpiar, los fuegos alimentados a conciencia de dejar que haya material en el monte y los pirómanos «cambio climatenses» ( secretos y discretos), la inseguridad que va a más, pues son heraldos de tragedias futuras, incluso más dramáticas, incluso más dolorosas.
Es normal entonar el típico «lo mío» o el «pero a mi no me ha tocado» o el «yo, cuando tenga un problema, ya lo soluciono sobre la marcha, ya desobedeceré». Pero no fue así, la plandemia afectó hasta al más rebelde y desobediente, el apagón paralizó hasta al más peinado, la «dana-embalse que se abre» se llevó por delante a muchos que simplemente «vivían su vida», como si la vida se pudiera vivir sin reflexionar, sin mirar a los lados, arriba y abajo, como dice la oración contra el demonio de San Patricio.
Vendrán nuevas tragedias y el momento de prepararse ahora es hoy, y no se prepara uno con un terrenito en el campo — puede arder, ser expropiado, ser asaltado,… –, ni con una mochila mágica, ni con un curso exprés, de defensa personal, … aunque todo ayuda evidentemente. Pero lo que protege realmente es una sociedad cristiana cohesionada.
Para cuando vuelva el próximo ataque catastrófico globalista, el escenario más favorable para los grupos católicos serían grupos que se conocen, se ayudan y están cercanos. Se trataría de extender los grupos de autoayuda de Valencia o los de los fuegos. Se trata de implantar la subsidiariedad por el lado del Reinado Social de Cristo que comienza en pequeños grupos católicos auténticos, de acción, que se ayudan y que ayudan. Pero esta coordinación no sale de la nada, tampoco se improvisará para salvarnos cuando toque y «porque yo lo valgo». Esta estructura hay que trabajarla correligionario a correligionario. ¿Y cómo? Pues, por ejemplo, con caridad o personal o directa, por ejemplo cuando hay uan tragedia yendo a a ayudar, por ejemplo, anunciando nuestra existencia y disposición a ayudar y a solventar, anunciando con propaganda, en línea o por la calle con octavillas, pancartas, mesas informativas, manifestaciones, u octavillas, de nuevo, que son baratas de hacer, baratas de repartir y entrañan un riesgo cero.
Recordad también que en la Segunda Venida, Jesucristo mirará con mejores ojos a aquellos que hayan sido caritativos, a aquellos que se dedicaron a cuidar su comunidad.
En nosotros está construir un escenario infernal con nuestra inacción o un escenario edénico con nuestra caridad. De seguro que contamos con la ayuda y protección de Dios, Jesucristo y la Virgen, si nos ponemos ante tal tarea tan noble y buena.
Viva Cristo Rey.
