Sobre los sanfermines sin toros y la navarra sin su católica fe
Buenos días queridos lectores:
Recientemente he llegado a escuchar que los jefes de las peñas quieres unos sanfermines «sin toros», es decir sin aquello que los hace sanfermines. Rakel Arjol, presidenta de la asociación de peñas y Joseba Asirón el nuevo alcalde de Pamplona son entre los que abogan por este sinsentido.
La gente está cada vez más alejada de la realidad. No toleran ver sufrimiento alguno, mientras que ignoran el sufrimiento que su estilo de vida hedónico implica en el tercer mundo, en el inocente no nacido o en su propia ciudad a causa de su arrogancia. Arrogancia que viene antes de una gran caída.
Y es que en una sociedad donde el animal es tratado como un ser humano no tardará en ver que el ser humano será tratado como un animal. Propio de las sociedad animalistas que han perdido la conciencia de la primacía de Dios y la conciencia de una dignidad especial del hombre por encima del animal. Al cual Dios ha encomendado dominar su creación, sin destruirla pero sin igualarse a ella como querrían hacernos creer los seguidores del «new age». Movimiento que es básicamente paganismo remozado.
Gn 24-25 Dijo Dios: «Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y alimañas terrestres de cada especie.» Y así fue. Hizo Dios las alimañas terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien. Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra.
Cerca de un 40% de los pamplonicas preferirían unos sanfermines sin que haya corridas o encierros. Es decir, que preferirían quitar a los sanfermines sus reclamos turísticos y convertirlo en un festejo sin gancho ni atractivo para nadie. No es extraño de estos colectivos querer vaciar todos los cuerpos de sus significado, las comunidades separarlas de sus tradiciones y a los hijos de las costumbres de sus propios padres.
El nacionalismo en concreto ha operado la doble separación en Navarra: Ha separado a Navarra de sus fueros al crear un Estado autonómico que no es realmente foral (ya que viola la autonomía de todos los cuerpos inferiores a la vez que falazmente pide subsidiariedad del Estado) y ha separado a Navarra de su raigambre católica, promoviendo el desapego religioso a la verdadera fe, la católica. A esto también hay que añadir la política globalista del franquismo que permitió la subordinación cultural, militar y económica del país a los Estados Unidos, lo cual ha permitido la incorporación de España en todos estos movimientos internacionales sin que haya un sector fuerte que les haga cara. Fenómeno común en estas oligarquías liberales que sin este tipo de corrupciones no pueden arraigar en un pueblo católico y consciente de su propia identidad.
Privados de su raíz y dejados al alcance de cualquier fenómeno han renegado de su identidad y se han echado a la idolatría de lo más insustancial.
Hay que reconstruir al hombre y a la familia en su relación con Dios. De ahí todo recuperará su ser que en su rebelión contra él trastocó.
Porque quien a Dios no conoce, a cualquier «santo» le reza.
Saludos en Cristo Rey.
